jueves, junio 20, 2024

Cultura

Jirones de nuestra historia. 27 de agosto de 1918, “La guerra de los dos nogales”

27 de agosto de 1918, “La guerra de los dos nogales”: hecho insólito en la relación México – Estados Unidos, dos ciudades fronterizas se pelean entre sí. Historia oculta de México.

Por: José Luis Jaramillo Vela

Los inicios de los dos Nogales

El antecedente más antiguo de los intentos de colonización esta región, data de 1775 cuando el explorador español Juan Bautista de Anza, estableció ahí un pequeño campamento en su paso por la región con rumbo a California y como testigo de su estancia, dejó una mojonera que con el tiempo sirvió como punto de referencia a viajeros, misioneros, a la diligencia, incluso a los cuatreros, forajidos y pistoleros de la región del oeste, así como para los diferentes sheriffs y alguaciles que los perseguían.

En 1841, la poderosa familia Elías de Sonora, establece el rancho “Los Nogales de Elías”, una inmensa huerta nogalera, misma que al perder México parte de su territorio, quedo dividida entre los dos países; entonces la familia Elías le exige al gobierno de Estados Unidos una indemnización por la parte de su huerta que quedó dentro de Arizona; la respuesta del gobierno gringo fue muy clara: “…cóbrenle a Santa Anna, él así nos vendió todo…”, después la familia Elías quiso cobrarle a Santa Anna, pero éste se había ido a Colombia y se enfrió el asunto.

El rancho de los Elías permaneció, con la mayor parte que quedó dentro de Sonora y por supuesto el huerto creció y produjo muchos beneficios, la región era llamada así, “Los Nogales”, debido a la productiva huerta nogalera, hasta que en 1878, los Elías vendieron muy bien vendidos sus terrenos a la Compañía Southern Pacific Railroad, que pensaba establecer una estación del Ferrocarril de Sonora, precisamente en ese punto, como parte de un proyecto ferroviario que cubriría desde Hermosillo hasta Canadá.

Primero se funda Nogales, Sonora, diez años después se funda Nogales, Arizona

Con la construcción del ferrocarril, se desarrolló la región, la presencia de una línea que marcaba un límite y una frontera internacional, la “Estación Nogales”, parada del ferrocarril ofrecía enorme potencial comercial y económico; Porfirio Díaz ordenó construir la Aduana Fronteriza de Nogales, Sonora, misma que fue inaugurada el 2 de agosto de 1880, y autorizó a que por ahí pasara y parara el Ferrocarril de Sonora, atrayendo el progreso a la inicialmente conocida como la  “Estación Nogales”; Porfirio Díaz le dejó muy claro a la Compañía Southern Pacific Railroad, que no quería que Estación Nogales fuera una simple pasada de ferrocarril, les dijo que el Gobierno Mexicano otorgaba el permiso para el ferrocarril con la intención de que se convirtiera en un punto de desarrollo “…aquí van a subir y dejar pasaje, se venderán boletos para todas las ciudades que conecten con esta ruta, habrá maniobras de carga y descarga de productos, mercancías, ganado y productos del campo, para eso puse la Aduana Fronteriza, darán un servicio completo y eficaz…”.

Rápidamente la zona se fue poblando, aparecieron comercios, cantinas, iglesias y tiendas de todo tipo de mercaderías, hasta que creció de forma que el gobierno tuvo que establecer ahí todos sus servicios, porque no solo había desarrollo y progreso, también surgen los problemas de todo tipo; el 11 de julio de 1884 se funda de forma legal la nueva ciudad con el nombre oficial de “Nogales, Mpio. Nogales, Sonora, México”.

Junto con el ferrocarril, llegó a la región Jacob Isaacson, un despistado judío ruso que consiguió un permiso del gobierno gringo para instalar una oficina del Servicio Postal de Estados Unidos, desde luego, en territorio gringo, pero era tan despistado que erigió una roca conmemorativa que anunciaba que ahí se había fundado la ciudad de Nogales, Arizona en 1880 por él mismo, pero resultó que su “monumento de fundación” lo construyó del lado mexicano; ésto, lejos de provocar un problema binacional, causó la hilaridad de ambos gobiernos, de tal modo que dicho “monumento de fundación” ahí permanece en la Plaza Morley en Nogales, Sonora. Desde luego que Isaacson se llevó tamaña reprimenda del gobierno estadounidense y cuando quisieron destruir el monumento, el gobierno mexicano pidió que ahí lo dejaran. Esta jocosa situación, fue la base de que durante muchos años estas dos ciudades tuvieran una armoniosa y ejemplar relación fronteriza, que un día se transformó en una guerra.

Finalmente, diez años después, el 21 de julio de 1893 se funda legalmente la nueva ciudad, con el nombre oficial de “Nogales, County of Santa Cruz, Arizona, United States of América”, sobre la misma ciudad que se fue formando frente a Nogales, Sonora; el gobierno estadounidense le negó al judío ruso Jacob Isaacson el honor de ser el fundador, bajo el argumento de que una agencia postal no es una población; los historiadores estadounidenses coinciden en la solidez del argumento del gobierno, pero también coinciden en que dicho honor le fue quitado en castigo por haber fundado una ciudad estadounidense en territorio mexicano.

Después de 36 años de armoniosa y ejemplar relación, la situación comienza a cambiar

A pesar de que las relaciones entre los dos países siempre han sido tensas, en algunos casos por cuestiones de racismo y otras por cuestiones de sentimientos antiestadounidenses, estas dos ciudades tuvieron siempre una relación muy armoniosa, se veían a sí mismas como “ciudades gemelas”; sobre la línea divisoria entre ambos países, estaba la Calle Internacional, esa era la única división entre ambas ciudades, la mitad de la calle a cada lado y las dos poblaciones progresaban constantemente.

Pero hubo una serie de acontecimientos que provocaron que el gobierno de Estados Unidos modificara su status fronterizo con respecto a México; el primero fue al estallar la Revolución Mexicana, el gobierno estadounidense construye la base militar de Fort Huachuca, a 60 kms. de Nogales, Arizona, como medida de prevención en esa área fronteriza, la relación entre ambas ciudades no se vió afectada.

El segundo suceso, se da en 1914 cuando Pancho Villa toma por asalto la ciudad de Nogales, Sonora, enfrentándose a las fuerzas federales, el hecho fue muy violento y el gobierno estadounidense decidió cerrar la frontera durante el zipizape revolucionario; como no había un límite físico, el ejército gringo cerró la ciudad, se apostaron en la calle internacional, impidiendo la entrada y salida de territorio gringo, terminada la batalla, todo volvió a la normalidad.

El tercer suceso, se da en 1916 cuando Pancho Villa invade a Estados Unidos y arrasa con Columbus, Nuevo México, provocando la Expedición Punitiva en su contra; tras este suceso, el gobierno de Estados Unidos reaccionó de manera más rigurosa en sus fronteras; en el caso de los dos Nogales, sobre la Calle Internacional, a lo largo establecieron varios puntos de control fronterizo, con guardias armados, que controlaban la entrada y salida, solo en caso necesario interrogaban al cruzante, pero ya había vigilancia en la frontera entre ambas ciudades.

El cuarto suceso fue en 1917, cuando los servicios de inteligencia británicos interceptan y decodifican el famoso Telegrama Zimmermann, en el que Alemania le ofrecía financiamiento a México para iniciar una guerra contra Estados Unidos, que reaccionó expidiendo pasaportes y limitando el acceso a su país de trabajadores; en el caso específico de los dos Nogales, los estadounidenses redoblaron la vigilancia y los controles de acceso en la International Street, ahora los cruzantes a Estados Unidos eran retenidos para una inspección y un breve interrogatorio, algo a lo que los Nogalenses no estaban acostumbrados.

Estas medidas afectaron a las dos poblaciones, acostumbradas a cruzar sin restricción de una ciudad a otra con tan solo cruzar la Calle Internacional; los ciudadanos americanos que cruzaban a Sonora por el asunto que fuera, ahora al regresar a Estados Unidos, tenían que ser también registrados e interrogados sobre su presencia en México y esto comenzó a molestar también a la ciudadanía de Nogales, Arizona, sin duda alguna, el Telegrama Zimmermann había puesto nervioso al gobierno estadounidense y eso se vio reflejado a lo largo de toda su frontera con México.

Del nerviosismo a los malos tratos en el cruce fronterizo

En agosto de 1918, el Teniente Coronel Frederick Herman, comandante del 10° Regimiento de Caballería de Fort Huachuca, Arizona, encargados de la vigilancia en ese sector fronterizo, afirmó haber recibido una “carta anónima de un mexicano desconocido”, que afirmaba ser un ex oficial de Villa, en la supuesta carta se advertía a las autoridades estadounidenses sobre un supuesto ataque a la ciudad de Nogales, Arizona, programado para el 25 de agosto.

El día 15 de agosto la División de Inteligencia de Fort Huachuca, Arizona, informa de “la presencia de extraños mexicanos provistos de abundantes armas, municiones, alimentos y ropa, reuniéndose en un número creciente en Nogales, Sonora”, también indican de “la presencia de hombres blancos, aparentemente alemanes, uniformados e instruyendo a los mexicanos”, provocando mayor nerviosismo entre las autoridades norteamericanas.

Conforme se acercaba el día 25, la supuesta fecha del ataque, el nerviosismo cundía entre los soldados estadounidenses que checaban la entrada de mexicanos a Arizona, el trato hacia los mexicanos que cruzaban era despótico, denigrante y humillante, a veces hasta con empujones y maltrato físico, que fue irritando a todos los que cruzaban, porque a los americanos que venían de Sonora también eran víctima de malos tratos y desconfianza de sus propios soldados, que, con tanto nerviosismo, creían que eran espías trabajando para México y para Alemania.

Ya había dos antecedentes ocurridos, uno en diciembre de 1917, cuando guardias estadounidenses dispararon sobre el policía de aduanas mexicano Francisco Mercado por no obedecer el señalamiento de alto; tres meses después, disparan sobre un indígena yaqui al salir huyendo del punto de revisión, ambos casos, con una aparente justificación para el uso desmedido de la fuerza.

El nerviosismo y el abuso provocan “La Guerra de los dos Nogales”

El 27 de agosto de 1918 hacía un calor infernal en el desierto sonorense, el sol dejaba sentir su tórrida presencia, acrecentada por la humedad en el ambiente; ese día, Zeferino Gil Lamadrid, carpintero de Nogales, Sonora, había cruzado la Calle Internacional para comprar en Nogales, Arizona, una herramienta para su taller de carpintería; por la tarde, Zeferino ya venía de regreso a Sonora, cruzó la Calle Internacional y se dirigió al punto de revisión 122 y cruzó hacia México, ya estando en territorio mexicano, el soldado de aduana Arthur Barber le grita en inglés que se detenga para revisión; enfrente, en la Aduana mexicana los policías de aduanas Francisco Gallegos y Andrés Ceceña que eran testigos de la escena, le gritan a Zeferino Gil que no tiene porqué detenerse puesto que ya cruzó la línea y está en México; Zeferino oye que le gritan del lado gringo y luego oye que le gritan del lado mexicano, pero no alcanza a escuchar que le gritan y eso lo confunde un poco, mientras, Zeferino Gil no sabe que detrás de él ya viene el guardia Arthur Barber, siguiéndolo con su arma empuñada.

De la caseta fronteriza sale el soldado William Klint, detrás de Barber y de Zeferino, los tres ya estaban en suelo mexicano; el soldado Klint y el soldado Barber se detienen y apuntan sus armas hacia Zeferino, los Guardias aduanales mexicanos, Francisco Gallegos y Andrés Ceceña viendo la acción, pensaron que iban a matar a Zeferino y desenfundan sus armas de cargo, disparando sobre Klint, quien cayó herido pero devolvió el fuego, el soldado Barber murió alcanzado por el disparo de Ceceña, mientras que Zeferino Gil al oír los estruendos se tiró al suelo y al ver que Barber estaba muerto y Klint herido disparando hacia los policías mexicanos, se levanta, recoge su herramienta y huye de la escena.

Rápido llega en apoyo el soldado William Tucker y con su fusil Springfield dispara sobre Gallegos y Ceceña, abatiendo a los dos guardias aduanales mexicanos. En cuestión de segundos se corrió la noticia, pues el estruendo de los disparos se escuchó en ambas ciudades y comenzó el caos; en Nogales, Sonora la gente que ya corría hacia la Calle Internacional escuchaba que soldados gringos habían querido invadir a México, mientras que en Nogales, Arizona pasaba lo mismo, la gente corría al lugar escuchando que guardias mexicanos habían atacado a los estadounidenses.

Del lado mexicano, de inmediato muchos nogalenses se unieron al combate pensando que se trataba de una invasión, mientras muchos otros se apostaron en los techos de los edificios sobre la Calle Internacional, disparando a todo lo que se moviera del lado gringo y disparando sobre el Consulado de Estados Unidos; del lado de Nogales, Arizona, sucedía exactamente lo mismo, todos disparando contra los vecinos de enfrente y en realidad nadie sabía el porqué estaba sucediendo eso.

A las afueras de Nogales, Arizona estaba el Campamento Little, un pequeño agrupamiento de soldados del 35 Batallón de Infantería del Ejército de Estados Unidos, quienes se unieron en apoyo a sus ciudadanos.

La situación empeora

Desde Fort Huachuca, a 60 kms de ahí, llegan los Soldados Bufalo del 10° Regimiento de Caballería, un regimiento de soldados negros al mando del Teniente Coronel Frederick Herman, a tomar parte en la batalla; para mala fortuna de los mexicanos, los soldados del Ejército Mexicano de la Guarnición de Nogales, estaban en ese mismo instante, peleando en Sásabe, Sonora contra unos rebeldes Yaqui y no estaban en la ciudad, de modo que la batalla era entre ciudadanos mexicanos contra ciudadanos gringos, apoyados por el 35° de Infantería y el 10° de Caballería, la lucha era desigual, pero la balacera estaba muy nutrida.

Mientras en Hermosillo, el Gobernador de Sonora, General Plutarco Elías Calles le envía un telegrama al Cónsul de Estados Unidos en Nogales, Ezra Lawton donde le dice que ordene a las tropas estadounidenses un cese al fuego sobre la ciudadanía nogalense, por su parte, el General DeRosey Cabell de la Defensa de Estados Unidos le exige a Calles que ordene a sus “irresponsables ciudadanos” el alto al fuego; la respuesta de Calles fue ordenar la preparación de tropas para salir hacia Nogales.

Para empeorar las cosas, a las cuatro de la tarde el Alcalde de Nogales, Sonora Félix Peñaloza acude al centro del conflicto ordenando a sus ciudadanos el cese al fuego, al no hacerle caso, ató un pañuelo blanco a su bastón y lo ondeó hacia el lado gringo en señal de rendición, pero de un edificio gringo llegó un balazo que acabó con su vida; más tarde, aparece un jovencito sordomudo, desorientado en medio de las balaceras, es acribillado desde el lado gringo, provocando mayor furia en los civiles mexicanos; para esta hora, ya los soldados búfalo habían ingresado al lado mexicano, pero los ciudadanos sonorenses mostraban una furia inusitada.

A las 7:45 de la tarde, empleados municipales suben al edificio del Ayuntamiento y ondean una enorme bandera blanca en señal de rendición, el Teniente Coronel Frederick Herman observa y ordena el inmediato cese al fuego y comienza el conteo de víctimas mortales y heridos y sin embargo, aún era hora de que nadie sabe con exactitud qué fue lo que sucedió para que dos apacibles ciudades vecinas terminaran envueltas en una terrible guerra entre ambas ciudades.

Cae la noche sobre los dos Nogales, en una aparente y tensa calma, de manera esporádica se escuchan algunas detonaciones, pero prevalece la calma.

En busca de respuestas y de responsables

Al día siguiente llega a Nogales, Sonora el Gobernador del Estado, General Plutarco Elías Calles al frente de más de dos mil soldados, es informado del asesinato del Alcalde Peñaloza y comienza a buscar los motivos del conflicto; por su parte, el General DeRosey Cabell llega desde Douglas, Arizona al frente de 700 soldados, con las mismas intenciones, averiguar qué pasó.

Se reúnen Calles, Cabell, los Cónsules Lawton y Zertuche y acuerdan iniciar una profunda investigación de lo sucedido, castigar a los responsables si es que sobrevivieron; instalar una cerca en medio de la Calle Internacional; reabrir la frontera al día siguiente y buscar por todos los medios que regrese la paz y la concordia a la frontera. Mientras, los habitantes de ambos lados se ven desconcertados, tristes, cabizbajos y apenados, todos tenían amigos ó parientes del otro lado y no sabían cuál había sido el motivo que los hizo pelear de esa manera.

Después de reunirse y tomar acuerdos, los Generales Calles y Cabell acuden a la Calle Internacional, se estrechan la mano y se dan un abrazo en señal de paz y con ese gesto lograron reducir las tensiones aún existentes.

El saldo final del enfrentamiento fue de 33 muertos y 20 heridos del lado estadounidense por 13 muertos y 15 heridos del lado mexicano.

Consecuencias del conflicto

El Presidente Woodrow Wilson ordenó al General DeRosey Cabell hacer una investigación a fondo sobre estos hechos; el General Cabell concluyó que los responsables fueron los guardias Arthur Barber, William Klint y William Tucker; Barber murió en la refriega y Klint que sobrevivió y Tucker fueron arrestados y llevados a juicio militar; también reconoció el General Cabell que la causa principal fue el abuso rutinario y sistemático de mexicanos en el cruce fronterizo por parte de los oficiales estadounidenses y sugirió destituirlos a todos para mostrarle a México el deseo de mejorar las relaciones fronterizas. También sugiere Cabell capacitar al nuevo personal de fronteras para esa labor del trato diario con mexicanos.

El Gobierno de Estados Unidos ofreció a México “una profunda y sincera disculpa” por su responsabilidad en los lamentables sucesos.

Los presidentes Carranza y Wilson, acuerdan construir una barda metálica en la frontera, la idea original fue de Plutarco Elías Calles y la barda metálica ahí continúa.

Producto de las sugerencias del General DeRosey Cabell, en 1924 el Presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge apadrina la Primera Generación egresada de la recién creada Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

El carpintero Zeferino Gil Lamadrid murió en 1935 en una pelea de cantina en Nogales, Sonora,

En la actualidad, Nogales, Sonora y Nogales, Arizona son “Ciudades Hermanas” y han creado un comité binacional que analiza y define los proyectos de desarrollo en beneficio de ambas ciudades.

Fuentes Bibliográficas:

+ nomadicborder.com

+ noro,mx

+ español.cgtn.com

+ cipes.gob.mx

+ anécdotassonorenses.blogspot.com

+ academia-lab.com

+ es.wikipedia.org