5 diciembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Inminente el invierno ¿4a. ola COVID19 en Chihuahua?

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Luis Javier Valero Flores.

A casi de dos años de padecer al COVID19, la certeza es que se transmite por vía aérea, es decir, que las exhalaciones de una persona contagiada, en las que van los virus, es el mecanismo mediante el cual se adquiere la enfermedad, de ahí que las principales medidas para evitar el contagio van encaminadas a evitar lo anterior.

Por ello, el uso de cubrebocas en los espacios cerrados, la sana distancia y, sobre todo, la correcta aireación de los locales, lo que significa la existencia de corrientes de aire pues ahora ya sabemos que basta con la existencia de una mínima de ellas es suficiente para evitar la propagación del virus, por eso es que se exige que en los locales cerrados deba existir una puerta o una ventanas abiertas para dar pie a las corrientes aéreas.

Todo ello está bien, se puede efectuar en los lugares en los que las condiciones climáticas lo permiten, pero en el invierno chihuahuense ¿Cómo garantizar lo anterior?

¿Cómo hacer para que haya una adecuada circulación aérea en las aulas escolares, o en los centros de trabajo, en los que será prácticamente imposible hacer lo anterior, justamente en medio de temperaturas extremadamente bajas y cuando las autoridades, tanto federales, como estatales, están empeñadas en que el total de los escolares regresen a las clases presenciales?

¿No sería mejor, como una excepción, experimentar y reeditar el calendario escolar existente hasta fines de los 60’s del siglo pasado, en los que las vacaciones mayores, en las entidades del norte del país, eran en enero y febrero, precisamente para evitar que los escolares se vieran sometidos a las inclemencias del clima invernal?

¿Porqué no regresar a clases en los primeros días de marzo, por esta única vez, mientras se enfrenta a la nueva oleada del coronavirus?

Basta imaginarse lo que puede ocurrir en los próximos días, en los que en cualquier momento se presentará la franca disminución de las temperaturas, ante las cuales es prácticamente imposible abrir ventanas y/o puertas para la debida aireación de los espacios cerrados, en los que bastará la presencia de una sola persona contagiada, sin corrientes aéreas, para que contagie a un buen número de los presentes.

Ante esa perspectiva, algunos funcionarios educativos han expresado que para orear los salones de clase, instrumentarán que los alumnos, al terminar una clase, salgan, mientras se abren puertas y ventanas ¡Cómo si el virus se hubiese quedado en el salón, en lugar de entender que el portador regresará y que los virus circularán libremente a falta de corrientes aéreas!

No es un asunto menor, y no se puede actuar pensando que la pandemia ya está controlada.

No es así.

Desde hace semanas, varios países europeos registran un preocupante aumento de los casos de coronavirus y han decidido endurecer las restricciones.

A principios de noviembre, Europa reportó el 59% de nuevos casos de coronavirus en el mundo y casi la mitad de los fallecimientos mundiales.

En Francia, las personas de la tercera edad deben recibir una dosis de refuerzo para no perder su pase de salud. Italia está requiriendo que todos los trabajadores que no estén vacunados se hagan pruebas frecuentes o demuestren haberse recuperado recientemente del virus. (Nota de Elda Cantú, NYT, 12/XI/21).

El jueves 18 de noviembre, los responsables alemanes impusieron severas sanciones a los no vacunados y dejaron entrever una vacunación obligatoria para el personal sanitario.

En Grecia se prohibió el acceso de los no vacunados en los espacios cerrados, salvo los restaurantes. Por ahora las escuelas están abiertas, pero se recomienda a los padres que dejen a sus hijos en casa si pueden y se insta al trabajo en casa.

A su vez, en Alemania, ante el registro de más de 50 mil nuevos contagios por tercer día consecutivo, se declaró en ”Emergencia nacional” por el repunte de Covid. En algunas regiones la atención médica regular ya no puede ofrecerse porque los hospitales y las unidades de cuidados intensivos están al máximo de su capacidad y las autoridades estudian la posibilidad de prohibir los grandes eventos y cerrar potenciales focos de infección, como los bares. (Nota de La Jornada, 20/XI/21).

El Parlamento alemán aprobó la exigencia de un certificado de vacunación, haber superado la enfermedad recientemente o una prueba negativa de detección del virus, para acceder a lugares de trabajo o al transporte público.

“La población de Austria, incluidas las personas vacunadas contra el Covid-19, tendrán que respetar un confinamiento a partir del lunes y la vacunación será obligatoria desde el 1 de febrero en el país, que se convierte en el primer Estado de la Unión Europea en adoptar medidas tan drásticas frente al resurgimiento de la pandemia, que han llevado a las unidades de cuidados intensivos a una situación crítica”. (Nota de AFP, 19 noviembre 2021).

Además, las personas no vacunadas no pueden salir de casa salvo para hacer compras, hacer deporte o recibir cuidados médicos.

En tanto, Estados Unidos autorizó los refuerzos de la vacuna para mayores de 18 años, siempre que hayan pasado al menos seis meses desde la última vacuna, ya que hay un aumento en las hospitalizaciones entre los ciudadanos ya inoculados. A su vez, Canadá autorizó la vacunación para niños de entre 5 y 11 años.

En el caso del refuerzo en EEUU, la argumentación es simple: La inmunidad está menguando pues existe una fuerte evidencia de que las vacunas pierden parte de su capacidad para prevenir las infecciones por Covid, aunque todos los estudios demuestran que siguen conservando su poder de prevención de las enfermedades graves.

La decisión se ubica ante el actual panorama de la enfermedad en nuestro vecino: “Hasta el miércoles (17-XI-21), promediaba más de 88 mil casos nuevos por día, un 23% más que hace dos semanas, y parece posible otro aumento invernal, particularmente en partes del país con tasas de vacunación más bajas”. (Nota de NYT, 19/XI/21).

Si esto se aprecia en un rápido muestreo de lo que ocurre en el mundo, particularmente en Europa y EU, en lo que se ha denominado la 4a oleada del COVID 19, en Chihuahua, tomando en cuenta lo ocurrido en el mes de octubre y lo que va de noviembre, se pudiera asentar que estamos frente a un incremento de los casos nuevos, si bien discreto, pero que se mantiene constante y, que además, pareciera ser similar a lo que ocurre en el ámbito nacional, con un crecimiento, tanto en el número de casos nuevos, como en el de los decesos.

Bueno, hasta el secretario de Salud, el regañado Jorge Alcocer Varela, afirmó que “hoy se nos presentan pequeños indicios de una cuarta ola; no quiero que esto pase a la prensa, para no señalar que ya dije esto y que dije lo otro…”. (Nota de la redacción, El Universal, 20/XI/21).

Así, en Chihuahua, en la primera semana de octubre fueron 592 casos nuevos, en la segunda 616; en la tercera 758, en la cuarta 811, que fue del 22 al 28, pero si se computan los últimos siete días de octubre, nos encontraremos con la presentación de 945 casos.

Luego, en la primera semana de noviembre, del uno al siete, se presentaron 903. En la segunda semana, se presentaron 1,004. Y en los seis días posteriores, del 15 al 20 de noviembre, llevamos 789 y, de acuerdo con la tendencia de los últimos días, es probable que alcancemos nuevamente los más de mil casos en una semana, que podrían reflejar el incremento de la movilidad social del “Buen fin” y la apertura de la frontera con EU.

Tales cifras podrían catapultarse con la entrada del invierno y más si se continúa con la conducta seguida, no solo en el país, sino en la administración estatal anterior, basada en hacer, solamente, un reporte de los nuevos casos, de los decesos y el monitoreo de los hospitalizados e intubados.

El nuevo grupo gobernante deberá adoptar un protocolo adecuado frente a lo que viene y con ello evitar que se catapulten los casos, los hospitalizados, las muertes y ser orillados a decretar nuevos confinamientos.

Es relativamente sencillo.

Llama la atención que no se practiquen los pasos cuya efectividad está demostrada en muchos otros países, que es la de detectar, darle seguimiento a los contactos de las personas contagiadas, efectuarles pruebas anti COVID y confinarlos a todos.

Deberían hacerlo, antes de que nos arrepintamos.

asertodechihuahua@yahoo.com.mx

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