jueves, junio 20, 2024

Isaías Orozco Gómez, Opinión

Canal de Panamá y el Istmo de Tehuantepec

(Segunda parte) 

Cimentados en sus lemas  del “Destino Manifiesto”,  del “Gran Garrote”  (Big Stick) y/o de la Doctrina Monroe: “América para los Americanos, contenidos en su teoría de política exterior-geopolítica; finalmente los USA –como lo establecimos en la primera parte-, obtuvieron de Panamá no sólo la concesión para la realización de  trabajos y el derecho para dirigir el canal…  

Sino que al realizarse la primera intervención militar norteamericana, Panamá, en  1903, proclamó su Independencia de acuerdo con E.U.N.; firmándose de inmediato el Tratado  Hay-Buneau-Varilla que estableció el control de la Zona del canal por parte de los USA durante un siglo y el derecho de una intervención militar en todo Panamá, derogado ese “derecho” en 1936.  

Thomas Woodrow Wilson sustituye a Roosevelt, adoptando una actitud internacional  de rectificación; pues, frente a Colombia, reconoce que Roosevelt procedió con violencia. Condena al imperialismo en los discursos y proyecta un tratado que empieza con una cláusula en que el gobierno estadounidense expresa su sincero pesar por lo ocurrido. 

Por lo que el expresidente Roosevelt, revienta con estas palabras: “El tratado que se propone es un crimen contra los Estados Unidos. Es un ataque al honor nacional que, si se aprobara, dejaría convictos de infamia a los Estados Unidos… La indemnización que se propone sólo podría justificarse sobre la base de que el país ha hecho el papel de un ladrón, o ha actuado como depositario de cosas robadas”. 

Diez años trabajaron los zapadores del ejército norteamericano para terminar la construcción del canal, que fue inaugurado para la navegación el 15 de agosto de 1914 al navegar el primer barco (el SS Ancon), que se dirige a Europa para participar en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, hasta el 11 de junio de 1920 tuvo lugar la ceremonia oficial de inauguración aplazada en vista del comienzo de la Primera Guerra Mundial.  

Salvo la burguesía y la oligarquía proimperialista, pro “yanqui”, para la inmensa mayoría del pueblo panameño, por décadas la vida se tornó difícil constituyendo barrios muy pobres en la capital, en el puerto de Colón, en Chiriquí… Siendo la constante cotidiana el desempleo, el hambre, la insalubridad y la injusticia social.  

Situación que convivió de cerca desde su niñez, el general Omar Torrijos. Siendo el año de 1964 decisivo para la formación y concepción política para el nacionalista  general Torrijos, ya que ante las protestas “callejeras” de los jóvenes panameños contra los yanquis y por la defensa de la soberanía de Panamá,  durante dos días la policía y el ejército  de los USA, con el apoyo de las cazas, bombarderos en vuelo raso y los helicópteros de combate dispararon contra el territorio panameño.  

Más de 20 personas fueron muertas y cerca de 300 heridas. Dicha agresión conmovió a todo el mundo dando un poderoso impulso al movimiento de liberación nacional en Panamá, cuya tarea inicial fue liquidar la “quinta frontera”, reintegrar la zona y el propio canal, terminar con el enclave colonial que corrompía cual una úlcera  el interior del país. 

Ante el SENTIMIENTO DE PATRIOTISMO DE TODO EL PUEBLO PANAMEÑO, Omar Torrijos a sus 40 años de edad, asume la presidencia, proponiéndose entregar a sus legítimos dueños, al pueblo, el Canal.  Llegando  a la conclusión de que el país no podía desarrollarse sin transformaciones políticas y socioeconómicas auténticamente democrático-populares. 

 Como respuesta a su administración patriótica, en septiembre de 1977 en Washington, Omar Torrijos y James Carter firmaron un nuevo acuerdo sobre el canal de Panamá y uno sobre la neutralidad permanente y el régimen de dicha zona… 

A partir del 31 de diciembre de 1999 el canal será propiedad plena e incondicional del pueblo panameño. Obviamente, no todo se logró. (Fuente básica: Germán Arciniegas, “Biografía del caribe”, Editorial Porrúa, México, 2000; Iósif Grigulévich, “Luchadores por la libertad de América Latina”, Editorial Progreso, 1988; Waldo Ansaldi y Verónica Giordano, “Crónica del Siglo XX Historia de América Latina”, Dastin, S.L., Madrid-España, 2006). 

Como antecedentes de lo que será el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, es menester mencionar que una vez consumada la Independencia política de México, se comprendió la necesidad de fomentar el desarrollo demográfico del país y de poblar vastas regiones del territorio, que se encontraban casi deshabitadas. 

Por lo que, en 1823 se expedía un decreto creando la provincia del Istmo, cuyas tierras baldías se repartirían entre militares en premio de servicios; concesiones a colonos extranjeros y adjudicación de terrenos a los habitantes de los pueblos. Pero además, en Veracruz, en las riberas del Coatzacoalcos, se permitió que se establecieran principalmente colonos franceses. 

En plena guerra con los USA, en 1847 Mr. Nicholas Philip Trist, comisionado por el presidente Polk, presentó un proyecto de tratado, estableciendo en la base 3ª que los Estados Unidos exigían la concesión a perpetuidad, para el gobierno y ciudadanos norteamericanos del derecho a transportar a TRAVÉS del ISTMO de TEHUANTEPEC, de mar a mar, libre de todo peaje o gravamen, todos o cualquier artículo, ya fuera de productos naturales o de manufacturas de los Estados Unidos o de cualquier otro país extranjero pertenecientes a dicho gobierno o  ciudadanos de los USA. (Agustín Cué Cánovas, “Historia Social y Económica de México 1521-1854”, Editorial Trillas, México, 1960). 

Afortunadamente, no se cumplió lo predicho por Goethe, y es con el actual régimen político de la 4 T liderado por AMLO, que, lo que desde el gobierno de Porfirio Díaz  se planeaba, se hizo realidad: La construcción del Ferrocarril Transistmico que será prioritario para todos los mexicanos y de interés público y de seguridad nacional. 

Obra federal emblemática, considerada como la mejor alternativa al canal de Panamá, que comprenderá una franja de 303 kilómetros de longitud, que contará con dos puertos de altura, ferrocarril, carreteras, tres aeropuertos (Minatitlán, Ixtepec y Huatulco), así como un gasoducto y una red de fibra óptica. Ubicada en la zona más angosta entre el Océano Pacífico y el Atlántico (Golfo de México). 

Constituirá una real opción para el tránsito de mercancías entre Asia, América y Europa. De Asia a la costa Este de los USA. Máxime que se tiene firmados 12 tratados de libre comercio con 46 países, lo que favorece a México. 

La obra conectará el puerto de Salina Cruz, Oaxaca, con el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz. Se espera que para el próximo mes de octubre, esté lista la primera etapa. OBRAS SON AMORES. 

Sigue presente una de las preclaras máximas del Gran Libertador Simón Bolívar: LA LIBERTAD DEL NUEVO MUNDO ES LA ESPERANZA DEL UNIVERSO.