jueves, junio 20, 2024

Luis Javier Valero, Opinión

El horario de Dios

Luis Javier Valero Flores

Disculpen los lectores que son creyentes si algunas de las expresiones del presente trabajo pudiera incomodarlos, pero en la función pública lo que debe primar es el más acendrado laicismo y el obligado apego a la ciencia, máxime si la materia de alguno de los funcionarios tiene que ver con la salud de los gobernados.

De veras ¿Cómo podríamos confiar en un funcionario de salud si en lugar de argumentar con base en la ciencia lo hace basado en sus creencias religiosas?

Menos si ese funcionario ha dado más que evidentes pruebas de que sus principales actuaciones en el manejo de la pandemia no están basadas en el conocimiento científico y que, peor, las ha desempeñado dándole la espalda a la experiencia científica de los más afamados, capaces y serios centros médicos del mundo.

Tanto el secretario de Salud, Jorge Alcocer, como el subsecretario Hugo López Gatell, dieron evidentes pruebas de que en muchos lapsos de la pandemia se comportaron más con base en las directrices o deseos  del presidente López Obrador, que en los criterios científicos, además de ¡Nomás imagínese la Organización Mundial de la Salud!

Y es que el Dr. Alcocer la volvió a hacer. López Obrador se basó en las argumentaciones del secretario de Salud y de la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, para sustentar su deseo de que desaparezca el horario de verano.

Como en el manejo de la pandemia, los subordinados del presidente antepusieron los deseos presidenciales a los criterios científicos.

¿De dónde sacó Alcocer que los horarios del mundo estén basados en “la hora de Dios”?

¿Acaso no sabe que el diseño de los husos horarios tiene como origen la ubicación de un poblado inglés -Greenwich-, que arbitrariamente fue señalado por los científicos ingleses de entonces para que existiera una referencia -como todas las de este tipo, absolutamente arbitraria- que guiara a los navegantes de esa época?

A menos que el Dr. Alcocer crea que esos ingleses tenían “línea directa” con Dios y que lo interpretaron correctamente.

¡Válgame!

Puede ser que la desaparición de ese horario sea lo correcto, pero como lo que tiene esa cualidad es lo que desea “el pueblo bueno y sabio” que sólo AMLO lo sabe interpretar, se cambiará, pero de eso a que en casi 3 décadas ese horario haya tenido que ver en el incremento de los suicidios, los infartos, la depresión y quien sabe qué tantos malestares en la población es muy semejante a lo que en meses pasado nos endilgó el responsable de la salud en México.

En la época en la que el mundo desarrollado iniciaba la aplicación de la vacuna anti Covid 19 a los menores de 12 años, el ínclito Dr. Alcocer nos espetaba que él no vacunaría a “sus nietos”.

¿Con base en qué?

En ninguna, afirmó que “… los niños tienen un sistema inmunológico de maravilla y cómo vamos a entorpecer ese aprendizaje de su sistema inmunológico, de sus células que nos defienden en toda nuestra vida, con la llegada de una estructura totalmente inorgánica como es una vacuna…”.

¿Entonces todo el arsenal de vacunas que les aplicamos a nuestros hijos, desde el primer año de vida, fue algo así como veneno que les dimos a todos los niños, desde la época -feliz- en que empezó la vacunación extensiva?

No fue lo único que dijo el señor. También sostuvo, en momentos en que la tercera dosis se aplicaba, en países como EU, que no tenía utilidad hacerlo.

Y cuando despotricaba contra los papás que se habían amparado para obligar al gobierno de López Obrador a que vacunaran a sus hijos, “porque no está probada todavía la utilidad de la inmunización de menores”, ese mismo día, en EU, se daba la noticia que la Administración de Alimentos y Medicamentos  (FDA) aprobaba recomendar el uso de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el Covid 19 a menores de entre 5 y 11 años.

Habrá suficiente tiempo para ver como será enjuiciado por sus yerros -junto con los de otros- que causaron la muerte de cientos de miles de personas.

Frente a lo anterior, lo del horario de verano es casi nada, pero este incidente ha demostrado que su actuación pública está lejos, muy lejos, de la ciencia.

Todo, por quedar bien ante el que nos llamó a usar la imagen del “deténte” que tan usado fue por los cristeros, levantados en armas contra el gobierno entre 1926-1929, con la leyenda “Deténte enemigo malo, el corazón de Jesús está conmigo”.

¡Híjole! ¿Cómo estará el Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez, o ya también formará parte del “partido de la fraternidad universal” a la que nos convoca cotidianamente el presidente?

asertodechihuahua@yahoo.com.mx;