lunes, abril 22, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

El mito del “blue monday”

Con el crecimiento de las redes sociales y el número de personas que forman parte de ellas, la creencia de que el tercer lunes de cada año es “el día más triste del año” ha trascendido en el tiempo.

Siendo pues este pasado 15 de enero el tercer lunes del año, no fue raro ver que la tendencia de los contenidos publicados y difundidos en internet y las redes sociales fueran en torno al “blue monday”, término utilizado para referir el -supuestamente- día más triste y deprimente del año.

El caso es que, con la ayuda de las TIC, desde el 2005 -fecha de su creación-, la existencia del blue monday se ha convertido en una verdad aceptada por muchos y rechazada por otros. Aceptación o rechazo que, en gran medida, depende de lo que, gracias al poder del internet y las redes sociales, se ve, se lee y escucha al respecto.

Entonces, para aceptar o rechazar la idea del “blue monday” como una verdad objetiva y absoluta, hay que considerar su origen y el contexto en el que surgió tal idea; es decir, la creencia de que existe un día específico del año que es, invariable y universalmente, el más triste y deprimente de todos los 365 del año (o 366, si es bisiesto).

Por eso, cuando se habla del “blue monday”, lo primero que hay que saber y recordar es que se trata -según su propia historia- de un término acuñado por Cliff Arnall, psicólogo británico, luego de diseñar una fórmula que supuestamente le permitió calcular y determinar que el tercer lunes del año es, invariablemente, el peor de todos los días.

El resultado de esa fórmula, aunado con la psicología del color, explican lo de “blue” (azul). Y es que según este campo de estudio que analiza cómo los colores influyen en nuestras percepciones, emociones y comportamientos, el color azul se asocia -entre otras cosas- con la pasividad, la apatía, el pesimismo y la tristeza.

El meollo del asunto es que, tal como lo ha explicado y advertido un sinfín de expertos y científicos, la idea del blue monday nació como parte de un estudio de marketing cuyo desarrollo carece del rigor científico necesario y que, aun si se tratara de una investigación científica, las variables de la fórmula diseñada por Arnall son tan subjetivas, que es imposible determinar de manera objetiva y cuantificable cuál el día más triste y deprimente del año.

El “blue monday” es pues el resultado de una fórmula pseudocientífica que, como estrategia de marketing sensorial, resultó tan efectiva que hasta la fecha sigue siendo utilizada; sin embargo, en términos reales, se trata solamente de un mito ilusorio que, gracias al poder del internet y las redes sociales, ha trascendido en el tiempo (aun cuando el mismísimo Cliff Arnall lo desmintió desde el 2016).

A modo de sumario, finalizo citando lo dicho alguna vez por el músico, cantante y compositor estadounidense, Eddie Vedder: Con alrededor de una docena de conflictos variados en curso en las noticias todos los días, y con historias cada vez más horribles, el nivel de tristeza se vuelve insoportable -incalculable e impredecible, digo yo-.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com