miércoles, junio 19, 2024

Cultura

Jirones de nuestra historia: Salvador Toscano, pionero de la cinematografía en México

Salvador Toscano: tal vez usted nunca ha escuchado este nombre, pero todos hemos disfrutado de sus logros; pionero e iniciador de la cinematografía en México. A 151 años de su nacimiento.

Por: José Luis Jaramillo Vela

¡Corre película…!

La película personal de Salvador Toscano Barragán comenzó a correr en Guadalajara, Jalisco el 22 de marzo de 1872, hijo del matrimonio formado por Esteban Toscano y Refugio Barragán, ambos destacados profesores en el medio magisterial de Guadalajara, su madre, además reconocida escritora tapatía. Siendo todavía muy pequeño, fallece su padre Esteban, entonces su madre decide mudarse a Ciudad Guzmán, Mpio. Zapotlán el Grande, Jalisco en donde tanto Salvador como su hermano Ricardo realizan sus primeros estudios, después los dos hermanos regresan a Guadalajara para continuar sus estudios en el Seminario Conciliar de San José.

Como ambos hermanos desean estudiar una carrera, su madre se muda junto con ellos a la Ciudad de México, donde los dos ingresan a la Escuela Nacional Preparatoria para de ahí entrar a la Escuela Nacional de Ingenieros; de donde Salvador egresó en 1897 como Ingeniero Civil y como Ingeniero Topógrafo e Hidrógrafo.

Primera función

En el año de 1896, Salvador Toscano, con 24 años de edad estaba en el último año de su carrera y a sus manos llega un ejemplar de la revista francesa “Le Nature”, ahí lee y se entera de que en el recién pasado año de 1895, los hermanos franceses Auguste y Louis Lumiere habían inventado y patentado un aparato que podía registrar los movimientos en imágenes, dicho aparato lo habían patentado con el nombre de “Cinematógrafo Lumiere”, esta nueva tecnología atrapó el interés de Salvador y de inmediato se puso en contacto con los hermanos Lumiere y consiguió que le vendieran un cinematógrafo y un lote de películas que los Lumiere ya habían filmado, así como cintas y un detallado instructivo de uso; la gran ventaja del cinematógrafo era que con un solo aparato se podían filmar escenas y después el mismo aparato podía proyectarlas.

Salvador no batalló mucho, fué muy claro con ellos y les dijo que le interesaba el equipo, pero no podía adquirirlo en un solo pago; lo que hicieron los hermanos Lumiere, fué que se lo enviaron como una concesión y al terminar de pagarlo, ellos le enviarían la factura; Salvador hizo siempre sus pagos en tiempo y forma, pero para poder obtener el dinero, necesitaba poner en operación el cinematógrafo, para que de ahí mismo salieran los recursos para pagarlo.

Ni tardo ni perezoso se puso a aprender el uso del nuevo y revolucionario aparato, una vez que se familiarizó con él, buscó un lugar donde establecer una sala para proyectar los filmes y en 1897, recién egresado de la carrera, consiguió un local en la calle de Jesús María y Plateros (actual Av. Madero), en el centro histórico de la Ciudad de México y ahí estableció la primera sala de proyección de cinematógrafo en México, en palabras actuales, instaló el primer cine del país.

El éxito fue inmediato, Salvador cobraba un precio accesible y presentaba los filmes de los hermanos Lumiere, el público quedaba extasiado, no era lo mismo ver un retrato, una fotografía que las imágenes en movimiento verdadero y la gente llenaba su local todos los días; al mismo tiempo que el público disfrutaba de la experiencia fílmica, conocía el estilo de vida de Francia, así como sus costumbres, su gente, sus lugares, sus fiestas, etcétera. Pero también el público quería ver imágenes de México.

Entonces Salvador Toscano comenzó a filmar y exhibir filmes de fiestas populares, de fiestas particulares, de bodas rimbombantes, de eventos sociales, culturales y educativos, carreras de caballos en el Hipódromo Condesa, de corridas de toros, inclusive filmes de la vida cotidiana en las calles y parques de la Ciudad de México, con el simple tránsito de vehículos y carruajes y el pasar de la gente. Todo eso tenía fascinado al público de la Ciudad de México.

Segunda función

El impacto del cinematógrafo en el público mexicano fué total, el éxito fué rotundo e inmediato; para 1898 Salvador Toscano ya tenía competencia con los franceses Charles Mongrand y Henri Moulinié y el mexicano Enrique Rosas, pero el honor y la gloria de haber sido el primero y el pionero, le pertenece solamente a Salvador Toscano.

Los franceses Mongrand y Moulinié se dedicaron al “Cinematógrafo Itinerante”, ellos recorrían los pueblos y ciudades del país exhibiendo los filmes y llevando el cinematógrafo a la mayor cantidad de público de los Estados y Provincias de México; por su parte, Toscano y Rosas se concentraron más en el público de la Ciudad de México, aunque Toscano si salía tanto a filmar como a presentar exhibiciones, pero en realidad su fuerte era el gran público de la Capital. Por aquellos años, quien acaparaba el “negocio”, era el renombrado y extraordinario fotógrafo Agustín Casasola a quien un día Toscano le invitó a unirse al creciente negocio del cinematógrafo, pero a Casasola no le atrajo mucho “es el futuro, pero la fotografía nunca pasará de moda”, fue la respuesta de Casasola; con el tiempo, Casasola y Toscano se hicieron grandes amigos.

Tercera función

Agustín Casasola, era el fotógrafo oficial de la Presidencia de la República y en una ocasión, le comentó a Salvador Toscano que el Presidente Porfirio Díaz quería verlo; Toscano, por su carga de trabajo olvidó el tema, hasta que un buen día por la tarde, haciendo filmaciones en el Bosque de Chapultepec se encontró con el General Porfirio Díaz y su esposa, quienes acostumbraban pasear por las tardes en Chapultepec y en la Alameda Central; Toscano los saluda y le pregunta a Porfirio que si les puede hacer unas tomas para sus filmes, el Presidente y su esposa acceden con mucho gusto; al despedirse, el Presidente, en un tono más serio le dice a Toscano: “oiga Salvador, lo he estado buscando por medio de Casasola, quiero que vaya mañana a primera hora a mi despacho”.

Porfirio Díaz era un hombre con una gran visión hacia el futuro y la modernidad y siempre se interesaba por conseguir y aplicar las nuevas técnicas y tecnologías y el cinematógrafo no sería la excepción; por ese motivo, aquella mañana en el despacho presidencial Porfirio le dijo a Salvador Toscano que deseaba que se hiciera cargo de filmar las actividades y eventos de la Presidencia de la República, así como la inauguración de las diferentes obras en todo el país.

De esta manera, Salvador Toscano se convirtió en el cineasta de la propaganda de Porfirio Díaz en el cinematógrafo; en su primer trabajo para la Presidencia, acompañó a Porfirio Díaz a Yucatán y filmó los eventos posteriores a la Guerra de Castas en Yucatán y Quintana Roo, que derivaron en la disolución de la República de Yucatán y el retorno de la península como Estado de la República Mexicana. Así, Toscano se encargó de filmar muchos eventos de Porfirio en muchos lugares del país.

Luces, cámara…¡¡acción!!

En el año de 1898, Salvador Toscano filma el primer largometraje, la primera película producida, filmada y dirigida como tal, con un guión y con actores de teatro interpretando a los personajes, Toscano contrató al popular actor mexicano Paco Gavilanes y filmo “Don Juan Tenorio”, una obra del dramaturgo español José Zorrilla; esta película fue el primer largometraje filmado, producido, dirigido y actuado por actores profesionales en México, en un estudio precario e improvisado y en locaciones naturales, pero ya era un ambiente controlado de filmación y Salvador Toscano se convirtió en el primer director cinematográfico de México. Hasta ese momento todas las producciones habían sido cortometrajes y documentales filmados en eventos.

Mientras, el negocio se expandía y ya habían surgido nuevos cinematógrafos traídos por los hermanos Alba y luego aparecen Gustavo Silva y Guillermo Becerril y de repente ya había seis o siete cineastas y varios inversionistas.

¡¡Coortee!!… una pausa en el trabajo

Ya es el año de 1900 y la competencia por atraer al público a las salas de proyección es cada vez más fuerte, el cine es silente, no tiene sonido, sin embargo, Salvador Toscano tenía las preferencias del público por la gran variedad de filmes que exhibía, incluída la propaganda porfirista; otro factor del éxito de Toscano por sobre sus competidores, era que tras el telón de pantalla ponía a funcionar un gramófono para musicalizar las funciones o en su defecto, contrataba a un pianista que musicalizara toda la función para hacerla más amena, algo que sus competidores no hacían, por el costo extra que ello les implicaba; aunque con el tiempo terminaron por hacerlo.

Toscano sabe que el cinematógrafo y sus técnicas se han seguido desarrollando y en ese mismo año de 1900, se asocia con su madre Refugio y su hermano Ricardo, quienes invierten en el negocio y Salvador decide hacer una pausa para irse a Francia y deja mientras el negocio en manos de sus nuevos socios, su madre y su hermano.

Emprende un viaje hacia Estados Unidos, su idea era filmar la vida rural y citadina de ese país y hacer cine itinerante en las ciudades, presentando al publico estadounidense los filmes acerca de México, ofrecerles un panorama de la vida en nuestro país y recoger un panorama de la vida estadounidense, para posterior presentarlo al público mexicano; luego pretendía llegar a las Cataratas Niágara para filmarla y después, filmar Nueva York, para de ahí embarcarse hacia París con la intención de asistir a la “Exposición Universal de París” y actualizarse en las nuevas técnicas de filmación.

En París, Toscano no pierde el tiempo, se empapa de lo más nuevo en el arte del cinematógrafo, entra en contacto con el ilusionista y cineasta francés Georges Melié, quien estaba revolucionando el mundo del cinematógrafo al desarrollar nuevas técnicas de filmación y la introducción de los primeros efectos especiales en sus filmaciones; Meliés lo presentó ni más ni menos que con los hermanos Lumiere, a quienes les agradeció personalmente haber confiado en él por el cinematógrafo adquirido a plazos. Toscano se trajo de París múltiples conocimientos que pondría en operación en México, pero también había establecido una fructífera relación con los inventores del sistema y con el cineasta de vanguardia en Europa, así como asegurarse que ellos le proveyeran en exclusiva, las películas y filmaciones más novedosas del momento.

Toscano despega y se pone a la vanguardia

De regreso en México, Salvador Toscano pone en práctica lo aprendido en París, viene cargado de experiencias, aprendizaje, trae mucho material fílmico, lo más novedoso de la filmación en el mundo para proyectarlo en sus salas; pero lo más importante es que ya tiene una relación directa con los inventores del cinematógrafo, los hermanos Lumiere y con el cineasta e inventor de los efectos especiales, Georges Meliés, a quienes les comprará lo mas novedoso de la nueva producción fílmica, proyectando a Salvador Toscano a la vanguardia de la cinematografía en México.

En 1906, Toscano ya tiene tres salas de proyección en la Ciudad de México, el negocio va viento en popa, continúa trabajando en la propaganda de Porfirio Díaz, pero al mismo tiempo ve como ha ido cambiando la situación social en el país y se pregunta él mismo, si es conveniente seguir trabajando con el General Díaz; pero por el momento eso no le preocupaba tanto, pues traía entre manos un gran proyecto que deseaba llevar a cabo en Guadalajara, su tierra natal. Ya se había extendido hacia Puebla y Atlixco, en donde había abierto dos salas de proyección, dejando a su madre y hermano a cargo de ellas.

El 4 de julio de 1907, Salvador inaugura en Guadalajara un multifuncional, moderno y novedoso centro de espectáculos, al que llamó “Museo de Diversiones Olimpia”, un concepto demasiado vanguardista y con una visión de futuro como no se había visto; el lugar contenía un centro completo de entretenimiento familiar, diversión y de experiencias audiovisuales y de entretenimiento en donde había, una sala de proyección para el cinematógrafo, un teatro de vodevil, salas con juegos de ilusiones ópticas, una sala de estereoscopios, máquinas para pesar personas (algo muy novedoso), máquinas para medir la fuerza de las personas, máquinas para obtener botones prendedores (pins), tiendas para leer la suerte, tienda de souvenirs y tarjetas postales y para rematar, un restaurant y un bar, el novedoso y moderno sitio fue un trancazo en lo que se refiere al entretenimiento.

Al mismo tiempo, Toscano introdujo otra novedad, mandó a imprimir una especie de volantes, en donde venía el programa semanal de la cartelera de películas que se iban a proyectar en sus salas, así el público seleccionaba y programaba los días y los filmes que deseaba ver; otra novedad de Toscano fue acortar el nombre, la gente le llamaba “sala de proyección del cinematógrafo”, y Toscano lo abrevió y lo puso como encabezado de sus volantes, con un simple “Vengan al Cine” o “Vamos todos al Cine”, este fue un golpe fulminante de mercadotecnia para esa época, que terminó por abarrotar las salas y acortó y popularizó la frase entre la gente y el público, con un simple “Vamos al Cine”.

Estalla la Revolución Mexicana y faltan cineastas

A partir de 1908, el panorama político y social se le empieza a enrarecer y a complicar a Porfirio Díaz, la aparición de los nocivos, subversivos y anarquistas hermanos Flores Magón, quienes prendieron la mecha entre los obreros, incitando a una serie de huelgas y de rebelión social contra el régimen de Porfirio Díaz y que a la postre culminaría con el inicio de la Revolución Mexicana y la renuncia de Porfirio Díaz; mientras, Salvador Toscano continúa filmando para la Presidencia de la República, en donde ya estaba al frente de un equipo de filmación, Porfirio Díaz había contratado a los hermanos Alba, a Gustavo Silva y a Guillermo Becerril, todos hacían films particulares para sus salas de proyección, pero estaban a las órdenes de Toscano, quien los programaba para filmar los diferentes eventos del Presidente.

Al estallar la Revolución Mexicana, faltaban cineastas que filmaran los acontecimientos que se estaban sucediendo, y era entendible: tenían temor, se trataba de filmar hechos muy violentos, una guerra, y ellos estaban en desventaja, pues no estaban armados, su foco de atención estaba centrado en lo que estaban filmando, por lo que no estaban atentos a su entorno, además había que cargar con el equipo; otro factor era las distancias, eran muchas batallas en todo el país y no era posible cubrirlas todas; aún así, con todas esas desventajas, los cineastas se fajaron los pantalones y comenzaron poco a poco a filmar los hechos revolucionarios, documentando en película los acontecimientos históricos de nuestro país.

En el caso de Salvador Toscano, su madre y su hermano le insistieron mucho que no se fuera a filmar la Revolución, pero él, igual que sus colegas cineastas, sentían que tenían un compromiso histórico con su país y un sentido de empatía con todos esos mexicanos humildes, que estaban dejando su vida en busca de mejores condiciones de vida para sus familias. Es aquí, en este punto de quiebre en donde el cine mexicano, con estos valientes cineastas comienza a dar un giro a convertirse en un cine de profundo corte social, mismo que hasta la fecha mantiene intrínseco, aunque se realicen producciones comerciales, el cine hondo, el cine profundo, de problemática social, perdura y se hacen grandes producciones que también son un éxito en taquilla.

Cuando Toscano entró a filmar la Revolución, se pegó mucho a Madero, ahí se sentía seguro, pues Madero no andaba entre los balazos, Madero andaba en lo político; fue ahí donde conoció a Pancho Villa, quien siempre se dirigió a él con mucho respeto, le decía “Ingeniero Toscano”; Villa había firmado un contrato con la “Mutual Film Corporation”, de Hollywood, California para filmar sus batallas y una película sobre su vida, para presentarlas al ávido publico estadounidense; en cierta ocasión, estaban parlamentando los hermanos Madero con Villa y Álvaro Obregón,  Salvador Toscano los estaba filmando a distancia, muy tímidamente, sin acercarse; en eso, Villa se da cuenta de que los están filmando, pero no dice nada; al término de la reunión, Villa manda al General Rodolfo Fierro a por Toscano para hablar con él.

Pancho Villa le dice que no tenga miedo de acercarse a ellos a filmar, que no le va a pasar nada y que no debe de temerles; Toscano le responde que él piensa que como tiene contrato con la Mutual Films, sólo ellos pueden filmarlos, pero Villa le explica que los derechos de la Mutual, son solo sobre sus batallas, nada más; le explica que la mutual le da dólares que sirven para comprar armas, municiones y pertrechos y que él le da a la Mutual lo que ellos quieren filmar.

Y remata Villa con una frase que se le quedó marcada de por vida a Toscano, termina Villa diciendo: “Así es que, no tenga miedo Ingeniero de acercarse a nosotros, ni a mis muchachos, ustedes están filmando la verdadera revolución, desde las entrañas, sin los maquillajes de Hollywood, con el verdadero dolor de la guerra, de los muertos, los heridos y las familias desgarradas, eso es muy importante porque le van a decir a los mexicanos del futuro lo que hicimos y porqué lo hicimos, por un país justo”. Estas palabras permearon no solo en Toscano, sino también en el resto de los cineastas que filmaban la revolución y que dió origen al cine mexicano de contenido social.

Fin…. se apagan las luces

Salvador Toscano no veía el fin de la Revolución y en 1921 realiza su último film, y aunque siguió en el negocio del cine, ya nunca más filmó; por andar en el cine, nunca ejerció su carrera y decidió conseguir un trabajo como Ingeniero en la Dirección General de Construcción de Caminos y a eso se dedicó el resto de su vida, sin descuidar su negocio y aportando sus conocimientos y experiencia a los nuevos cineastas mexicanos. Finalmente, el Ingeniero Salvador Toscano Barragán fallece el 13 de abril de 1947, después de batallar con una larga enfermedad.

Cortos

+ Gracias a la insistencia de Salvador Toscano, el Gobierno Mexicano emitió las primeras leyes de protección a la producción cinematográfica y creó el Instituto Nacional del Film.

+ Fundó la “Imperio Producción” y la “Compañía Mexicana de Películas”, con participación estatal.

+ El Archivo Fílmico Toscano pertenece a la Fundación Toscano en colaboración con la UNAM.

+ En 1950, su hija, la escritora Carmen Toscano editó toda su filmografía de la Revolución Mexicana, en un largometraje titulado “Memorias de un Mexicano”, material restaurado por la UNAM.

+ A partir de 1982, la Academia Mexicana de las Artes y Ciencias Cinematográficas, entrega cada año la “Medalla Salvador Toscano” a aquellos que impulsan al cine mexicano; la medalla se entrega en la Ceremonia de Entrega de los Premios Ariel.

+ La Cineteca Nacional lleva su nombre, “Cineteca Nacional Salvador Toscano”.

+ El cineasta y director estadounidense John Ford, basó su método en el estilo fílmico de Salvador Toscano.

+ No todas las batallas y las escenas que la Mutual Film Corporation filmó de Villa en la Revolución eran reales, algunas batallas se simularon y algunas escenas se repitieron hasta que quedaban como el director las quería; todo para satisfacer al público de Estados Unidos… y por supuesto, el gran negocio. Villa recibía 25 mil dólares por cada filmación.

+ El famoso director estadounidense Raoul Walsh, quien filmó las batallas de Villa para la Mutual Film Corporation y dirigió al mismo Villa en la película sobre su vida, le confesó a Salvador Toscano que los dos actores más famosos, más taquilleros y mejor pagados de Hollywood en ese momento, eran Charlie Chaplin y Pancho Villa.

Fuentes Bibliográficas:

+ biografiasyvidas.com

+ ciudadguzman.gob.mx

+ fundaciontoscano.org

+ iteso.mx

+ www.gob.mx

+ unamglobal.unam.mx

+ loc.gov

+ vidauniversitaria.uanl.mx

+ riaa.uaem.mx

+ mediateca.inah.gob.mx

+ es.wikipedia.org