martes, abril 16, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

El 4° desinforme de Gobierno

Resulta y resalta que, de los mensajes factuales que el presidente Andrés Manuel López emitió durante su discurso con motivo del 4° Informe de Gobierno, 70% de ellos fueron falsos o engañosos.

Ese día, en el marco de tan importante acto solemne, el presidente López Obrador volvió a hacer de las suyas. El 4° Informe de Gobierno se convirtió en un acto más lleno de falsedades y engaños; o sea, en otro solemne disparate que insulta la inteligencia de los mexicanos.

Así es, nuevamente desde Palacio Nacional, el presidente López Obrador ha intentado engañar una vez más al pueblo de México. Y aunque con algunos -cada vez menos- lo ha logrado, con algunos otros -cada vez más- no ha podido -ni podrá- hacerlo porque, por más que lo intente, no es posible aniquilar la verdad ni el pensamiento crítico que, por fortuna, aún existe en México.

El asunto es que, tal y como lo ha evidenciado y documentado Verificado MX, medio digital dedicado a combatir la desinformación, verificar el discurso público, y promover la alfabetización mediática, de los 30 mensajes factuales (frases o datos comprobables) del discurso del Presidente que dicho medio identificó y analizó utilizando la metodología de verificación avalada a nivel internacional, solo 9 de ellos resultaron verdaderos y el resto, o sea 21, fueron mensajes falsos (13) o engañosos (8). Dicho de otro modo, solamente el 30% de los mensajes factuales emitidos por el presidente López Obrador en su cuarto “informe” de Gobierno fueron verdad y 70% fueron falsos (43%) o engañosos (27%); es decir, 70% de lo que dijo -y fue susceptible de comprobar- es, sin duda alguna, desinformación.

Para entender mejor la magnitud de lo que eso significa, es importante saber que, en el contexto de la metodología de verificación avalada por organismos como la International Fact Checking Network y la Red Latam Chequea, la calificación de “falso” procede cuando se logra comprobar que en un discurso se emiten datos que no son verdad o que no coinciden con los oficiales, y la calificación de “engañoso” cuando se trata de una mezcla de datos verdaderos y falsos o cuando se dicen verdades a medias y se oculta información. En resumen, se trata de desinformación que, en este caso, atenta directa, grave y flagrantemente contra el funcionamiento de la democracia.

Y es que, como bien lo dijo Newton Lee, si bien la información es el oxígeno de la era moderna, la desinformación es el monóxido de carbono que puede envenenar a generaciones enteras. Y es peor aún -eso lo digo yo- cuando el que genera, distribuye y propaga desinformación al por mayor es el Gobierno; en este caso, el de la 4T (“La información es poder. La desinformación es abuso de poder”, agregaría Lee).

A modo de advertencia, en esta ocasión finalizo parafraseando lo dicho alguna vez por el periodista y escritor estadounidense, Greg Sargent: Un pueblo desinformado no puede tomar buenas decisiones. Se le priva no sólo de su capacidad de actuar sino también de su capacidad de pensar y juzgar con sensatez. Y con un pueblo así puedes hacer lo que te plazca.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com