miércoles, junio 19, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

Gracias, Proteo

“Gracias, Proteo, por tu heroica labor, cumpliste la misión, perrito del Ejército Mexicano”, dice la publicación de la SEDENA con la que dio a conocer la muerte de Proteo, uno de los perros integrantes de la delegación mexicana que participa en las labores de búsqueda y rescate en Turquía.

Sin importar que la Secretaría de la Defensa Nacional no diera explicación alguna sobre las causas o circunstancias de la muerte de Proteo, el sentido agradecimiento masivo y mundial por la vital y heroica labor de Proteo comenzó a invadir las redes sociales porque, independientemente de cómo hubiera sucedido, Proteo murió en cumplimiento de la misión a la que fue enviado.

Acompañadas de expresiones de conmoción, tristeza y duelo, las multitudinarias muestras de agradecimiento hacia Proteo no dejan de aparecer y multiplicarse -en muchos y diferentes idiomas- en las redes sociales, dando fe con ello de cuán significativa y valiosa es la heroicidad de los canes especializados búsqueda y rescate, como el caso de Proteo, un héroe mexicano que ahora todo el mundo conoce y que, tal y como lo pide el soldado Villeda, compañero humano de Proteo, todo México debe recordar y nunca olvidar.

Sí, Proteo es, indiscutiblemente, todo un héroe. Y es que, aunque las definiciones aceptadas por los diccionarios de distintas lenguas se refieren exclusivamente a “personas” para definir -en un escenario de no ficción o de narraciones literarias- la palabra “héroe”, si se considera que héroe significa realizar una acción desinteresada en beneficio de una causa noble, ser ampliamente conocido y admirado por muchas personas por hacer algo muy valiente, algo muy bueno y, con ello, haber logrado algo muy grande, no queda ninguna duda de que Proteo -como el resto de los perros de búsqueda y rescate- es un héroe.

Es en ese -y con ese- contexto que lo dicho por Susan Orlean (en su libro Rin Tin Tin: La vida y la leyenda) adquiere mayor significado en el sentido de que, los perros, de hecho, son héroes perfectos: desconocidos pero accesibles, motivados pero sin ego, fuertes pero trágicos, limitados por su mutismo y vulnerabilidad animal. Los perros tienen el talento de parecer comprender y preocuparse por los humanos a pesar de no ser humanos y tal vez son mejores en eso debido a que son compasivos sin ser competitivos, y no hay nada en su valor que nos amenace.

Sí, Proteo cumple con todas las cualidades que definen al héroe perfecto. Proteo vivió y murió siendo el héroe perfecto y como tal siempre debe ser recordado, admirado y reconocido (“No olvides quiénes son tus héroes, qué significan para ti y por qué significan eso para ti”, diría Gale Harold). Gracias, Proteo, héroe de cuatro patas, nuestro héroe perfecto. Misión cumplida.

Uniéndome a los merecidos homenajes a Proteo, concluyo parafraseando lo dicho alguna vez por la escritora israelo-estadounidense, Leigh Bardugo: Los tiempos difíciles no crean héroes. Es durante los tiempos difíciles cuando se revelan los héroes.

Aída María Holguín Baeza
laecita.wordpress.com
laecita@gmail.com