domingo, marzo 03, 2024

Buzón, Isaías Orozco Gómez

¡Ah qué PRI, no suma ni multiplica: resta y divide!

El partido político que se arrogó los anhelos y postulados más caros de la Revolución Mexicana, del pueblo de México, constituido en un instituto electorero unipartidista, simbiótico con los gobiernos en turno e integrado en una estructura PRI-gubernamental, sosteniendo un aparato de simulación democrática, en donde según ellos operaban los demás llamados partidos políticos; presumiendo ¿y justificando? hacia el exterior  la existencia y funcionamiento de la democracia, no importando que en  casa se mantuviera un régimen unipartidista, oligárquico y represivo. Tal parece, entonces,  que “en tiempo y forma” no reflexionó  y aceptó, que por ahí no era la ruta, e insistió e insiste,  en la práctica de esos y más actos y actitudes negativas.

         Esencialmente a partir de la década de los años ochenta del Siglo XX, en que el neoliberalismo con su tecnocracia se entronizo  en Los Pinos y en Palacio Nacional, fortificándose y consolidándose ese sistema de SIMULACIÓN y FALSIFICACIÓN democrática, con Carlos Salinas de Gortari, como presidente (¿espurio?) de los EUM; teniendo como base sustentable un partido de Estado, gubernamental, o de facto un partido único, por medio del cual se realizó la manipulación electoral en todos los niveles bajo la máscara de una  democracia pluripartidista. No obstante haberse aprobado una flamante Ley Electoral y respetivos IFE, actualmente INE –que bastante le costó al pueblo, lograr–; siendo gobernado el país por una oligarquía voraz, aprovechada, dispendiosa y evidentemente CORRUPTA e IMPUNE.  

         Está demostrado a través del tiempo y el espacio, que la historia es irreversible, pero que además es incontrovertible y revisable. Máxima que el tricolor no consideró ni ha tenido presente. Ignora, se hace o soslaya, que hace tiempo les llegó el momento de hacer política (no politiquería) de una manera distinta. Empero,  no puede desconocerse, que hubo acciones de algunos sexenios (Lázaro Cárdenas del Río, Adolfo López Mateos) en que sí  practicaron una distinta y buena política.

Así, en los últimos tres sexenios priistas (Salinas de Gortari, Zedillo Ponce de León, Peña Nieto),  hicieron política, administración pública en diversos rubros que no sirvieron ni han servido a las nuevas generaciones y al pueblo en general. De hecho, y lamentablemente, la palabra política en sí misma, es, en la mente de la mayoría de los mexicanos comunes, fuente de hechos y cosas más bien negativas.

Se generaron graves problemas económicos, llevando al agobio y desesperación a las clases pobres y medias; fatales crímenes políticos; incremento de la inseguridad pública provocada por el crimen organizado y “desorganizado”… La verdad es, que hace tiempo,  México no tiene una vida política auténticamente democrático-participativa que sirva al pueblo.

         Pues bien, el PRI que queda, sigue pensando y creyendo que el pueblo es menor de edad, incapaz de comprender y entender, inmaduro para aceptar e ignorante para cambiar. Quizá, real o aparentemente, así fue, pero ya no es válido hacer planes electoreros y de oposición sobre tales premisas,  menos en el sexenio que transcurre del régimen de la Cuarta Transformación.

         En ese marco histórico, resulta inconcebible, que el PRI de Alejandro (Alito) Moreno, recurra cotidianamente a la tradicional política tricolor de la disciplina férrea, del ordeno y mando, del… Pues eso y no otra cosa se evidencia y comprueba, al “ordenar” Alito Moreno, dirigente nacional del PRI la expulsión de sus filas del exgobernador de Sinaloa (PRI) Quirino Ordaz Coppel, por aceptar ser embajador de México en España, y una vez que haya recibido el plácet (otorgamiento del beneplácito) de España.

         Pero esa absurda e impolítica decisión de Alito Moreno, no para ni queda ahí, ya que lo mismo se hará con  la exgobernadora de Sonora (PRI), Claudia Pavlovich, propuesta para el consulado de Barcelona; y con el exgobernador de Campeche, Carlos Miguel Aysa, propuesto para la embajada en la República Dominicana; ya que al igual que Quirino Ordaz Coppel, serán expulsados: POR TRAICIÓN AL PARTIDO, POR TRAICIÓN A LA MILITANCIA. (Revista PROCESO/ 2022/ 1/ 31).

         Lo anterior nos lleva a inferir lo siguiente: Los embajadores y demás miembros de la Secretaría de Relaciones Exteriores, como MEXICANOS e independientemente de su filiación político-partidista, se les invita a  SERVIR a la REPÚBLICA, a la PATRIA, en los Estados-Nación, con quienes México tiene relaciones formales y de hecho. Dando muestras, con esos nombramientos, de una práctica real de pluralismo.

         Si de traiciones se trata, ¿quiénes resultan más TRAIDORES?, aquellos “políticos” y dirigentes del tricolor, que sin ningún pudor, sin mínimo asomo de dignidad y vergüenza, olvidando los principios, las convicciones que más bien que mal, heredamos de las tres revoluciones (1810-1857-1910) que costaron miles y miles de muertes, se aliaron y están bajo las órdenes y consignas del partido de derecha, conservador, neoliberal, que desde su fundación en 1939, fue el principal enemigo u opositor a vencer, y no permitir su triunfo en los tres niveles de gobierno: EL PAN.

         El pueblo, que a estas alturas está demostrando tangible conocimiento e interés  por la cosa  pública, desde décadas atrás, sobre todo a partir del Siglo XXI, abierta o calladamente, ha considerado que el tricolor –incluyendo, por supuesto los dos sexenios panistas– se ha caracterizado por su traición al pueblo, a todos los mexicanos: Años enriqueciéndose, saqueando y entregando al imperio capitalista neoliberal, las riquezas naturales del suelo y subsuelo, y la fuerza de trabajo humana  de los EUM, preeminentemente a los USA.

         Traidores no al partido, sino a la PATRIA, porque no sólo no combatieron el cáncer de la CORRUPCIÓN y la IMPUNIDAD, sino que eran los ufanos protagonistas de tan criminal e inmoral comportamiento. Desde luego, con muy pocas y honrosas excepciones.

         Traidor se es, cuando teniendo cuasi ¿totalitariamente? el control de los tres Poderes de la Unión, rara vez o nunca, se preocuparon y ocuparon verdadera y realmente por los POBRES DE MÉXICO; que desafortunadamente hasta la fecha, suman más de las tres cuartas partes de la población mexicana.

         En esas condiciones, el otrora poderosísimo partido de Estado, que inició su debacle con Carlos Salinas de Gortari, en lugar de SUMAR y MULTIPLICAR, está RESTANDO y DIVIDIENDO  a su de por sí mermada, auténtica y honesta militancia.