22 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Hermanos de mala leche

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Luis Villegas Montes.

Todo mundo sabe qué significa la expresión “hermanos de leche”; la misma se emplea para describir a aquellos quienes, sin ser hermanos, son amamantados por la misma mujer.

Yo no sé si entre algunos de los prominentes políticos chihuahuenses se dé el caso, no lo creo vistas las notables diferencias de edad; sin embargo, sí veo a algunos de esos políticos hermanados en una espantosa mala fe que los nutre de choya a rabo y en política las casualidades no existen.

Javier Corral, Juan Carlos Loera y “El Caballo Lozoya” en su lucha por el poder, han hecho causa común en contra de Maru Campos; los dos últimos porque, a falta de ideas o propuesta, la inmundicia les sirve de utensilio arrojadizo; los dos, como hacen algunos animales, se entretienen con sus propios excrementos. Por su parte, es obvio que a Corral no le importa quién gane, solo que pierda su correligionaria; a Maru la persigue al amparo de la conocida consigna de: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Es natural: carismática, inteligente, valiente, fuerte, decidida, puntera en las preferencias electorales, con un trabajo apabullante a sus espaldas —que da sobrada muestra de su capacidad—, la candidata a vencer, para los tres tristes tigres, es Maru. Y, como solos no pueden, ahí tiene usted a los tres, como becerritos, mamando de la misma ubre de rabia y lodo.

Al respecto, son de tomar en cuenta tres datos duros: en la elección de 2018, tras dos años de gestión, al candidato local de MORENA, Fernando Tiscareño, simplemente lo borró del mapa y casi lo venció dos a uno. María Eugenia obtuvo entonces 203 mil 823 votos; es decir, un 25% más de lo recibido dos años antes, pues en aquella elección (2016) obtuvo 154 mil 229. Sin embargo, no solo incrementó su votación, también es de considerar que lo hizo frente a dos situaciones que podrían haberse erigido como sendos obstáculos: el desgaste natural propio del ejercicio de gobierno, primero; y segundo, que en 2018 en la boleta figuraba el nombre de Andrés Manuel López Obrador.

En contraste, Javier Corral recibió un Congreso donde el PAN había ganado 16 curules de mayoría. Dos años más tarde, se ganaron solamente 9 diputaciones (cinco de ellas en Chihuahua capital), lo que arroja un balance de solo 4 distritos para el Partido del Gobernador en el resto de la Entidad; es decir, Corral perdió en el camino, en apenas dos años de gestión, ¡7 distritos electorales! Si la administración de Javier Corral debiera resumirse en una sola palabra, esa sería, sin duda: “fracaso”. Si hubiera de añadirse una más —tras las desastrosas, y dolorosas, derrotas sufridas en el último año— esa sería “impotencia”.

Por lo pronto, en esas estamos; ahí van los tres, acuerpados, dándose calorcito mutuo, aplaudiéndose y echándose porras. Maru deberá enfrentar, y vencer, como lo ha hecho hasta ahora, a ese monstruo de tres cabezas que no se detiene ante nada.

Ese cancerbero feroz solo espera un tropiezo de parte de María Eugenia para echarse sobre ella como jauría de un solo cuerpo y tres cabezas, pero se van a quedar con un palmo de narices.

Chatitos.

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