jueves, mayo 30, 2024

Luis Javier Valero, Opinión

El presidente ¿Atrás de Corral?

La detención del ex fiscal Francisco González se ha convertido en uno de los más importantes asuntos para evidenciar el creciente deterioro de las relaciones entre los gobiernos de Maru Campos y Andrés Manuel López Obrador.

No hay duda para el escribiente, éstas pasaron a ese nivel luego de los anuncios “formales” -así catalogados debido a que que no hay, al igual que en el caso de Morena, anuncios formales, legales- de la gobernadora Campos de anotarse como una de las posibilidades de convertirse en la candidata presidencial de su partido.

Hasta entonces -incluida una visita presidencial a la sierra, en la que convivieron hasta cariñosamente la gobernadora y el delegado federal Juan Carlos Loera- todo se mantenía en una aparente (hoy lo sabemos) excelente relación- y las visitas del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se daban hasta el grado del “acaramelamiento”, incluso después de los episodios de la manifestación de la entonces alcaldesa a las puertas de Palacio Nacional, en la exigencia de mayores recursos a los municipios; y la de la guerra del agua en La Boquilla con la liberación de los detenidos a causa de ella.

Sobrevinieron luego los desplantes verbales, primero del secretario de Gobernación sobre el pretendido carácter de los norteños, en su visión, y de que la gente del sur es “más inteligente” y la desmesurada expresión (“les romperemos el hocico”) de Maru acerca de como le ganarían a Morena en las próximas elecciones.

Ausente, ya, la mesura, el cuidado político y la voluntad, igualmente política, lo que sigue es el desbarrancadero.

En eso estamos.

Porque las expresiones de los morenistas, del delegado federal, de los diputados locales, de los federales y las puntuales respuestas de los integrantes del grupo en el poder en el estado, son igualmente ácidas y prefiguran lo que puede depararnos el proceso electoral del 2024.

Porque no se advierte, en ninguna de las partes, la preocupación acerca de las consecuencias que tendrán sus enfrentamientos en la población de Chihuahua.

Y no ponemos el acento en los resultados electorales, puede ganar cualquiera de las dos fuerzas.

No, nos referimos a las consecuencias que pueden sufrir los gobernados, generadas por la falta de coordinación y suma de esfuerzos y recursos económicos, obviamente además de los políticos, en momentos tan difíciles, para el país, pero sobre todo para la entidad, cualquiera que sea la fuerza que gobierne localmente.

Además de los errores políticos que cometa el gobierno de Chihuahua, que le han generado una sensible baja en las encuestas que muestran el modo en el que los chihuahuenses califican del desempeña de la gobernadora Maru Campos.

Eso, sin contar con la participación de otros protagonistas interesados, como es el caso del ex gobernador Javier Corral, quien, a juzgar por sus expresiones públicas va en el derrotero de incluirse en las filas de Morena, o en las de con estas siglas buscar cualquier posición política que les ofrezcan, y que tal cercanía, además de sus expresiones totalmente coincidentes con los morenistas afines al delegado Loera de la Rosa, los ha llevado a coincidir en difundir la información de que Maru Campos prepara la salida de la cárcel de César Duarte, por “duartista”.

Hasta ahí todo hacía creer que lo anterior podían ser expresiones locales de políticos que han coincidido -mucho- en los últimos cinco años, pero las frases del presidente respaldando en los hechos al ex gobernador, en la defensa de su ex fiscal anticorrupción, González, porque, dijo López Obrador, se “pretende castigar a quienes han defendido el ataque a la corrupción”, le ha dado un giro aún más preocupante.

Luego, la visita de Adán a Chihuahua, sin invitar a sus eventos a la gobernadora y después de las declaraciones presidenciales en defensa de “Panchito” González, el anuncio de la “autónoma” Fiscalía General de la República que notifica de la decisión de atraer el caso, porque, como dijo el Coordinador de los diputados locales, Cuauhtémoc Estrada, existe “un conflicto de interés”, debido a que la gobernadora fue indebidamente exonerada del caso de los recibos de dinero que supuestamente le entregó el entonces gobernador César Duarte.

Demasiada coincidencia tal anuncio, de la dependencia que ha sido todo, menos autónoma, como lo hemos constatado los chihuahuenses a partir de la guerra del agua de las presas.

Y como ya están inmersos en el enfrentamiento, sobrevino el siguiente episodio, el de la aparente negativa de la Fiscalía General del Estado a entregar el expediente de Panchito González a la FGR, aderezada por la inexplicable declaración del delegado local de la FGR, Ramón Badillo, quien adujo que la FGE se podía negar, en clara postura contraria a la de sus superiores.

Pero resulta que la fiscalía local no puede entregar el caso, porque sostiene el fiscal Roberto Fierro, que ya no está bajo su competencia, debido a que González ya fue vinculado a proceso y, por lo tanto, deberá ser el juez el que determine la atracción solicitada por la FGR, quien aparentemente tiene la razón -originalmente- debido a que la tortura, delito por el que está siendo enjuiciado el ex fiscal, es de corte federal, pero que ahora, por el momento en el que se encuentra el proceso, sí deberá ser un juez el que resuelva positivamente la atracción.

Puede ser lo mejor, no sólo para las causas de morenistas y panistas, sino para sus gobernados y las personas que estén sujetas a los procesos judiciales en este caso pues ya no estarían en manos de las autoridades prejudiciales, ni del ámbito estatal, ni del federal, sino en las del Poder Judicial Federal.

Y quizá, solamente quizá, ello sirviera para, por lo menos, atenuar la rispidez de la confrontación, que ha llegado al extremo, sin poder contradecirlas, de las expresiones, por ejemplo, del coordinador de los diputados del PAN, Mario Vázquez, al señalar que “malinforman al presidente”, cuando éste dijo que hay “una persecución política en contra de Javier Corral”. Y señaló que en este caso, son “el mismo Corral y Juan Carlos Loera, delegado de Bienestar en Chihuahua, (quienes) se encargan de malinformarle”. (Nota de César Lozano T. / El Diario de Chihuahua, 14 diciembre 2022).

Tienen razón quienes aducen el desconocimiento del presidente sobre el tema de Francisco González, debido a que, como sostiene el fiscal local, Roberto Fierro, el caso deriva de “una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)”. (Nota de Miguel Ángel Silva / El Diario de Chihuahua, 14 diciembre 2022).

“Lo anterior, luego de que durante la mañanera de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador asegurara que están tratando de perseguir al exgobernador Javier Corral por haber sido quien inició las investigaciones en contra de César Duarte por presuntos actos de corrupción”. (Ibídem).

A su vez, el coordinador de Morena, Cuauhtémoc Estrada, dijo que lo deseable y sano es que los asuntos del exfiscal González y de César Duarte sean llevados en instancias distintas al Estado de Chihuahua por considerar que no hay certidumbre o confianza de imparcialidad.

Pero lo sostenido por Estrada fue totalmente desmentido por el mismo presidente, pues el jefe de la administración federal, al asumir una postura en ese conflicto, le quitó la pretendida imparcialidad buscada por el dirigente de los legisladores morenistas.

Si el presidente -sobre todo éste, ante el cual todos los funcionarios se pliegan, incluido el Fiscal General de la República, se pronuncia en un sentido, en un asunto que es totalmente ajeno a su competencia, y cuando hay evidentes y repetidos actos, no sólo de un distanciamiento o enfriamiento entre el presidente y la gobernadora- se suma a las expresiones del  enfrentamiento, que en ocasiones es soterrado, y en otras muy evidente, sostenido, sobre todo, por el delegado federal, y ahora acrecentados por un hecho no ocurrido en los sexenios más recientes, esto es, que un Secretario de Gobernación visite una entidad y desarrolle una agenda en la que no se contemplen actividades conjuntas con las autoridades estatales.

Peor, que lo haga, -no solamente en medio de una soterrada pugna, aderezada por los comentarios presidenciales y lo más grave- sino precisamente en la profundización de la crisis migratoria generada por el gobierno norteamericano y ante la cual habría de darse la conjunción de esfuerzos y recursos de, igualmente, los tres niveles de gobierno.

*Columna de Plata-APCJ: 2008, 2015, 2017 y 2022asertodechihuahua@yahoo.com.mx