sábado, abril 13, 2024

Jaime García Chávez, Opinión

8 de Marzo y los dobleces de Maru Campos

El secretario de Seguridad Pública del gobierno de Maru Campos, Gilberto Loya, quiere revertir el desprestigio que les generó la instalación de los muros de acero en el Palacio de Gobierno, en la Casa Chihuahua y en la Presidencia Municipal, con declaraciones falaces que ya se han hecho habituales en el desempeño de su cargo.

Ahora dice Loya que el 8 de Marzo hubo saldo blanco, cuando está a la vista que hubo una obstrucción a la libre circulación y manifestación, y nula construcción de un diálogo para que las luchas de las mujeres tomaran un cauce diferente.

Y lo más grave es la doblez con la que se ha tratado este problema. Antes del 8 de Marzo se hablaba de diálogo y entendimiento, y hasta algunas mujeres que se asumen lideresas pactaron algo que no quedó claro para la opinión pública, pero tras bambalinas se autorizó un gasto de más de 40 millones de pesos para la manufactura e instalación de las referidas vallas. Es decir, se aparentaba diálogo pero al mismo tiempo, desde octubre, se preparaba el garrote.

Ahora el secretario de Seguridad Pública dice que dichas vallas serán para uso en los penales del estado y destinadas como dispositivos antimotines. Resulta extraño que hayan sido a la medida de las inmuebles públicos que amurallaron, y más que los hayan estrenado en fecha tan precisa como el 8 de Marzo, pero con puertita de entrada exclusiva para los funcionarios.

Son otras de las tantas mentiras con las que se ha manejado Gilberto Loya, quien por otra parte dice dos cosas de suma gravedad: que hubo infiltrados, exclusivamente varones; y que seguirán estudiando perfiles, oficiosamente con fines de escarmiento y seguramente con abuso de poder y violación de los derechos humanos.

En cambio debiera examinar los videos, sobre todo cuando a voz en cuello cientos de mujeres asumían la responsabilidad de lo que estaba sucediendo. (¡Fuimos todas! se escuchó claramente esa tarde).

Estas declaraciones, y en general la actuación de Gilberto Loya, demuestran que hay un fracaso rotundo en esa área de la administración pública y que no se quieren corregir. Probablemente porque es el guardaespaldas preferido de la gobernadora y eso le quita mucho tiempo.