viernes, marzo 01, 2024

Luis Javier Valero, Opinión

Entrampar a la violencia vicaria

A mayor complejidad de la sociedad y mayor avance en la tendencia a combatir la discriminación y las violencias, se “descubren” más modalidades de la violencia de género (la ejercida en contra de las mujeres) y la violencia doméstica, que en muchos aspectos cruzan sus caminos y llegan a ser una y misma cosa.

Una de ellas es la violencia vicaria, cuyo término es de muy reciente cuño, extremadamente agresiva y más difícil de determinar, combatir y prevenir.

La violencia vicaria es la violencia de género en la que se sustituye a la persona en la acción directa física o psicológica de la violencia, para causar un daño mayor y permanente a la mujer.

El objetivo es la mujer. La ejercen siempre hombres contra mujeres y se usa a los hijos para ejercerla, quienes son, también, víctimas del perpetrador, que pretende asumir el control y dominio sobre la madre en un alarde máximo de posesión, en una relación de poder sustentada en la desigualdad.

Tiene, además, otra característica: Quienes la ejercen son, invariablemente, hombres poderosos (aunque, en ocasiones no sean los potentados o las grandes figuras políticas) con capacidad para corromper jueces, magistrados, fiscales, agentes ministeriales, policías municipales; o que su red de influencias incluya elevados hombres del poder político.

Al aún pequeño grupo de entidades en las que se han aprobado las modificaciones legales pertinentes (Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Yucatán y CdMx), en el Congreso de Chihuahua se sometió al análisis y discusión y pasó a comisiones la iniciativa del Dip. Mario Vázquez, a la que en la mesa técnica respectiva se han agregado a la discusión diversas propuestas, tanto de víctimas locales de violencia vicaria, así como de la representante estatal del Frente Nacional de Mujeres, Joanna Quiñones, e integrantes de la sociedad civil, como acompañantes, entre ellos la periodista Georgina Torres, a fin de proponer las medidas legales necesarias.

Asimismo, en la Cámara de Diputados ya se encuentra en proceso de análisis una propuesta.

Hay una razón que explica las razones del porqué la ejercen los hombres del poder (social, político o económico): Es que la violencia vicaria se da en el momento que se exige la custodia de los hijos; al momento de divorciarse; en el reclamo de la pensión alimentaria; y cuando se crean acusaciones falsas hacia las víctimas frente a juzgados o abogados.

Ha existido siempre en México pero no se ha podido castigar, ni mucho menos erradicar, pues no existe la legislación penal necesaria.

Quizá no sea el patrón, por la relevancia de los actores, pero sí es un caso emblemático de la violencia vicaria, tanto por la dinámica, como en el uso de los resortes del poder, en la complicidad o venalidad de los jueces y en el modo en que se cebaron en la mamá del caso siguiente:

En la primera década del presente siglo el por entonces poderosísimo gobernador priista del Estado de México, integrante del grupo Atlacomulco, aspirante a la candidatura presidencial y tío de Enrique Peña Nieto, Arturo Montiel, se casó con una reportera francesa.

La pareja tuvo tres hijos. Se divorciaron muy poco después de que Montiel terminara su gestión mexiquense. Al poco tiempo se engarzaron en un terrible litigio por la custodia de los hijos.

Maude Versini la ganó, hasta que Montiel, aprovechando su poder, con engaños y violando el mandato judicial, secuestró a los niños.

Ante esta situación Maude se apoyó en el Convenio de la Haya de 1980, y se activó el mecanismo de restitución internacional, lo que le permitió recuperar a sus hijos un mes más tarde.

Unos años después, los niños vinieron de vacaciones a México con Montiel -previo permiso de Versini-, pero ya no regresaron.

En las navidades de 2011, Montiel se negó a que los tres niños volvieran a Francia y los retuvo en México. Argumentó que la madre los maltrataba y un tribunal mexiquense le retiró la custodia a Versini y se la otorgó a Montiel.

El primero del año de 2012 Montiel le comunicó a Maude que los niños no volverían para empezar las clases.

En plenas vacaciones de Navidad un juzgado de Toluca le había concedido la custodia provisional. En ningún momento ella estuvo al tanto del juicio.

Los verdaderos objetivos de Montiel los relató Maude en una entrevista:

-“¿Le pidió Montiel que volviera con él?”

-“Directamente no, pero a través de los niños, por esta vía, sí lo hizo”. (Nota de redacción, El País, 1/VII/13).

A partir del 2012, usando todas sus influencias, Montiel obtuvo que los jueces fallaran a su favor -a pesar de haber violado flagrantemente las sentencias judiciales previas- y sólo hasta 3 años después, mediante una resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)  así lo mandató.

Finalmente, la francesa obtuvo, mediante un acuerdo, llevar a Francia a sus hijos durante 7 semanas al año, a cambio de desistirse de ejecutar acciones legales en contra de Montiel, sobre quien pesaba una orden de arresto emitida por el Gobierno francés, a causa del secuestro de los hijos.

Ese fue el proceso de Versini, extremadamente parecido al que numerosas mamás, víctimas de violencia vicaria, han sufrido. Versini ganaba las dos instancias del juicio internacional en contra de Montiel y éste apelaba en cada momento, con la consecuente suspensión de la sentencia, hasta la resolución final, anotada líneas arriba.

Así es la violencia vicaria, la expresión más cruel de la violencia de género, como la describe la psicóloga clínica y forense de España, Sofía Vaccaro, quien acuñó el término en 2012.

Así la describió: La violencia de género es la mayor lacra de las sociedades democráticas. Las múltiples violencias que se ejercen contra las mujeres son visibles, pero la tolerancia social impide ponerles freno: prostitución, trata, acoso sexual y por razón de sexo, maternidad subrogada, brecha salarial, agresión sexual fuera y dentro de las relaciones de pareja, golpes, destrucción moral, humillaciones, torturas…. todo en un marco de violencia simbólica que permite su legitimación.

La violencia vicaria cuenta con la complicidad de una sociedad que cuestiona permanentemente a las mujeres, que las priva de autoridad y pone en duda su palabra.

Para enfrentar la violencia vicaria se debe obtener, dicen las especialistas, “que la sociedad tome conciencia de la realidad de la violencia de género. Se necesita  la implicación responsable de todos los poderes públicos, que no deben admitir la negación de la violencia contra las mujeres, una violencia que cuestiona los valores democráticos y tiene efectos devastadores sobre la convivencia social. La negación de la violencia contra las mujeres debe considerarse apología de la violencia”: (Isabel Tajahuerce Ángel y Magdalena Suárez Ojeda. Universidad Complutense de Madrid).

Invariablemente, los hijos también son víctimas.

Así, no es solo una violencia entre parejas, sino que es un atentado contra la infancia.

Para enfrentarla, en el Congreso local se pretende modificar la Ley de Acceso a las Mujeres a Vida Libre de Violencia, así como el Código Civil, para introducir el término de violencia vicaría, y, agravar esta conducta en la legislación penal.

Pocas violencias superan a la de ver a las madres separadas de los hijos, por ello, en algunas entidades se pide que se considere como delito grave y se dicte la prisión preventiva en todos los casos.

La del Edo Mex pareciera avanzar en algunos aspectos. Como el de que se le aplican sanciones a los funcionarios públicos que actúen con negligencia o en complicidad con el sujeto activo auto de violencia Vicaria.

La de Tabasco establece claramente la definición:

“VI. Violencia vicaria: Es una violencia que se ejerce por parte de quienes sean o hayan sido cónyuges o concubinos de las mujeres o por quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones de hecho o similares de afectividad, aun sin convivencia, en donde éstos utilizan a los hijos, a las personas adultas mayores, a las personas con discapacidad o en situación de dependencia o a mascotas, como instrumento para dañar a Ia mujer. Esta violencia puede ir desde amenazas verbales donde los progenitores refieren que alejarían a las hijas e hijos de las madres, el control, retención de una pensión económica y/o falta de ésta; hasta Ia creación de denuncias falsas y alargamiento de procesos judiciales, con Ia intención de romper el vinculo maternofilial; o a través de Ia realización de cualquier otra conducta que sea utilizada por el agresor, como instrumento para dañar a Ia mujer”.

Los diputados de Chihuahua tienen la palabra.

También el Poder Judicial. Actuar con prontitud ante cada caso denunciado es prioritario.

No es una exageración. En muchos casos es asunto de vida o muerte.

asertodechihuahua@yahoo.com.mx