Perfil humano.

Un tema poco tratado y menos analizado es el alto grado de endeudamiento del estado de Chihuahua. 

Si el país ha vivido desde su Independencia con deuda extranjera, por qué no el estado también puede adquirir préstamos parece ser que ha sido la constante en nuestros gobiernos estatales. 

Sin embargo en los últimos años la deuda del gobierno de Chihuahua ha aumentado al grado de que nuestro estado es el cuarto con mayor endeudamiento siendo solo superado por la Ciudad de México, el Estado de México y Nuevo León. 

Obviamente estas entidades tienen un PIB varias veces mayor que el de Chihuahua por lo que tienen menos problemas para hacer frente a los costos de sus deudas. 

Si la deuda del gobierno federal ronda los 13 billones de pesos, habría que agregarle la de los gobiernos estatales y municipales para comprender que vivimos en un país altamente endeudado. 

Por supuesto que no somos el único pues todas las naciones utilizan los préstamos para completar su gasto público. El gobierno estadounidense ya llegó al techo de su endeudamiento, tal vez el mayor de todos los países. 

La deuda del gobierno de Chihuahua ronda ya los 50 mil millones de pesos acercándose al total de su presupuesto anual. 

Ahora bien, no siempre se ha tenido tal deuda pues esta ha sido incrementada más bien por los últimos gobernadores para salir adelante en sus gastos sin importarles el cargarle a su sucesor el pago de los costos de las obligaciones adquiridas. 

Así Francisco Barrio dejó una deuda de unos 2 mil millones de pesos a Patricio Martínez, el cual a su vez la aumentó a cinco mil millones de pesos. 

O sea que hasta Martínez la deuda estatal era solo una décima parte de lo que ahora debe el gobierno a los prestamistas. 

Su sucesor Reyes Baeza la duplicó por lo que la aumentó a diez mil millones de pesos y se supondría que se tendría en la siguiente administración un manejo más cauteloso de la misma. 

Sucedió lo contrario pues César Duarte concertó cuantiosos préstamos para casi quintuplicar la deuda y dejarla en unos 48 mil millones de pesos como lo señalara reiteradamente el siguiente gobierno. 

Por su parte los gobiernos panistas de Javier Corral y Maru Campos solo han renegociado y aumentado en dos mil millones de pesos la deuda heredada por Duarte. 

La pregunta obligada es qué obras hicieron los gobernadores como para dejar tal endeudamiento, el cual tendrán que seguir pagando puntualmente las siguientes generaciones. 

En este siglo paradójicamente no ha habido agudas crisis económicas como en el pasado por lo que no se destinaron estas cantidades millonarias a gastos provocados por las mismas como sí se tuvo que hacer en el siglo veinte. 

Tampoco los gobiernos estatales tuvieron que enfrentar catástrofes climáticas que ameritaran enormes recursos extras. 

Entonces, por qué los gobernadores contrajeron deudas que hoy son una pesada carga para el erario y los presupuestos anuales. 

Cuando Duarte endeudó como nunca al estado hubo pocas protestas y señalamientos del sector privado para evitarlo, salvo los de sus opositores y críticos.  

Ahora el ex gobernador está recluido en un penal estatal en espera de ser enjuiciado por los desvíos multimillonarios que hubo durante su administración. 

El caso es que gobernadores van y vienen mientras la deuda estatal continúa creciendo por lo que se requiere legislar para ponerle un tope a los gastos gubernamentales antes de que sea inmanejable y pueda ocasionar graves problemas financieros.