28 octubre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Día del niño, día del trabajo

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Opinión.

            ¡Ah!, qué dieran los niños del estado de Chihuahua, de los EUM, y de la mayor parte del Planeta Tierra, por no seguir desenvolviéndose e interactuando en esas condiciones socio-económicas y educatívo-culturales, que por décadas ¿o por siglos? ha venido imperando en su entorno familiar, escolar y comunitario.

            Niños de todo el orbe y de todas las etnias, de todas las clases y estratos sociales, inmersos en ambientes rebosantes de violencia y violaciones constantes a sus derechos humanos; a su individualidad psicológica y física, indisolublemente unidas. Vastaguitos a quienes la familia, el hogar y la Escuela de cada Estado-Nación, es de suponer, encausan e inclinan hacia una objetiva, consciente y cotidiana socialización e internalización con sus semejantes, con sus compañeritos de la escuela, del colegio, del barrio, de la colonia, de la comunidad.

            Pero, penosamente, esa tendencia o inclinación natural que lleva al ser humano a la vida social, a buscar la compañía y el trato diario con el prójimo, con el próximo, que da muestra  superlativa del “instinto gregario”; se trunca y resulta frustrante no sólo para los niños y niñas, sino para todos los hombres y mujeres de todas las edades, que habitamos este tan herido Globo Terráqueo. Por no solamente el maltrato físico y psicológico que se les da a esos miles de millones de  individuos, sino además por el HAMBRE, la falta de AGUA, de VIVIENDA, de verdadera atención a su SALUD, de una auténtica EDUCACIÓN escolarizada; por la carencia de suficientes y eficientes espacios deportivos y recreativos…

            Realidades milenarias, que son una constante en todos los continentes de la Madre Tierra dominada por unos pocos, muy pocos, que tienen en su poder las inmensas riquezas existentes en el suelo y subsuelo terráqueo, y no hacen nada; mientras que los  miles de millones de trabajadores –de ambos sexos– de la ciudad y del campo  hacen todo y no tienen nada – ¡Ah, sí tienen: pobreza ancestral! Desigualdad e inequidad, que guardados los tiempos, espacios y proporciones: han causado y siguen causando más dolor, más enfermedades y más muertes, que las epidemias y pandemias  que han azotado a la humanidad, como la actual funesta pandemia provocada por el indeseable COVID-19.

            Y éstos nuestros niños, que cada 30 de abril lo dedicamos a “festejarlos” por ser “El Día del Niño”, sufren en carne propia y en sus cabecitas, desde el “momento en que tienen uso de razón”, la angustia, el apuro, la desesperación por lo que están pasando sus padres y madres, sus tutores, sus abuelitos, sus hermanos mayores, debido a que en una incontable cantidad de sus hogares, hace tiempo que el “jefe” o la “jefa” de familia, que quien llevaba “el chivo” se quedó sin empleo, están subempleados (con salarios injustos) o no encuentran TRABAJO, hasta por la edad. Y otros, los menos, están dedicados al comercio informal, tanto en los tianguis como… Quienes por pertenecer a la “clase” trabajadora, también se les dedica un día inmediato al dedicado a esos pequeños: El 1º de Mayo-“Día del Trabajo”.

            Y paradójicamente, esas criaturitas que debieran estar festejándose el día citado y durante la mayor parte del año, no entran en la celebración del “Día del Trabajo” –que por cierto, debido a la pandemia, en el mundo entero no se enaltecieron en la forma acostumbrada ni uno ni otro día en comento, por motivos de la sana distancia y otras medidas preventivas, ante el COVID-19– a pesar de que en el estado de Chihuahua “trabaja casi el 10% de los niños. Según la última Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2019, en la que se indica que en el país había 3.3 millones de menores en situación de trabajo (11.5%) [Cifra que aumentó con la pandemia].

“Más de 84 mil 562 menores de edad, entre 5 y 17 años, trabajaban en el estado de Chihuahua en actividades no permitidas y labores domésticas no adecuadas […] una cifra que la ubica en el décimo lugar entre las entidades con menor incidencia de trabajo infantil.” (Manuel Quezada Barrón/ El Diario/ Sábado 1 de mayo de 2021).

Estruja, cala, golpea nuestra conciencia, observar esos cuadros en los principales cruceros urbanos que pinta a la madre y al padre cargando a su niño o niña sobre sus hombros, haciendo malabares con pelotas para ganarse una moneda; o bien, la madre ejecutando ese espectáculo y su hijito “cantando” alguna canción “rascándole” a la infantil guitarra. Por supuesto, que con el mismo propósito.

Esperemos que este próximo domingo 6 de junio, razonadamente, reflexivamente, sean votados aquellos candidatos que fuera de la verborrea electorera, si es que se alzan con el cargo y encargo de elección popular, impulsen la solución  al máximo, de  esas y más injusticias que se viven cotidianamente. ¡POR EL BIEN DE MÉXICO, PRIMERO LOS POBRES!  

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