jueves, mayo 30, 2024

Isaías Orozco Gómez, Opinión

Jornadas Rascón Bandianas 2022

         En Uruachi, pueblo minero enclavado en la Sierra Tarahumara, en que por años su gente gambusina buscaba y encontraba benéficas cantidades de “envidiables” pepitas de oro; el 6 de agosto de 1948, fueron informados del nacimiento del “Guerrillero de la Palabra”, que pasados no más de cuatro lustros, empezara a convertir el ABECEDARIO en un filón de áureas palabras para dar  vida a la “Dramaturgia del Norte”, cuyas obras siguen escenificándose en los espacios culturales de nuestra extensa tierra chihuahuense, de la Patria mexicana, y de tantas otras naciones del hoy estremecido Globo Terráqueo.

         Precisamente en conmemoración a Víctor Hugo Rascón Banda, quien escribió alrededor de 58 obras, que en su mayoría fueron llevadas y siguen presentándose en escenarios nacionales e internacionales, en el presente mes se celebrarán las “Jornadas Rasconbandianas 2022” en modalidad presencial y virtual, bajo la siguiente pogramación.

5 de  octubre lectura en atril “Sabor de Engaño” El Círculo Teatral virtual 7:00 PM.-6 de octubre Función de teatro “Voces en el Umbral” Compañía Contigo América Sede-Teatro Bárbaro Cd. Chihuahua, Chih. 7:00 PM.- 7 de octubre Función de teatro “DeSazón” Compañía Nacional de Teatro Sede Teatro de Cámara Cd. Cuauhtémoc, Chih. 8:00 PM.- 8 de Octubre Función de teatro “DeSazón” Compañía Nacional de Teatro Sede – Teatro de Cámara Cd. Chihuahua, Chih. 7:00 PM.-10 de octubre Clase Magistral Bitácora La Malinche Rocío Galicia y Gabriela Aparicio Virtual 7:00 PM.- 11 de octubre Lectura en atril “El Deseo” El Círculo Teatral Virtual 7:00 PM.- (Eventos gratuitos).

         “Soy guerrillero de la Palabra”, y al grito de batalla  ¡VIVA EL TEATRO!, la palabra se escribió y habló la palabra:

         “Me gustaría saber si estoy soñando, me gustaría saber si estoy dormido en la huerta de mi casa en Uruachi, bajo los azahares de los naranjos, soñando, soñando.

         Me gustaría saber si tengo nueve años y estoy allá soñando que viajaré a Chihuahua para estudiar en la secundaria de la Normal, que trabajaré en Ciudad Juárez invitado por el gobernador para inaugurar un teatro.

         Me siento como Segismundo, pensando que la vida es sueño. Ojalá que no suene el despertador. Ojalá que mi padre o pastora o María no me despierten; quiero seguir soñando que estoy aquí, que estuve gravemente enfermo y sobreviví. Que he vuelto a Ciudad Juárez a reencontrarme con los compañeros de la Normal, con mis amigos de la prepa de El Chamizal, con mis amigos de la universidad.

         Pero no estoy solo en este sueño. Están mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, mis primos. Están mis amigos de México que me han acompañado y los de Chihuahua, los de El Paso, Durango, Veracruz y Michoacán. Y mi querida María Bonilla que ha venido desde Costa Rica con los actores de su compañía, para representar aquí, en el otro teatro, LA MUJR QUE CAYÓ DEL CIELO.

         Qué sueño tan compartido; como dice Carmen Maura en una película de Almodóvar: ¿qué hice yo para merecer esto?

         Hace apenas 25 años un gobernador de Chihuahua [Osar Ornelas] prohibió en el estado mi obra EL BAILE DE LOS MONTAÑESES, producida por el Festival Cervantino, sólo porque en ella aparecía un guerrillero; si supiera que este año me senté a la mesa con él, para protestar por los crímenes de Atenco.

         Hace 25 años los gobernantes veían un escritor y le sacaban la pistola o se cambiaban de acera; hasta que llegó Saúl González Herrera, hombre culto y sensible que rompió con el maleficio. Llagó el gobernador Fernando Baeza, quien dialogó con los escritores y proyectó el Instituto Chihuahuense de la Cultura; llegó Patricio Martínez y luego el gobernador Reyes Baeza, igual, impulsando la cultura.

         Ahora los gobernadores de Chihuahua visitan a los escritores condenados a muerte en el Hospital Inglés de la Ciudad de México, crean festivales de las artes, convierten un antiguo cine en un moderno teatro en la capital y construyen dos magníficos teatros en Ciudad Juárez. Y hasta le ponen el nombre a un de ellos de un joven director que renovó el teatro al borde de la frontera y sorprendió a México con sus montajes.

         Y a l otro teatro le ponen el nombre de un dramaturgo nacido más allá de la Barranca del Cobre, en la Baja Tarahumara, un dramaturgo que nació respondón, según mi madre; que debió haber sido minero, según mi padre; o inmigrante, vaquero, político, sacerdote o guerrillero, según las circunstancias vividas.

         Pero sólo fui escritor, UN GUERRILLERO DE LA PALABRA, según me dicen. Con el nombre que mi madre me puso, me condenó a ser escritor, con la infancia que tuve en Uruachi y con la adolescencia que viví en Ciudad Juárez tenía que ser escritor; con la educación que recibí en la primaria, en la secundaria y en la Normal, donde las artes formaban parte de los programas escolares, no podía ser más que escritor; porque me hicieron apreciar la belleza, la justicia, la verdad y me hicieron sensible a la mentira, a la injusticia y al dolor ajeno.

         Por eso no puedo escribir comedias sino tragedias. Por eso mi teatro se ocupa de delitos, de casos de nota roja y de seres marginados. Por eso escribí sobre la discriminación en Dallas en LOS ILEGALES, sobre la injusticia tejana en HOMICIDIO CALIFICADO, sobre el racismo en Kansas en LA MUJER QUE CAYÓ DEL CIELO; sobre el exterminio  de la nación apache en APACHES y sobre la imposibilidad del amor entre el primer y tercer mundo en EL DESEO. Por eso escribí sobre los feminicidios de esta frontera en HOTEL JUÁREZ.

         Aquí en la frontera de México, donde la patria comienza, donde se refugió la República en época de Juárez, también se vive el teatro.

         No es casual que este año se celebre el bicentenario del nacimiento de Juárez, que aquí fue custodiado, No es casual que yo forme parte del comité nacional que coordina estos festejos. No es casual que estemos aquí en Paso del Norte que lleva su nombre. No es casual que cuando peligra el Estado laico y las instituciones republicanas, celebremos el año de un presidente ejemplar, mi héroe favorito, mi personaje inolvidable.

         Desde el pasado mes de julio [2006] estamos divididos en la casa, en el trabajo, en las fiestas, por un proceso electoral polémico y discutible. Hemos vivid días de incertidumbre ante las imágenes televisivas del Canal del Congreso.

Ayer se consumaron los hechos y hoy inicia una nueva época en la vida nacional; serán tiempos duros, tiempos de confrontación, mientras la democracia no se convierta en empleo, en seguridad y en el bienestar de los desposeídos.

         El artista, el creador, también es hombre de la calle y sufre la inseguridad, el desempleo y las consecuencias de un sistema económico y social injusto.

         Ojalá que los próximos festejos de los centenarios de la Independencia y de la Revolución no sean un presagio. Recordemos los festejos de Porfirio Díaz en el Centenario de la Independencia, que fueron preludio de la Revolución Mexicana. Ojalá que estos motivos sean un motivo de reflexión, conocer el pasado para entender el presente y enfrentar el futuro.

         El teatro, espejo de la realidad, recogerá la pesadilla, los sueños y las esperanzas de los mexicanos. En el teatro antiguo hablaron los dioses como los hombres, pero ahora el hombre habla a otros hombres; por eso, el teatro tiene que ser más grande y mejor que la vida misma.

         El teatro refleja la angustia existencial del hombre y desentraña la condición humana a través del teatro, no hablan sus creadores sino la sociedad de su tiempo.

         Me da pena que un teatro lleve mi nombre, me sonroja, me conmueve, me endeuda eternamente; cómo pagar este honor, cómo corresponder a esta distinción. Dudé mucho en aceptar, pensé negarme, pero no podía ser descortés y majadero ante un gesto tan generoso.

         Entonces lo acepté, pensando que se trata de un reconocimiento al teatro, actividad tan despreciada, tan hostilizada. Porque se trata de un reconocimiento implícito a los autores de Ciudad Juárez, a Pilo Galindo, a Toño Zúñiga, a Joaquín Cossío, a Perla de la Rosa, a Micaela Solís, a Guadalupe de la Mora y a tantos otros que no conozco.

         En este acto se reconoce el teatro del maestro José Fuentes Mares, maestro de mi generación, el de Ignacio Solares, el de Manuel Talavera, el de tantos jóvenes, ahora desconocidos que están escribiendo teatro en el desierto y la montaña de Chihuahua.

         Gracias a José Reyes Baeza, amigo del teatro y de las artes. Gracias por creer en el teatro y en el arte: Arte contra la violencia. Arte contra la injusticia. Arte contra la soledad.

         El teatro congrega, el rito del teatro nos hermana. El teatro nos ayuda a ver lo que otros no ven, a escuchar lo que otros no escuchan y a sentir lo que otros no sienten.

         Señor gobernador, amigos, paisanos queridos: sobreviví a una enfermedad mortal para vivir este momento. No me despierten de este sueño.

         Quiero seguir soñando que estoy aquí. Quiero seguir soñando en el teatro. Quiero seguir soñando en un México mejor”.

(Texto leído por el maestro Víctor Hugo Rascón Banda el 2 de diciembre de 2006, con motivo de la inauguración del Centro Cultural Paso del Norte, en el cual el teatro principal lleva su nombre).

Apreciable lector, la presente colaboración es una probadita de lo que usted va a disfrutar durante las “Jornadas Rascónbandianas 2022”, que iniciaron el día de ayer miércoles cinco.