jueves, junio 13, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

Diversidad lingüística bajo amenaza

Según la UNESCO, cada dos semanas, como promedio, una lengua desaparece, llevándose con su desaparición todo un patrimonio cultural e intelectual.

Y es que, considerando que, con sus complejas implicaciones para la identidad, la comunicación, la integración social, la educación y el desarrollo, es a través de lenguas que las sociedades transmiten y preservan los conocimientos y las culturas tradicionales, queda claro por qué con la desaparición de las lenguas también desaparece el patrimonio cultural e intelectual.

Por eso, y porque al menos el 43% de las aproximadamente 6,000 lenguas que actualmente se hablan en el mundo están en peligro de extinción, es que en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la ONU insta a salvaguardar la diversidad lingüística. Esto, en el entendido de que las lenguas tienen una importancia estratégica para las personas, las sociedades y para todo el planeta.

El detalle es que, como bien lo señala la ONU, debido a los procesos de globalización, las lenguas cada vez están más amenazadas o desaparecen por completo; situación que se agrava porque el 40% de la población mundial no tiene acceso a una educación en una lengua que hable o entienda.

De ahí que el particular exhorto de la UNESCO es a fomentar y promover permanentemente la diversidad lingüística, sobre todo, la educación multilingüe porque de ello depende la preservación de patrimonios culturales e intelectuales y, por ende, el desarrollo integral las sociedades; esto, dado que, indiscutiblemente, el multilingüismo contribuye al desarrollo de sociedades integradoras que permiten la coexistencia y el enriquecimiento mutuo de múltiples culturas, visiones del mundo y sistemas de conocimiento.

En ese sentido, la UNESCO dice que, gracias a la comprensión de la importancia que tienen las lenguas maternas, se está avanzando en la educación multilingüe. Cosa que llama la atención porque a pesar de que, según la UNESCO, se están alcanzando logros en la materia, siguen siendo solo unos centenares de lenguas las que realmente tienen cabida en los sistemas educativos y en el dominio público (y menos de un centenar se utilizan en el mundo digital).

Si aunado a eso se considera que en el 2020 había casi 7.000 lenguas y que, según el Informe de la UNESCO sobre las lenguas del mundo 2021, para finales de siglo podrían desaparecer entre el 50% y el 90%, queda clarísima la gravedad del problema y sus implicaciones; o sea, los posibles -y muy probables- efectos negativos en diversos y distintos ámbitos.

El caso es que la diversidad lingüística está bajo amenaza y, evidentemente, cada vez más grande y preocupante porque avanza rápidamente y su impacto es más amplio.

A modo de reflexión sumativa, finalizo parafraseando lo dicho alguna vez por el poeta, novelista y dramaturgo francés, Victor Hugo: Rescatar del olvido una lengua que los hombres han usado y que corre peligro de perderse, es decir, uno de los elementos que han modelado la civilización, es extender el ámbito de la observación social y al servicio de la civilización.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com