14 junio, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

13 de abril, un pastel de cumpleaños para la Academia Mexicana de la Lengua

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Opinión.

Mario Alfredo González Rojas

Mañana 13 de abril es aniversario de la inauguración de los trabajos de la Academia Mexicana de la Lengua, hecho que aconteció en el lejano 1875. Tal vez para muchos esto sea una novedad, porque no es cosa muy difundida hacer recordatorios de asuntos tan fundamentales de las relaciones humanas, como es este de una organización que vela por el buen hablar y el buen escribir del idioma.

Digo de las relaciones humanas, porque la comunicación oral y escrita forma parte de la convivencia social. Octavio Paz manifestó en abril de 1997, durante los trabajos del Primer Congreso Internacional de la Lengua Española que se efectuó en Zacatecas, la capital del estado del mismo nombre, que la lengua es un lazo de identidad. La lengua como la historia de una comunidad, identifica a los habitantes, los acerca, los hace buscar los mismos caminos, aún con estilos diferentes.

La Academia Mexicana de la Lengua comenzó con 13 miembros de los 18 que tenían que ser, de acuerdo a lo establecido por la Real Academia Española. Hoy son 36 miembros y cinco honorarios. Por sus salones han pasado a través de la historia, más de 300 distinguidos intelectuales, académicos, escritores, gente preocupada por el buen decir. Constantemente hay inclusiones de palabras al español, como respuesta a las inquietudes de los pueblos, porque se acepten palabras que tienen mucho uso, y que no forman parte del diccionario.

En 1961 se formó la Asociación de Academias de la Lengua Española, la ASALE, que es una organización de academias de la lengua española, cuyo objetivo es impulsar la unidad, integridad y desarrollo del idioma español. Cabe resaltar un hecho muy significativo en el que prevaleció el punto de vista de la Academia de México, cuando todas las academias, entre otros temas trataron el relativo a la acentuación de la palabra “solo”.

Todas las academias, con excepción de México se inclinaron porque fuera indiferente ponerle el acento o no. Los que seguimos las normas de la Academia de México, sabemos que con acento, “sólo”, es adverbio y quiere decir solamente, únicamente; sin acento, es adjetivo y se refiere a soledad, como decir estoy solo, sin compañía. No obstante, muchos escriben dicho término sin acento, lo consideren adverbio o adjetivo y a la mera hora enredan el significado. Pero, este menda hace la distinción entre las dos palabras, para que no quede duda de lo que quiso decir. Reglas claras, conceptos claros!

Desgraciadamente, en los tiempos que corren, el lenguaje ha degenerado estrepitosamente, sin que haya mucha atención de parte de las autoridades educativas por hacer que sus estudiantes lo hablen y lo escriban correctamente. Antes eran comunes los diccionarios en muchos hogares, llamados tumbaburros, coloquialmente, pero ahora ni eso.

Por curiosidad, revise usted mañana los periódicos impresos, digitales, los programas de radio, televisión, a ver cuántas menciones se hacen sobre el cumpleaños de la Academia Mexicana de la Lengua. ¿Harán entrevistas a Gonzalo Celorio, quien es el director actual, el número 17, de la Academia? ¿Se mencionará, aunque sea de pasadita, a Miguel de Cervantes, el Padre de la Lengua Española?

En el mundo hay más de 20 mil publicaciones periódicas en español, es el idioma oficial de 21 países, y lo hablan más de 400 millones de personas.

¿Delfina Gómez, la secretaria de Educación Pública, hará una conmemoración especial, que trascienda, o acaso Alejandra Frausto, la Secretaría de Cultura, hará lo propio?

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