jueves, agosto 11, 2022

Aída Holguín Baeza, Buzón

A propósito del Día Internacional del Migrante

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al 2020 la cifra de migrantes internacionales ya había llegado a los 281 millones.

Esa cifra, según el Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2022, equivale al 3.6% de la población mundial, y representa un incremento de casi el doble de los migrantes internacionales que había en 1990 y más del triple respecto a los que había en 1970.

Con esos datos se entiende por qué la OIM, organización intergubernamental que forma parte del Sistema de las Naciones Unidas, enfatiza que cuando se aborda el tema de la migración, el punto de partida son las cifras. Y es que, sin duda alguna, se trata de un tema cuyas cifras implican identificar los factores que determinan los movimientos de población y los contextos resultantes de ellos.

De ahí que, en el marco del Día Internacional del Migrante, sea particularmente relevante tomar conciencia de que si bien hay movimientos de población que se dan de forma voluntaria, la gran mayoría son de manera forzada; es decir, como consecuencia de desastres, crisis económicas y situaciones de pobreza extrema o conflicto; factores cuya magnitud y frecuencia no dejan de aumentar.

Es quizás por eso, porque ya se veía venir un importante incremento en los movimientos de población causado dichos factores y sus tendencias, que António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, reitere la urgente necesidad de asumir y atender el tema migratorio desde una perspectiva amplia, transversal y objetiva, y no como un tema meramente ideológico y nacionalista que, al final de cuentas, termina siendo únicamente una fuente de tensiones políticas y tragedias humanas.

Entonces, en el entendido de que la perspectiva amplia, transversal y objetiva del tema migratorio implica asumirlo y atenderlo como un fenómeno que impulsa el crecimiento económico, reduce las desigualdades y conecta sociedades diversas, la ONU y la OIM buscan, con apoyo del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que sus Estados miembros y los respectivos Gobiernos reconozcan el potencial de la migración y que lo reflejen en estrategias y políticas orientadas a mejorar la gobernanza de la migración; es decir, dirigidas a garantizar la protección de los derechos humanos fundamentales de los migrantes y a promover y fortalecer la gestión humana ordenada de la migración en beneficio de todos.

En resumen, el exhorto específico que la ONU y la OIM hacen este año a propósito del Día Internacional del Migrante, es a tomar acciones para aprovechar el potencial de la movilidad humana tomando en cuenta que los conocimientos, redes y competencias de los migrantes pueden contribuir a forjar comunidades más fuertes y resilientes.

En esta ocasión, finalizo citando lo dicho no hace mucho tiempo por el secretario general de la ONU, António Guterres: Como comunidad global, enfrentamos una elección. ¿Queremos que la migración sea una fuente de prosperidad y solidaridad internacional, o un sinónimo de inhumanidad y fricción social?

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com