24 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

De la distorsión a la negación

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Opinión.

Resulta y resalta que, en el 2021, en México se consolidó la tendencia a negar e invisibilizar problemáticas relacionadas con los derechos humanos desde el discurso público.

Así, con esa tendencia, es como la libertad de expresión, el acceso a la información y el respeto de los derechos humanos están siendo severamente vulnerados de forma deliberada y sistemática por quienes, en primera instancia, deberían ser los garantes de todos y cada uno de los derechos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El meollo del asunto es que, sin duda alguna, se trata de una tendencia cuya consolidación no hubiera sido posible sin la tendencia del año anterior; es decir, no se hubiera concretado sin la tendencia -del 2020- a utilizar la distorsión como mecanismo para alterar mediante el discurso público la percepción de la realidad sobre los derechos humanos en México.

Con estas dos tendencias detectadas y documentadas por la organización Artículo 19, exhibidas en los informes “Distorsión: El discurso contra la realidad” (del 2020) “Negación: informe anual 2021 sobre libertad de expresión e información en México” (presentado y publicado el pasado mes de abril, en vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2022), no solo ha quedado evidenciado el hecho de que la distorsión y la negación son dos viejas prácticas que, en lugar de erradicarlas, disminuirlas o -al menos- contenerlas, han sido adoptadas, adaptadas potenciadas y aplicadas sistémica y sistemáticamente durante los últimos tres años.

De ese modo, durante los últimos tres años, a través del discurso oficial es como en México se ha pasado de alterar la percepción de la realidad sobre los derechos humanos, a negar e invisibilizar las problemáticas relacionadas con tales derechos.

Dicho lo anterior con un poco más de detalle, en tan solo tres años México se ha consolidado como un país en el que, desde el gobierno se distorsiona y se niega la realidad sobre los derechos humanos. Distorsión y negación que, de acuerdo con los informes de Artículo 19, se traduce en desinformación oficial, estigmatización pública de la prensa, discrecionalidad en la asignación de la publicidad oficial, engaños en el sistema de transparencia, violencia contra la prensa, brecha digital, y violaciones a los derechos humanos, que vulneran la libertad de expresión y el derecho a la información.

Por supuesto que, con la tendencia a distorsionar y negar la realidad, la realidad detectada, documentada y exhibida por artículo 19 será distorsionada y/o negada porque para eso están los “otros datos”; o sea, la estrategia de la desinformación que caracteriza al autoproclamado “Gobierno de la Cuarta Transformación”.

En esta ocasión, concluyo citando lo dicho alguna vez por el exagente encubierto en la CIA y -actualmente- político estadounidense, Will Hurd: La desinformación es más que solo mentir. Es la negación y la distorsión de la realidad para presentar una imagen deseada al resto del mundo.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com

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