domingo, junio 23, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

El Plan B, ¿una contrarreforma electoral?

Perfil humano.

Las modificaciones al INE propuestas por Morena fueron aprobadas por los legisladores federales y publicadas por lo que se podrían aplicar en las próximas elecciones. 

Conocidas como el Plan B son cambios que propuso la presidencia para el organismo electoral, al que en repetidas ocasiones ha descalificado y ahora intenta reestructurar. 

En la segunda mitad de su sexenio López Obrador envió una propuesta de reforma electoral con transformaciones radicales para el INE, la cual fue calificada por sus críticos más bien como una contrarreforma electoral. 

Los partidos de oposición la consideraron anticonstitucional y opuesta a la democracia por lo que votaron en contra por lo que fue rechazada al no contar con las dos terceras partes de los legisladores. 

Al no ser aprobada la reforma presidencial el mandatario optó por enviar de inmediato otra iniciativa al congreso para lograr cambiar al INE la cual denominó como el “Plan B”. 

La propuesta presidencial fue considerada anticonstitucional como la anterior no solo por sus opositores sino también por especialistas en la materia y por el propio coordinador de los senadores morenistas. 

Así también la calificó un estudio publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el cual determinó que estaba plagada de propuestas anticonstitucionales. 

Una buena cantidad de organizaciones civiles convocaron dos marchas que reunieron a cientos de miles de ciudadanos que protestaron en decenas de ciudades del país. 

El INE tradicionalmente ha sido una de las instituciones con mayor aceptación popular pues ha hecho posible la transición democrática de un sistema unipartidista autoritario a uno plural y democrático. 

Este instituto electoral fue creado primero como IFE durante el gobierno de Salinas de Gortari para tratar de conciliarse con la oposición que calificó como fraudulenta su elección como presidente de la república. 

Con todo y sus mejoras el IFE continuaba siendo controlado por el ejecutivo federal por lo que continuaron las inconformidades ya que se dudaba de neutralidad en las elecciones. 

Es en el siguiente sexenio con Zedillo como presidente cuando se llevó a cabo una reforma electoral para ciudadanizar al IFE y convertirlo en un auténtico organismo autónomo. 

En 1996 fue aprobada la reforma electoral y algunos de los resultados fueron que en las elecciones de 1997 la oposición por primera vez logró ser mayoría en la Cámara de Diputados y un partido opositor pudo ganar la jefatura de gobierno del Distrito Federal. 

Esta podría considerarse la reforma electoral más trascendente que se hizo en el siglo pasado y que hizo posible la transición democrática en el país. 

Uno de sus logros más relevantes fue que un candidato opositor por primera vez pudiera llegar a la presidencia de la república. 

Sin embargo en el 2006 se llevó a cabo la elección presidencial con una ventaja de menos del uno por ciento para el panista Calderón, lo cual fue calificado como un fraude por su contrincante el perredista López Obrador. 

Algunos analistas consideran que el actual jefe del ejecutivo federal continúa con sus rencores y fobias, sobre todo en contra del instituto electoral por no haberle dado la victoria en su primer intento por ganar la presidencia. 

No deja de extrañar que AMLO y su partido ataquen y descalifiquen al INE a pesar de haber sido los mayores beneficiarios al obtener la presidencia de la república, ganado 22 gubernaturas y la mayoría en los congresos federal y estatales. 

Además es raro que una reforma electoral sea promovida por el gobernante en turno pues tradicionalmente era una demanda de la oposición para mejorar las condiciones adversas en la legislación. 

El INE pese a las descalificaciones presidenciales y morenistas continúa siendo una de las instituciones más populares y confiables, incluso más que la propia presidencia de la república. 

Ahora queda en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el decidir si las leyes electorales son constitucionales o no, lo cual demostraría en buena parte si el Plan B es o no realmente una contrarreforma electoral.