lunes, abril 22, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

Apologia de la pobreza

Encontre este texto en pagina La Llave de Pandora, mismo que comparto en su totalidad. Es Magistral señor Presidente Lopez Obrador, creo es paraa usted. Ojala lo pueda leer.

Luego del extenuante trabajo del presidente, los brazos de Morfeo se adueñan de él y cae en un profundo sueño que lo lleva a encontrarse con un tipo de buen aspecto, sereno y de mirada profunda, quien lo saluda de manera amable, pero sin caer en el halago. Como si fuera común saludar a un presidente, le dice:

Señor presidente, qué gusto verlo en este lugar, me llamo: Ismael Rodríguez.

*Mucho gusto Ismael, ¿de dónde te recuerdo?

Quizá haya leído mi nombre en los créditos de las películas: Los tres García, Vuelven los García, Tizoc, Los tres Huastecos, Nosotros los pobres, Ustedes los ricos, Pepe el Toro, ATM, Dos tipos de Cuidado, etc.

*Todas las vi, pero no sabía que eran tuyas. Admiro tu trabajo y sobre todo que retratas una realidad maestra de drama sin igual, un entorno magistral en el que muestras como, aún en la miseria, existen grandes motivos para ser feliz. Yo mismo me siento identificado con Pepe el Toro en Nosotros los pobres y Ustedes los ricos. De verdad gente como tú enaltece la dignidad del pobre, ese que en la adversidad encuentra la nobleza de su situación.

Mmmm mire presidente, la cinta que se estrenó en 1948 y que aún nos hace derramar lágrimas, nos recuerda las lecciones de Tomas Hobbes quien señala que “el hombre es lobo del hombre”. En realidad retrató algo que pocos entendieron, simplemente vieron en los pobres a los buenos y en los ricos a los malos, pero lo que muestra es que el entorno puede condicionar, el hombre puede ser bueno por naturaleza pero es su entorno el que lo conduce al mal, vemos en el padrastro de “la chorreada” como el pobre roba al pobre, como el pobre siente remordimientos por su actuar para después volver a atacar golpeando a una mujer en situación de extrema pobreza y desvalida, de manera egoísta, aprovechando la situación y actuando de manera ventajosa, poco empático con sus vecinos.

En el caso del protagonista, el personaje Pepe el Toro, es un tipo de “principios y valores” cuestionados toda vez que es leal a sus amigos pero no a su pareja, es incapaz de controlar su ira, su orgullo y su rencor al grado tal de echar a la calle a su hermana bajo el prejuicio de haber “roto el honor”, de tener una hija fuera de matrimonio a quien prácticamente le quita y le prohíbe ver, inclusive la engaña haciéndola creer que está muerta. Todo porque es rencoroso y sumamente machista.

*Ahhh caray, pues yo tengo otros datos, yo veo a un Pepe El Toro, enérgico, valiente y sobre todo honesto.

Ese es el problema de nosotros los mexicanos señor, se nos convence que en la pobreza siempre hay bondad y sabiduría, que la riqueza y aspirar a ella es un pensamiento impuro, aunque curiosamente los que promueven estas ideas lo hacen desde la cúpula, desde el balcón de su hogar o desde el mármol de sus oficinas. Yo, por ejemplo, lo hice desde mis ideas, desde la dirección que ejercí, yo hice cine para el pueblo, ese que se siente identificado con Pepe y no con la familia De la Colina y Bárcena (familia del padre biológico de Chachita) a quienes logro vean con repulsión por ricos.

*Pero el rico siempre trata de engañar al pobre señor Ismael.

Mire presidente, en mi México nada va a cambiar mientras existan pobres que sean capaces de vender su dignidad y ricos tan ricos que la compren sin problema. La pobreza es y seguirá siendo el eje central de la deuda impaga del gobierno y las instituciones políticas, sin pobres la propuesta y la oferta mueren de inanición. Los demagogos pueden ir a tomar un taco del hogar más humilde, pero deciden con un bocado de salmón con caviar y votan acompañados de un Don Perignon. No confundamos las facetas que nos muestran los defensores de la pobreza.

*Entonces ¿por qué en su filme vence el pobre sobre el rico y todos son felices?

Porque las películas tienen un final efímero, no decimos que sucede después, en Nosotros los pobres, Pepe logra vengarse y salir libre de la cárcel donde fue injustamente encerrado por un crimen que no cometió, termina esa parte con un final feliz, con un hijo (el torito). Posteriormente, en la segunda parte (Ustedes los ricos), los presos que pagan su culpa ponen en entredicho el podrido esquema del sistema penitenciario y logran huir de prisión, ese “pobre” en su condición busca venganza contra otro “pobre” asesinando a su hijo. Al final, no hay justicia y retrato un “final feliz”: ahora Pepe tiene dos hijos más. Para la tercera parte Pepe ya es viudo y sin hijos, es decir, mueren la esposa y los dos hijos quizá víctimas de la misma pobreza. ¿Entonces en dónde está el retrato de felicidad en la miseria?

*Pero Pepe es un ídolo en su filme señor Ismael.

Porque nadie ve los momentos de mayor angustia y solo mostramos donde queremos que el individuo sobresalga. A eso voy señor presidente, nadie sale de esa pobreza o permanecen o se les agudiza más; los más cercanos al personaje mueren en situaciones paupérrimas, violentas o en manos de otros pobres. Ahí no hay pueblo noble y sabio como Usted pregona.

*Bueno, quizá en nosotros existan diferencias señor Ismael, vimos distintas películas o hay mal entendidos.

A caray, déjeme entonces le platico de Tizoc que también dirigí. Este personaje perteneciente a una comunidad indígena y que se enamora de “La Niña Bonita” termina por asesinar a su Crush, e intenta matar al mismo indio. Ahí tampoco hay nobleza.

*Eso es lo que quiero lograr, la grandeza de mi pueblo.

Mire presidente, mientras el malestar del mexicano se concentre en desdeñar la riqueza haciendo honores a la pobreza, la desigualdad y la polarización seguirán siendo base de nuestra sociedad.

*Yo lucharé contra los que dañan a mi país.

Y ¿qué tal que Usted es parte de ese daño del país? ¿Qué hará entonces, señor presidente?

…..

Desaparece entre las ánimas, Trujano el personaje y el presidente despierta listo para su siguiente mañanera, ni en sueños escucha, no hay más verdad que la suya.

Lo comparto

Francisco Flores Legarda