21 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Consulta popular y una verdadera democracia participativa

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Benito Abraham Orozco Andrade.

Desde el momento en que se dio a conocer la intención del presidente Andrés Manuel López Obrador, de presentar su solicitud para que se llevara a cabo la consulta popular realizada el pasado domingo, con el propósito original de enjuiciar específicamente a los ex presidentes, se produjeron una serie de reacciones en contra, por considerarse que no tenía por qué consultarse si se aplicaba o no la ley.

No obstante, una vez que dentro del procedimiento respectivo tocó el turno al pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de resolver sobre la revisión de la constitucionalidad de la materia de consulta popular, dicha instancia hizo una modificación a la pregunta a formularse a la ciudadanía, la que para muchos ha resultado ambigua, en cuanto al propósito original.

La pregunta final se redactó de la siguiente forma: ¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminada a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Ante la redacción en comento, y sin entrar en una interpretación rigurosa, bien se pudiera considerar que la interrogante en cuestión abarca no sólo a los ex presidentes de la República, sino también al presidente actual, así como a cualquier actor político —¿de elección popular o no?— en el ámbito federal, en cuanto a las decisiones políticas tomadas en años anteriores al primero de agosto del presente año en que se efectuó la citada consulta popular, o en su defecto, anteriores a que iniciara el procedimiento para su autorización (antes del 15 de septiembre del año próximo pasado).

Pero independientemente de lo anterior, es de considerarse que dicho ejercicio cívico-electoral no fue una representación genuina de lo que debe ser la democracia participativa, ya que no entra en la esfera de lo que compete y puede ser resuelto por la ciudadanía, además de que, por disposición constitucional, no está a discusión si la ley debe aplicarse. Indudablemente la democracia participativa debe promoverse y consolidarse de una vez por todas, no a cuenta gotas y con simulaciones, como ha venido sucediendo con la democracia en general.

Es importante destacar, que la democracia participativa es el “conjunto de espacios y mecanismos donde ciudadanas y ciudadanos pueden incidir y decidir sobre asuntos públicos de su incumbencia, más allá de la actividad propia de los representantes” (Del Tronco, J., 2021, 2 de julio. Democracia participativa. Prontuario de la Democracia. https://prontuario-democracia.sociales.unam.mx/democracia-participativa/), lo que en la consulta popular multicitada definitivamente no ocurrió ni hubiera ocurrido, aún si se hubiera alcanzado el porcentaje para ser “vinculante”.

Por otra parte, “la democracia participativa –no sólo a través mecanismos electorales como los plebiscitos o referéndums, sino fundamentalmente a través de espacios de consulta, deliberación y decisión como los presupuestos participativos o los foros ciudadanos– implica pensar a los regímenes democráticos en tercera dimensión (3D) [democracia participativa]. Bajo esta lógica, una mayor calidad democrática requiere de interfaces gobierno-sociedad, donde los procesos de incidencia tengan lugar. Más allá de los espacios institucionales de rendición de cuentas propios del modelo representativo, las interfaces socio-estatales permiten que los ciudadanos sean parte de la historia democrática de una comunidad política. La democracia 3D supone –para la ciudadanía– dejar de asistir al devenir de la historia social como meros espectadores que emitirán su juicio al final de la proyección, y participar de la trama como protagonistas” (ídem).

De conformidad con los resultados de la consulta popular, con el 99.95% de las actas computadas, la participación fue de 7.11%, por lo que, para esta ocasión, dicho ejercicio democrático no será sino un verdadero y rotundo fracaso, una opinión ciudadana infructuosa de meros espectadores. Además, suponiendo que hubiera sido “vinculante”, todavía tendría que verse a qué “actores políticos” alcanzaría, y que la FGR y/o las demás instancias que correspondan, recopilaran las pruebas o indicios a que haya lugar (en el supuesto de que existieran), para poder incoar los procedimientos respectivos —algo a lo que están obligadas como autoridades, con o sin consulta popular—. Hubiera sido mejor, y seguramente de una participación mucho más copiosa, si se hubiera consultado sobre la realización o no de obras como el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya, etc., en lo que lo que sí decidiría directamente la ciudadanía en el ejercicio del erario, esto es, en los recursos que pertenecen a todos los mexicanos.

Pero hablando precisamente de instrumentos democráticos que han demostrado una notoria efectividad, hay que considerar a los llamados presupuestos participativos que, aunque paulatinamente, desde que surgieron en la década de los ochenta del siglo XX en Porto Alegre, Brasil, se han ido incrementando a nivel mundial, incluyendo a nuestro país, en donde algunos estados y municipios lo vienen implementando año con año.

Entre los lugares en los que ha tenido éxito tal mecanismo de participación ciudadana, siendo incluso considerado un referente a nivel nacional, se encuentra el municipio de Chihuahua, en donde, por ejemplo, para este año 2021, bajo la figura de Presupuesto Participativo, se destinarán más de 129 millones de pesos por elección de las y los ciudadanos, para aplicarse en proyectos previamente propuestos por la misma sociedad. Un verdadero ejercicio de democracia participativa.

Es necesario dejarnos de simulaciones y de cuentas alegres, que únicamente nos llevan a derrochar recursos que tanto necesitamos para cuestiones más prioritarias, y en todo caso enfocarnos en implementar y/o en perfeccionar auténticos instrumentos de democracia participativa.

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