domingo, agosto 14, 2022

Buzón, Gerardo Cortinas Murra

Día de Muertos’

En un sinnúmero de publicaciones se destaca la historia e importancia de la celebración del ‘Día de Muertos’ en México.

En un sinnúmero de publicaciones se destaca la historia e importancia de la celebración del ‘Día de Muertos’ en México. Así, por ejemplo, se narra que “en la época prehispánica el culto a la muerte era uno de los elementos básicos de la cultura, cuando alguien moría era enterrado envuelto en un petate y sus familiares organizaban una fiesta con el fin de guiarlo en su recorrido al Mictlán. De igual forma le colocaban comida que le agradaba en vida, con la creencia de que podría llegar a sentir hambre”.

Para los historiadores, en la visión indígena el ‘Día de Muertos’ “implica el retorno transitorio de las ánimas de los difuntos, quienes regresan a casa, al mundo de los vivos, para convivir con los familiares y para nutrirse de la esencia del alimento que se les ofrece en los altares puestos en su honor”.

En esta celebración, “la muerte no representa una ausencia sino una presencia viva; la muerte es un símbolo de la vida que se materializa en el altar ofrecido… se considera una celebración a la memoria y un ritual que privilegia el recuerdo sobre el olvido”.

En su libro ‘Laberinto de la soledad’, Octavio Paz escribió: “El culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Ambas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte acaba por negar a la vida”.

Por su parte, en el libro ‘La festividad indígena dedicada a los muertos en México’ (Conaculta, 2016) se menciona que la primera declaratoria relativa a las Obras Maestras del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, tuvo lugar el 18 de mayo de 2001 en la sede de la UNESCO, como resultado del esfuerzo y la reflexión emprendidas por este organismo desde hace 20 años, en una época en la que la noción de patrimonio intangible aún estaba lejos de suscitar tanto interés como lo hace hoy.

De esta manera, la UNESCO en su condición de promotora de la diversidad cultural, desarrolló un poderoso instrumento para apoyar y respaldar múltiples iniciativas culturales en el ámbito internacional: la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural que, durante los 30 años de existencia, ha logrado establecer diversos mecanismos de conservación del patrimonio material que hemos heredado.

Más aún, si se toman en cuenta “las serias amenazas que se ciernen sobre numerosas culturas ancestrales y los vertiginosos procesos de cambio y transformación social que muchos pueblos viven en las últimas décadas”. Como lo sería la tradición anglosajona de ‘Halloween’.

Un dato sumamente interesante, que amerita su difusión a nivel nacional e internacional, es el siguiente: que por su importancia y significado en tanto se trata de una expresión tradicional –contemporánea y viviente a un mismo tiempo–, en el año 2008, la UNESCO declaró la festividad del ‘Día de Muertos’ como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Ello, porque la tradición indígena de festinar a los muertos se ha convertido, hoy en día, en “el conjunto de prácticas y tradiciones que prevalecen en torno a las celebraciones dedicadas a los muertos, tanto en las ciudades como en un gran número de poblaciones rurales, hoy constituye una de las costumbres más vigorosas y dinámicas de México”.

Ahora bien, recordemos que el Estado Mexicano es un Estado laico, cuyo gobierno se caracteriza por la independencia de las instituciones estatales sobre cualquier organización religiosa; así como evitar la interferencia de la religión en los asuntos de Estado y del ejercicio del poder político.

A pesar de ello, para todas las dependencias oficiales, de los tres niveles de gobierno, los días 1 y 2 de noviembre son –de facto– días de descanso ‘no oficiales’.

En el caso del Congreso del Estado de Chihuahua, la violación al principio de laicidad es inaudita y manifiesta, en virtud de que en la ley que regula su funcionamiento interno se establece, de manera expresa, que son días inhábiles: jueves y viernes santos y los días primero y dos de noviembre.