sábado, abril 13, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

A propósito del Día Internacional de la Democracia

Enfatizando la magnitud de lo que eso significa, la semana pasada expuse las razones por las cuales el discurso que el presidente López Obrador emitió con motivo del 4° Informe de Gobierno fue más desinformativo que informativo.

Ahora, en vísperas del Día Internacional de la Democracia, resulta imprescindible abordar nuevamente el tema de la desinformación dado que ésta es un factor condicionante del funcionamiento de la democracia.

Es en ese sentido que la ONU advierte sobre el retroceso que, ahora más que nunca, sufre la democracia. Situación que, en gran medida, es producto de la creciente cantidad de desinformación que día con día se genera y propaga en diferentes formatos y desde distintos medios.

Si bien la ONU señala que el retroceso de la democracia es a nivel mundial, al especificar cuáles son las causas de esa regresión, México ejemplifica rotundamente a qué se refiere la ONU. Y es que cuando dicho organismo dice que el espacio cívico se está reduciendo, que la desconfianza social aumenta y se generaliza, que las amenazas a la libertad de los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación incrementan y que la desinformación crece día a día, es imposible no citar a México como ejemplo.

Así es. Lamentablemente México es el vivo ejemplo de lo que sucede en las democracias que están siendo perturbadas y socavadas por la proliferación de actos y prácticas contradictorias al funcionamiento y evolución de la democracia, como lo es la generación y propagación de desinformaciones. Y lo peor del caso, es que esos actos y prácticas provienen, en su mayoría, del discurso oficial; ese que, ya sea en las mañaneras, en sus giras, en sus reuniones, en sus “informes” o en cualquiera de sus comunicaciones, Andrés Manuel López Obrador usa para propagar sus ideas populistas y manipular la opinión pública y vulnerar al pueblo, vulnerando al por ende, a la democracia.

Sí, es cierto que -como bien lo dijo la reconocida sociología e investigadora Liliana Arroyo- la manipulación y la propaganda siempre han existido, lo que pasa es que ahora, en el entorno digital y en la era de la desinformación, la desinformación es eminentemente un negocio; un negocio que -sin duda alguna- están sabiendo aprovechar muy bien los populismos y las extremas derechas, que son precisamente los grupos que más propaganda emocional hacen, y además crecen con discursos simplistas, superficiales y autoritarios.

Por todo eso y muchas cosas más, queda más que claro por qué México ya cayó en la clasificación de países con régimen híbrido (así lo exhibe el Índice de democracia 2021); es decir, por qué ahora México forma parte de los países en los que el autoritarismo está en ciernes y, con ello, la democracia está en vías de extinción.

A modo de resumen, en esta ocasión concluyo citando lo dicho alguna vez por el politólogo, profesor e investigador estadounidense, Brendan Nyhan: La razón por la que todos deberíamos preocuparnos por la desinformación es que distorsiona y corrompe el debate público que es crucial para la democracia.

Aída María Holguín Baeza
laecita.wordpress.com
laecita@gmail.com