viernes, abril 12, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

Construyamos la paz

De todas las acepciones que la RAE le atribuye al término paz, la que más se acerca a lo que la ONU se refiere cuando dice “Construye la paz”, es la que explica que “paz” es la relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

Queda claro pues que, como ya muchos han expresado, la paz no es solamente la ausencia de luchas armadas en un país o entre países, sino algo que hay que fomentar, construir y fortalecer día con día con acciones y no solo hablando de ello porque, como bien lo dijo Eleanor Roosevelt, no basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y, sobre todo, trabajar para conseguirla.

Y sí, es cierto que la consecución de la paz mundial no es tarea sencilla ni mucho menos finalizable, pero también es cierto que no es imposible de lograr. Solo es cuestión de tener la verdadera voluntad de contribuir a fomentar, fortalecer y conservar una cultura de paz que inicie desde el hogar y, con ello, permee en los distintos espacios y entornos en los que nos desenvolvemos.

Es quizás en ese sentido que Oscar Hammerstein II precisó que la paz no es producto de una victoria o de un mandato ni tiene fecha límite final ni definición fija de logro; es decir, que la paz es en realidad un proceso interminable resultado de muchas decisiones. Y con “decisiones” probablemente se refería a la voluntad individual, colectiva, social, pública y política que se requiere para construir y sostener la paz.

El asunto es que, considerando que la cultura de paz consiste en todos aquellos valores, actitudes y conductas que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación y que garantizan el pleno ejercicio de todos los derechos, no cabe ninguna duda de que no hay mejor lugar que el propio hogar para comenzar a fomentar, construir y fortalecer la cultura de paz que tanto se necesita.

Entonces, aunque la paz es -en definitiva- un proceso interminable, es imprescindible participar -en lo individual, lo colectivo, lo social, en lo público y en lo político- activamente en dicho proceso porque solo de esa manera será posible cimentar y edificar una cultura de paz que trascienda formando y transformando a las sociedades del mundo, y particularmente a la niñez y a la juventud.

Es pues en el marco del Día Internacional de la Paz 2022 que resulta necesario, apropiado y oportuno reflexionar en torno al tema y actuar en consecuencia; es decir, tomar la decisión de participar activamente para construir la paz y, así, avanzar significativamente hacia una cultura de paz.

En ese contexto, y a modo reflexión final, en esta ocasión finalizo citando lo dicho alguna vez por la joven judía-holandesa, asesinada en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Etty Hillesum: “En última instancia, tenemos un solo deber moral: reclamar en nosotros grandes áreas de paz, cada vez más paz, y reflejarla en los demás. Y cuanta más paz haya en nosotros, más paz habrá en nuestro mundo atribulado”.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com