sábado, julio 02, 2022

Buzón

24 de mayo, unas breves palabras por la muerte de Amado Nervo

La historia de la literatura tiene un registro luctuoso. Muchos recordamos que el 24 de mayo de 1919, falleció Amado Nervo, el poeta que nació en Tepic, Nayarit, el 27 de agosto de 1870, y dejó una extensa obra. Desgraciadamente hablar de poesía, es como hacerlo en un idioma extraño, sobre todo en los últimos tiempos.

Su nombre de “pila”,  fue Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo. Se recuerda su paso por el Seminario de Zamora, Michoacán, en el que estuvo solamente cinco años, de 1886 a 1891. Se dice que por falta de recursos no continuó, pero también, que esa no era su vocación. Con el paso de los años, en su poesía muestra una inclinación cada vez menos religiosa, por una de carácter más liberal y humano. Del seminario se fue al periodismo, colaborando en la famosa Revista Azul; y fundó la Revista Moderna, con Jesús E. Valenzuela.

Se le ubicó entre los poetas parnasianos, por su intención de alejarse de la poesía utilitaria y declamatoria, que además caía en excesos de romanticismo lírico, con el alejamiento de la belleza artística pura. Y buscó el camino del modernismo por su esencia reflexiva y rítmica. En París, conoció a Ana Cecilia Luisa Daillies, con quien tuvo una relación de 1901 a 1912. La muerte de su esposa le inspiró hermosos poemas, los que fueron publicados sólo hasta después del deceso del poeta, como “La amada inmóvil”.

En México fue inspector de enseñanza de la literatura, para luego ejercer su carrera de diplomático en distintos países: Argentina, Uruguay, España. El 24 de mayo de 1919 murió en Montevideo. Dejó poemas que se hicieron muy populares. Versos de él, son recordados en ocasiones tristes, bohemias, como: “Amé, fui amado, el sol acarició mi faz, vida, nada me debes, vida, estamos en paz”.

Poeta del pueblo, no superficial, sí sencillo y profundo. Así ha sido Nervo.