23 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

¡Cuidado, los patos traen escopetas!

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Opinión.

Es de no creerse.

El lenguaje que por décadas usaron los principales personajes del viejo régimen como Gustavo Díaz Ordaz, Francisco Sahagún Baca, Miguel Nassar Haro, Práxedes Giner Durán, Arturo Durazo, Fernando Gutiérrez Barrios, Rubén Figueroa y otros semejantes, es el que ahora lanzan por delante infinidad de integrantes de Morena a propósito de la detención del agricultor Andrés Valles:

¡Qué bueno que ya lo detuvieron, les faltan otros! ¡Refúndanlos!

“… ¡Ya basta de provocadores a modo. Andrés Valles, Salvador Alcántar, Mario Mata. Fernando Baeza, José Reyes Baeza entre otros, deben enfrentar a la justicia ellos son los provocadores!”.

En aquellas épocas, el lenguaje del odio, represivo, violento e intolerante se le lanzaba a los participantes de las protestas sociales y se cebaba en contra de los dirigentes.

Así fue a lo largo de décadas, a lo largo y ancho del país. Tanto en los movimientos sociales locales, regionales como los nacionales.

Ante la violencia represora se levantaban nuevas protestas y otros mexicanos se sumaban al río opositor al régimen. La suma de todos ellos hizo posible el triunfo de López Obrador en 2018. Se construyó sobre ríos de dolor, sangre, muertos, años de cárcel y protestas que se fueron acumulando a lo largo de esos años.

Por desgracia, hoy, el primer gobierno nacional que se asume de izquierda, ha repetido todo el arsenal de los instrumentos y acciones que usó el viejo régimen para combatir a sus opositores. Lo ha hecho en Chihuahua del mismo modo que los gobiernos represores lo hicieron antes. Ahora, en contra de quienes se opusieron a la extracción del agua de las presas el año pasado.

Igual que antes, como siempre, uno de los más destacados dirigentes de ese movimiento ha sido vinculado a proceso y el juez federal que sigue la causa ha decretado que deberá seguir el proceso detenido en prisión.

Como en la oleada violenta del 2010-2012, cuando las policías detenían a un sicario, de inmediato le acusaban de ser el responsable de todos las ejecuciones.

Así lo hicieron el martes con Andrés Valles. Le abrieron 7 carpetas de investigación más. Temerosos de que el juez pudiera resolver, o la libertad, o que pudiera continuar el proceso en libertad, tarde, representantes de la Conagua y la CFE le allegaron a la FGR más acusaciones.

No hay duda, el gobierno de la 4T ha fabricado ya sus primeros 4 presos políticos, son chihuahuenses. Era el paso que le quedaba para cumplir con toda la ruta represora en contra de un movimiento.

Lo dijo diáfanamente Martha Holguín, esposa de Andrés Valles: “… esto ya se convirtió en una persecución política encarnecida”.

Si alguien dudara de la intención del gobierno federal, la acusación de participar en un motín y la participación de las dependencias federales en la fabricación de las acusaciones no deja margen a la duda.

Se trata de un reo político, por una razón, porque no le podrán demostrar participación directa en ninguno de los supuestos delitos cometidos, y como no lo podrán demostrar, entonces, como lo hicieron en contra de sus opositores los gobiernos de Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y Vicente Fox, a Andrés Valles lo acusan de motín.

¿Porqué hace esto Andrés Manuel López Obrador? ¿Porque la mayoría de los votantes lo hicieron por el PAN? ¿Porque los productores del centro-sur se opusieron a sus decisiones?

¿Porqué? ¿Porqué?

¿Porqué cebarse en el dirigente Andrés Valles; porqué hacerlo de la misma manera en contra de Rosendo L., Juan L. y Juan R.?

¿Dónde están las investigaciones acerca de los violentísimos hechos del año pasado? ¿En dónde los informes que debieran rendirle a los chihuahuenses? ¿Quién responderá por los graves daños causados a la economía regional a causa de la extracción del agua?

Muchas respuestas le debe el presidente a los chihuahuenses, entre ellas la del porqué envió de embajadora a Francia a la ex directora de Conagua, su instrumento para llevar al cabo lo que ahora es, ya, una tragedia en Chihuahua, familiar para los parientes de los detenidos y de Jessica Silva, y colectiva para toda una región que depende en grado mayor de los volúmenes de agua de las presas.

Y todavía se atreven muchos insensatos a exigir el encarcelamiento de más dirigentes y participantes de las protestas del año anterior.

Lo dicho, se voltearon los papeles, nunca creímos que ocurriría lo que ahora vivimos.

Es insoportablemente indignante.asertodechihuahua@yahoo.com.mx; Blog

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