20 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

El petróleo y la guerra cristera

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(Tercera y última parte B)

“Una nación existe sana y fuertemente cuando es capaz de mirar su historia. Por lo mismo, una verdad, aunque desagradable, vale más que una mentira, aunque cortés”. Jean Meyer “La Cristiada”

Isaías Orozco Gómez

         En la conversación que sostuvieron el Presidente de los EUM, Plutarco Elías Calles y el embajador “gringo”, James R. Sheffield; éste cometió, sin querer queriendo, error garrafal al expresar que: “Usted necesita nuestro dinero. Nosotros su petróleo […] Por otra parte, siempre he creído que los Estados Unidos tienen la obligación moral de ayudar A LOS PUEBLOS RETRASADOS…

         “El secretario del embajador, que es a la vez diccionario e intérprete, se apresura en señalar: – ¡Su excelencia quiso decir ‘con menores ventajas’ no ‘retrasados’!

         “– El emperador [Calles] sonríe, deja los papeles sobre su escritorio, reflexiona unos segundos y concluye:

         “– Fue un placer platicar con usted, embajador Sheffield. Y no se preocupe por redactar un nuevo reporte. Yo mismo platicaré con mi buen amigo Calvin.

         “Y Sheffield, el atildado, el fiero abogado conservador y republicano, egresado de Yale, no se toma la molestia ni siquiera de despedirse de Calles aún a sabiendas de que ésta muy bien podría ser la última vez que lo viese, pues, en efecto, a partir del escándalo diplomático internacional que el presidente Calvin Coolidge debe evitar a toda costa, el buen James R. Sheffield recibirá más pronto que tarde ‘a kick in the ass’, esto es, una buena patada en el culo.

         “El secretario de Gobernación, Adalberto Tejeda, recibe de manos del emperador el sobre que ha desarmado al embajador Sheffield.

         “–Todo este reporte de Inteligencia nos ha sido plenamente confirmado  por la actitud del embajador: Me parece que queda más que claro que la campaña en nuestra contra , que se da principalmente en los diarios de William Ramdolph Hearst [Dueño del extenso latifundio de la Babícora, que gracias a la patriótica y nacionalista lucha agraria encabezada por el líder comunista Socorro Rivera, le fue expropiado durante el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas del Rio], provienen directamente de la embajada de los Estados Unidos en nuestro país.

         “–Con la ayuda de míster Frank Kelogg, el secretario de Estado de Coolidge…–remacha Torreblanca, secretario y yerno de Calles. Y Tejeda continúa la ofensiva: Ahora podrá exponer al mundo la perversidad del Gobierno  Americano [USA] al pretender una invasión a nuestro país basándose en reportajes espurios de la prensa… igual que lo hicieron con Cuba en el 1898.

         “Plutarco sonríe: –No coman ansias señores. No voy a exponer nada de esto al mundo entero. Bastará con llamar personalmente a Coolidge… En cuanto a nuestro agente 10-B.

         “Tejeda sonríe, levanta los hombros y dice: –Sabe muy bien que debemos mantener su identidad en el anonimato, señor. –Sí, lo sé. De cualquier forma, hágale saber a él… o a ella, nuestro agradecimiento. –Así se hará, señor.

         “–Y ahora, Fernando [Torreblanca], tráigame el teléfono, necesitamos llamar a Washington. Que de algo sirva la carísima línea directa que construimos hasta allá y que, al menos por una vez, sean ellos los que reciban un balde de agua helada de nuestra parte.”

         Respecto al agente 10-B, Carlos Pascual, autor de la fuente histórica central que hemos consultado, escribió que el reconocido historiador e investigador Friedrich Katz, en “El Gran Espía de México”, sustenta que: “En una de las maniobras más astutas de su presidencia, Plutarco Elías Calles empleó a un agente secreto que había colocado en la embajada estadounidense para lograr la caída de uno de los enviados más hostiles desde Henry Lane Wilson: el embajador Sheffield.”

         Antes de terminar, que no concluir el episodio histórico narrado, conviene agregar que el anticlericalismo tradicional de los liberales se había reforzado debido al apoyo que el alto clero político dio a la dictadura de Díaz y Huerta. En respuesta a ello, la jerarquía católica ordenó que el propio clero boicoteara las iglesias.

         Por tal motivo, en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima y Zacatecas, estados del occidente del país, campesinos fanáticos encabezados por sacerdotes se lanzaron a la guerrilla con el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, mismo que les dio el nombre de cristeros y cristiada. Y, en nombre de Cristo, asesinaron, violaron, robaron, incendiaron y sabotearon.

         En relación con la aplicación del Artículo 27 de la CPEUM, con los  Tratados de Bucareli de 1923, se estableció lo siguiente: las tierras que eran propiedad de extranjeros quedarían excluidas de la reforma agraria, una comisión especial estudiaría las reclamaciones de compensaciones y se RATIFICARON LAS CONCESIONES PETROLERAS A EXTRANJEROS, aunque se emplearía un nuevo impuesto sobre la producción para cubrir las obligaciones de la deuda externa de México.

         Bibliografía consultada: Carlos Pascual, “Memorial de Cruces Libro de las Revelaciones de la Guerra Cristera”, Grijalbo, México, Primera edición, agosto, 2016; Gastón García Cantú, “El Pensamiento de la Reacción Mexicana Historia Documental 1810-1962”, Empresas Editoriales, S. A., México,1965; Mario Gill, “Sinarquismo Origen y Esencia”, Editorial Olin, México,1944; Alan Riding, “Vecinos Distantes un retrato de los mexicanos”, Joaquín Mortiz/Planeta, México, 1985; Luis Aboites Aguilar, “Chihuahua Historia Breve”, El Colegio de México, FCE, Cuarta Edición, 2011; Efrén Serrano Merino, “Mitos y realidades de 24 grandes mexicanos”, IAP, S.A. de C.V., Chihuahua, Chih., 2013.    

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