viernes, mayo 17, 2024

Buzón, Eduardo Fernández

El periodismo en alto riesgo en México

Perfil humano.

Mal empezó el año para los periodistas mexicanos pues tan solo en el mes de enero de este año fueron asesinados tres comunicadores: Lourdes Maldonado, Margarito Martínez y José Luis Gamboa.

El homicidio de Lourdes Maldonado en Tijuana provocó una protesta masiva en diversas ciudades de la república por parte de periodistas. Maldonado había denunciado incluso en el 2019 durante una conferencia mañanera presidencial que temía por su vida, pero solo tuvo protección policiaca estatal.

México está considerado como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo a la par que Afganistán ya que la mayoría de los asesinatos de comunicadores no han sido resueltos y continúan impunemente desde el siglo anterior.

Desde el año 2000 a este 2022 han sido registrados 148 homicidios de periodistas de acuerdo a la organización Artículo 19, 136 de ellos hombres y 12 mujeres.

En lo que va de este gobierno federal son 28 comunicadores los que han perdido la vida en forma violenta. Por ello la indignación de los profesionistas de la información no solo por los atentados violentos en su contra sino también por la política oficial de descrédito al ejercicio de su oficio.

El asesinar periodistas se ha convertido en una costumbre para silenciar a los que son incómodos y molestos para las élites en el poder sin que se investigue a los autores del crimen, tanto a los materiales como a los intelectuales.

En el caso de Lourdes Maldonado en cierta forma está involucrado el ex gobernador de Baja California Jaime Bonilla pues ella acababa de ganar un largo pleito laboral a una empresa televisora de su propiedad.

En esta ocasión debido a la presión periodística el presidente López Obrador prometió que se investigaría hasta encontrar a los culpables, para lo cual se designó un equipo especial de investigación.

Aunque proporcionalmente son pocas las mujeres victimadas en relación a los varones, CIMAC informó que cada 38 horas una mujer periodista es objeto de la violencia debido a su oficio de comunicadora.

Las protestas de los periodistas en todo el país son para exigir no solo justicia sino condiciones adecuadas para el ejercicio de su profesión. Como lo expresan ellos y los analistas, un atentado a un informador no es solo a una persona sino a la libertad de expresión, consagrada en nuestra constitución política y en los derechos humanos universales.

La eliminación física de un ser humano es deplorable y lo es más si ese individuo arriesgaba su vida para proporcionarle a la sociedad información valiosa sobre actos que atentan contra ella, sobre todo los casos relacionados con la corrupción y el crimen organizado.

Gobiernos van y vienen sin que se haya modificado la indefensión que tienen los comunicadores en el país, sean del nivel que sean los medios en los que laboran. Por ejemplo se recuerda la amenaza de un grupo criminal para la conductora Azucena Urestegui del grupo Milenio.

La realidad es que la protección y garantías brindadas por los funcionarios públicos en la mayoría de los casos no han sido efectivas para impedir los asesinatos de periodistas. ¿Hasta cuándo México dejará de encabezar la lista mundial de los países con mayor riesgo para los profesionistas de la comunicación?