domingo, junio 23, 2024

Isaías Orozco Gómez, Opinión

Insaciable especulación en la ganancia comercial

Parece ser que en lo que ha transcurrido de este año 2023, lo que a la “clase política” y a quienes tienen como dirigentes de los partidos políticos, considerados como la oposición o contrarios a MORENA, al régimen de la 4 T que sigue teniendo como sólido y firme adalid a AMLO, Presidente Constitucional, legal y legítimo de los EUM;  lo que más les está preocupando y ocupando, es el proceso electoral federal cuya votación será  el próximo domingo 2 de junio del 2024.  

Por supuesto que están en todo su derecho para participar en esos eventos cívico-político-electorales y electoreros. Al igual que la militancia y simpatizantes del partido-movimiento que está  avanzando y consolidándose en la Cuarta Transformación  del país. 

El asunto estriba, en que ya entrados en “las peleas” políticas y de  politiquerías, según se ve y se percibe, tales protagonistas de la derecha y de la izquierda, le van a seguir de lleno y de corrido en su inédita actividad electoral hasta unos días o semanas después del domingo 2 de junio del 2024.  

Inexplicamente, desatendiendo u olvidando que el pueblo, las familias de los trabajadores   urbanos y rurales, aun cuando han recibido incrementos substanciales en sus salarios mínimos –claro está, los que cuentan con empleo “seguro”-, no se diga los subempleados o que no tienen empleo o mínimos ingresos, están soportando una andanada imparable en los precios de los artículos de ingente necesidad para la familia, como el caso específico de la canasta básica. 

¡Claro!, se reconoce y no está mal que se  ejerzan los citados derechos constitucionales. Sin embargo, “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”. ¡No hay que ser! No debe soslayarse lo que evidentemente se ha venido presentando en este sistema capitalista en que nos desenvolvemos cotidianamente. Capitalismo que a la sazón, Max Weber afirmó que la esencia de espíritu que lo anima, es la actitud que busca beneficios racional y sistemáticamente. 

Pero ni por asomo o equivocación, Weber incluyó en ese espíritu que anima al capitalismo: La ESPECULACIÓN. 

Término que el Diccionario de la RAE define  como una “operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos, con ánimo de obtener lucro”. 

En tanto que el maestro e historiador Miguel Ángel Gallo, en su “Diccionario de Historia y Ciencias Sociales” establece que la Especulación es el acto de comprar a precios bajos, buscando vender posteriormente a precios altos. [Agregando que] Se usa más en la esfera de la circulación que en la productiva”. 

Ahora bien, inmersos en ese modo de producción, con sus respectivas fuerzas productivas y relaciones de producción que económicamente caracterizan al capitalismo, el empresario-capitalista-industrial vende su producto al comerciante, el cual se encarga de hacerlo llegar al consumidor. 

Siendo la función del comerciante, lograr la máxima ganancia comercial, transformando el capital industrial y mercantil  en capital monetario. En tal sentido, si no existiera el sector comercial, el industrial y el agropecuario tendrían necesidad de capital extra o suplementario para instalar amplios establecimientos comerciales, contratar y pagar diversos empleados para la atención de la clientela… 

Eso explica entonces –que no justifica-, algunos casos de especulación en el mercado o la voracidad de incrementar el precio de los productos que  requieren diaria o periódicamente las amas y los jefes de la casa, sean de la condición social y económica que sea. En ese tenor, se tienen los siguientes hechos:  

“Triplican precio de ventiladores. La ola de calor provoca desabasto aquí. Agobia a capitalinos altas temperaturas; temen también escasez de hielo. La ola de calor que agobia al país y a Chihuahua ha generado que el costo de los ventiladores de pedestal se triplique alcanzando hasta los 900 pesos por unidad; además de que la demanda generó desabasto [¿de veras?] y, de continuar Las altas temperaturas, podría incluso generarse escasez de hielo, como ya ocurre en otros estados. 

“’Psicosis’ Ventilador previo a la ola de calor 350 pesos Con la llegada del calor 900 pesos. Producto: Aires evaporativos, 8,000 pesos; Minisplit, 10,000 pesos; Abanicos de techo, de 1,000 a 5,000.” 

En el mismo reportaje, se hace el siguiente  parangón: “Según comentaron los muebleros, la situación de los ventiladores es similar a lo que ocurrió con el PAPEL HIGIÉNICO en la pandemia, ya que entra una especie de psicosis en el que todos buscan un aparato para hacer frente a una situación que consideran crítica”. (Claudia Valenzuela/El Diario de Chihuahua/ Sábado 24 de junio 2023). 

Cabe recordar que durante los casi tres penosos años en que  imperó la pandemia provocada por el Covid-19, los cubrebocas  llegaron a costar más de 15 pesos por unidad; cuando antes del citado imponderable, los que llegaban a usarse en determinados casos en los laboratorios escolares, en las clínicas y hospitales, etcétera; se pagaba,  “si mucho”, dos pesos por unidad.  ¡Imaginémonos la estratosférica cantidad de miles de millones de pesos que por ese concepto acumularon los propietarios de la industria fabricante de ese utensilio!  

Fenómeno económico-monetario que se replicó en esa misma contingencia sanitaria, con las diversas marcas y presentaciones del gel antibacteriano. Y, lo más grave, en el precio de las pruebas de laboratorio del Covid-19, de los medicamentos, de los servicios médico hospitalarios antes, durante y posterior al haber adquirido y sufrido tan dolorosa enfermedad. 

Incluso, en el caso de que lamentablemente falleciese la persona por causa del Covid-19, hasta los servicios funerarios elevaron sus tarifas de manera inmisericorde ¿o anticristiana? 

Pretextando la presencia de  ese lacerante virus patógeno (2019-2022), desde entonces  el precio de las frutas, hortalizas, legumbres, lácteos,  cárnicos…, para la mayoría de los chihuahuenses y de los mexicanos ha sido inalcanzable. 

Se recuerda que estando en su apogeo la pandemia, el kilo de limón llegó a costar 90 pesos, el del aguacate más de cien pesos, el tomate 80 pesos, etcétera. 

Vea usted, apreciable lector, si no hay ESPECULACIÓN por parte de algunos grandes comerciantes, pues mientras los agricultores en la presente temporada venden el kilo de chile a 11:50 pesos, ellos lo siguen comercializando a 50 o más pesos el kilo. 

Por último, retrotrayendo un tanto los datos. En aquel año 2011 de intenso frío en que se reventaron miles de tuberías, el precio de los materiales de cobre requeridos, ascendieron a dos mil o tres mil por ciento. 

Se reconoce que actualmente la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), como nunca, ha estado cumpliendo sus funciones a favor de la población, esencialmente en lo referente a la calidad de los productos alimenticios.  Empero, habrá que detener o extirpar esa ESPECULACIÓN que tanto lastima el ingreso de las familias.