miércoles, junio 19, 2024

Jaime García Chávez, Opinión

En esta esquina, Daniela Álvarez; y en esta otra, Andrea Chávez

Una insulsa polémica, contradicción o chisme, ronda por Chihuahua, e involucra a dos diputadas federales: una del PAN, Daniela Álvarez, y otra de MORENA, Andrea Chávez. Nada que tenga que ver con el desempeño de la representación que tienen está a la vista.

Más bien parece una infantil pugna de envidias, si no fuera porque ambas lo que quieren es reflectores, que sus nombres ocupen la atención; en otros términos, que los medios se ocupen de ellas para cuando se ofrezca, electoralmente.

A pesar de su juventud, o quizá por ello, ambas ya vuelan alto en sus ambiciones políticas. La del PAN está que se quema por la candidatura a la alcaldía de Ciudad Juárez; la otra, la de MORENA, ya hasta gobernadora la hacen para suceder a Maru Campos. Si usted busca algún argumento, razón o motivo de notoriedad para esas pretensiones, no las va a encontrar, simple y llanamente porque no existen.

La disputa que se traen se da en el terreno de lo superfluo y no en las razones de fondo, que debieran ocuparlas por los cargos que tienen y por los que se les paga munificentemente. Si hubiese miga en la contradicción, aquí la diríamos; no quiero estar en deuda con el lector.

Hay un aspecto que tiene que ver con las insinuaciones, con las palabras sugerentes y ofensivas que caen en el terreno de lo privado. No es recomendable llevar las cosas tan lejos, porque se generan odios irreductibles.

Bien harían ambas diputadas en hacer algo consistente en el ámbito político que les obliga. Daniela Álvarez, por ejemplo, es muy activa en gestionar todo tipo de facilidades a los ciudadanos con interés clientelar, tramitar pagos de recibos del predial o de agua, que más la presentan como una facilitadora, de las muchas que acostumbraba el PRI, que una representante ante la Cámara del Congreso de la Unión.

Andrea Chávez publicita en espectaculares, costosos y masivos, su cara, adosada a la frase de que ella es un relevo generacional, lo que desmiente su adhesión a un dinosaurio de la política nacional, como Adán Augusto López.

¿Por qué mejor no se ponen a trabajar y le dan contenido a sus mensajes, o a sus contradicciones?

Lo que hacen produce hasta vergüenza ajena.