lunes, abril 22, 2024

Opinión

José Arreguín, pérdida irreparable

La pérdida de José Arreguín Acosta, es en muchos sentidos, irreparable. Excelente creador de la plástica mexicana y de Chihuahua. Pintor de arte contemporáneo con trazos geométricos que la ingeniería le dotó y la arquitectura le otorgó el sentido creativo y persistente, con un manejo de colores intensos y tenues. Lleno de calidez y serenidad que al mismo tiempo expresa intensidad emotiva. Su estética es singular que atrapa a los espectadores. Sus trabajos se entrevén con Vicente Rojo y Manuel Fulguérez. Hoy es imprescindible en la historia de plástica del norte de México.

Nació en la Ciudad de México, estudio en el Politécnico la carrera de Ingeniero-Arquitecto. Trabajó para el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y ahí se vinculó a la conservación y protección del  patrimonio cultural, por eso coincidimos en el Instituto Chihuahuense de la Cultura (ICHICULT) hoy Secretaria de Cultura. Invitados ambos por el Mtro. Leonel Duran Solís en 1996.  Su conocimiento de la historia del arte mexicano y de los procesos de conservación del patrimonio artístico de siglo XX era muy amplio y preciso. Recuerdo bien cómo me relató con detalle el proceso de traslado de la obra de Diego Rivera, “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” culminada en 1947.  Dicha obra, se ubicó en el Hotel del Prado. Ahí permaneció hasta 1960, año en que fue trasladado al vestíbulo del hotel, para lo cual el Arq. Carlos Obregón Santacilia construyó, desde su creación, una estructura metálica que le sirvió como soporte.

Dos de los terremotos que sacudieron  en septiembre de 1985 a la Ciudad de México, provocaron daños en el Hotel de Prado ocasionando daños serio al Hotel del Prado, y con ello se puso en riesgo el fresco de 4.17 m x 15.67 m y 35 toneladas de peso. Por diciembre de 1986, el INBA, la UNAM y el desaparecido Departamento del Distrito Federal   colocaron la obra, después de varias horas de maniobras, en un predio que ocupó el antiguo Hotel Regis. En este proceso José Arreguín, participó, que al tiempo se convirtió en parte de la historia de rescate del patrimonial. 

En el ICHICULT, trabajamos en el levantamiento de los primeros planos de la Quinta Carolina, del Palacio de Gobierno, en templos de San Gerónimo en Ciudad Aldama, el templo de San Francisco en el centro de la ciudad capital; en la elaboración de proyectos de desarrollo y planos para diversas Casas de Cultura y bibliotecas en municipios de Chihuahua. Participó activamente en las Sala de Armas y el pequeño Museo de Calabozo de Hidalgo ubicado en Palacio de Gobierno. También en el diseño, proyecto y curaduría del Museo de Arte Contemporáneo, Casa Redonda.

Su actividad docente en educación superior, fue reconocida por la UACH como el “Mejor maestro del año 2014”. Pero en sus talleres libres de pintura, fue siempre comprensivo y paciente con niñas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores. Lo que provocó el surgimiento de nuevos creadores en la plástica del norte.

De todo, hay que resaltar su personalidad. Hombre que escuchaba y aprendía de todos. Que sabía trasmitir conocimientos y generar debate. Conversador selectivo y compañero de trabajo solidario. Enérgico y sincero en sus opiniones, siempre derivado de una reflexión previa. Amable y gentil.

Excelente persona, que extrañaremos y recordaremos por siempre.