viernes, marzo 01, 2024

Buzón, Luis Javier Valero

Afanes exterminadores

México es un país plural y diverso, a pesar de los dos bloques políticos que se disputan la conducción de la nación desde del triunfo de Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena, en las elecciones presidenciales del 2018, y las locales posteriores.

Si en alguna ocasión -o en un momento- existieron las condiciones para que el país entrara a una etapa en la que el debate y la discusión democrática fueran los temas centrales de la disputa política, hoy están desaparecidas; la confrontación, la descalificación, la ira y el insulto es lo prevaleciente en el México de hoy.

Y sin duda, la carga mayor recae en quienes poseen las mayores responsabilidades ciudadanas, en este caso los gobernantes de Morena y, sobre todo, el presidente López Obrador.

Desde la tribuna mediática que mayor audiencia tiene en el país, la conferencia mañanera del presidente López Obrador, es de donde se lanzan los peores, más frecuentes y recurrentes ataques a quienes no coinciden en alguno de los aspectos de la obra gubernamental del tabasqueño.

Pero en los días previos a la realización de la consulta de la revocación de mandato, fuimos testigos de una serie de actos que concitan a la preocupación, no sólo sobre este evento de la democracia participativa, sino sobre lo que vivirá el país en las próximas jornadas electorales -las del resto del año, las del próximo año 2003 y, sobre todo, las generales del 2024-. 

Fue inaudito. Era para no darle crédito a lo difundido profusamente por todos los medios de comunicación, y luego desmentido enfáticamente por el presidente López Obrador, en uno de los episodios más opacos de la gestión del presidente emergido de Morena.

No sólo fue el hecho de que el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, participara en sendos actos, en varias entidades del norte del país, en apoyo al refrendo de la gestión de AMLO, sino que, además, el encargado de la política interna del gobierno federal, se lanzase en contra de los actuales consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), e incluso amenazara con echarlos de sus cargos “con la cola entre las patas”, y que, además, para trasladarse usara el avión preferido de los integrantes del gabinete, un jet de la Guardia Nacional.

Por si fuera poco, López Hernández se hizo acompañar del Jefe de la Guardia Nacional, el Gral. Luis Rodríguez Bucio, en lo que fue la aparición de un jefe militar en funciones, en un acto político, luego de más de 80 años de la última aparición de un jefe militar en un acto de esa calidad.

Inquietante el mensaje, pues el otro tabasqueño, gobernador con licencia de su entidad, es el encargado del establecimiento de los puentes de relación con el resto de las fuerzas políticas, responsable de la vigilancia de la preservación del estado de derecho en el país; de las relaciones del Poder Ejecutivo con el resto de las instituciones y que, además, violó todas las disposiciones electorales que al país le costaron más de medio siglo construirlas, para echar de la conducción, organización y ejecución de las elecciones al partido gobernante de su momento, por puritita casualidad el partido del cual emergieron los dos tabasqueños más influyentes del actual gobierno.

¿Será esa la actitud que asuman los gobernantes de hoy? ¿La del desprecio al marco legal vigente? ¿La del atropellamiento de las instituciones encargadas de la conducción de los procesos electorales? 

¿Serán capaces de echar por la borda lo construido hasta ahora, a contrapelo del viejo régimen, que tanto se resistió a aceptar las nuevas reglas de la competencia electoral y que ahora Morena se apresta a violentar, en el súmmum del desquiciamiento provocado por el ejercicio del poder, en la falsa percepción de que su hegemonía pervivirá más allá de López Obrador?

asertodechihuahua@yahoo.com.mx