26 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Juzgue usted, apreciable lector

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Opinión.

         El debate en el Congreso de la Unión, relativo a la reforma eléctrica que propone y presentó el régimen de la Cuarta Transformación, a la cual se oponen principalmente e ¿irracionalmente? PAN, PRI y PRD; nos lleva a pesar, que en el caso del tricolor, el cual se arrogó los caros anhelos y postulados de la Revolución Mexicana, desde que se fundó como Partido Nacional Revolucionario (PNR), que a los pocos años pasó a ser Partido de la Revolución Mexicana (PRM); y a partir de los años cuarenta del mismo siglo XX, se transformó en lo que, hasta el momento –aun cuando ya cadavérico–, sigue llamándose  Partido Revolucionario Institucional (PRI), ni todos sus militantes activos, ni siempre, han estado de acuerdo, con respecto al diagnóstico y solución de los graves problemas económicos, sociales, político-electoreros y hasta filosófico-ideológicos, que directa e indirectamente han afectado al pueblo mexicano.

         Tan es así, que en cada sexenio, el presidente de México, impuso su impronta   o estilo muy personal de gobernar. Política y/o régimen presidencial, seguido “institucionalmente” por las cúpulas dirigentes del “partidazo” y demás líderes de los sindicatos y organismos corporativizados, les parecieran o no los dictados y consignas del señor presidente.

         Por ejemplo, ya en el siglo XXI, encontramos ideas y voces que disienten de sus propios compañeros de partido. Tal es el caso del priista por nacimiento y por vocación, Roberto Madrazo, que en el año 2006, siendo candidato del PRI a la presidencia de la República, en su plataforma política, sostuvo, entre otras realidades, que:

 “México enfrenta una de las situaciones políticas más desafiantes en su historia contemporánea. El país padece graves problemas de seguridad pública; altos niveles de desempleo y bajos salarios; creciente desigualdad social; débil crecimiento de la economía y reducción de los niveles de competitividad; deficientes servicios de educación y salud; crisis del sistema de pensiones y pérdida de confianza en un gobierno que no ha sabido cumplir sus obligaciones políticas y sociales”.

No es de dudar que Madrazo, al afirmar lo anterior, se esté refiriendo a los sexenios que iniciaron e impulsaron exponencialmente el sistema capitalista neoliberal (1980 en adelante), especialmente al fallido gobierno del primer panista que sacó de Los Pinos al tricolor: Vicente Fox Quezada de Sahagún.  

En materia de energía eléctrica, Carlos Madrazo diagnosticó; “En la economía moderna, una condición para garantizar el crecimiento económico y el desarrollo sustentable, consiste en tener una infraestructura eléctrica sólida y en expansión, así como un servicio seguro, confiable, de calidad y a precios competitivos, que generen un ambiente propicio para la actividad económica.

“Las tendencias del crecimiento de la economía nacional muestra la necesidad de dar un mejor mantenimiento al sistema eléctrico, incrementar la capacidad de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica así como de aprovechar plenamente la infraestructura.

Su propuesta en cuanto a la autonomía de gestión para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a la rectoría del Estado en el sector eléctrico, el otrora candidato a la presidencia de la República, propone entre otras aspectos: “Conservar la infraestructura propiedad del Estado, así como el control técnico, operativo y administrativo del sistema eléctrico nacional.

“Mantener la responsabilidad de planeación del sector y conservar la facultad normativa para la realización de estudios tarifarios. Fortalecer las facultades de la Comisión Reguladora de Energía en materia de tarifas y relación con los usuarios del servicio.

Suministro de energía eléctrica con calidad, suficiencia y a precios competitivos. Así como fortalecer la organización y operación de la empresa”. (Roberto Madrazo, “Bases para un GOBIERNO FIRME  y con rumbo para mover a México…”, enero de 2006 pp. 190 y 196, Cortesía de la Fundación Carlos A. Madrazo Chihuahua A.C.).

Prosiguiendo con el tema de importancia e interés nacional e internacional, en entrevista que hace unos días le hizo el periodista Miguel Ángel Velázquez al reconocido político y funcionario de estirpe tricolor-liberal-progresista, Augusto Gómez Villanueva, actual diputado federal; “se escapa cuando la historia toca el presente para acompañar el ahora de su partido, y recuerda: ‘Tuvimos la fortuna de haber nacido con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) de 1929. Yo nací en 1929, y desde niño aprendí de mi padre su pasión, su entrega, y lo esencial la congruencia. Mi madre decía: ‘Oye, Macario –el nombre de su padre–, ¿por qué no te pones un traje? Es que yo no soy burgués, yo soy obrero’…

“La idea era cómo incorporarnos al desarrollo de la nación, rescatando de los extranjeros los recursos naturales que eran las minas, que era el petróleo y que erran inclusive una serie de privilegios que reclamaban las compañías extranjeras para mantener su hegemonía sobre los recursos esenciales. Esto dio origen a la Revolución”.

Pregunta Miguel Ángel Velázquez: “–Dentro de muy poco habrá de decidirse otro rumbo para el país a partir de la reforma eléctrica. ¿Hay oportunidad de rencontrar a ese México que se nos perdió?

“Yo creo que es un riesgo que confundamos una alternancia con una revolución porque nos está llevando a una polarización muy peligrosa.

“– ¿Y la soberanía, don Augusto?

“–Yo creo que lo importante está en el ejercicio de la soberanía. Primero hay una soberanía política en la cual el pueblo expresa su voluntad para escoger su gobierno, y la otra es la soberanía territorial para poder definir el uso de sus recursos en función del bienestar de la población.

“El gran peligro para mí como mexicano es que nos confundamos con los grandes lineamientos que nos imponga la banca internacional para que continuemos mereciendo su confianza. Si nos confundimos y no ejercemos el derecho soberano de definir las líneas de nuestro propio gobierno en función de un proyecto programático que nazca de la voluntad popular, estará en peligro la soberanía.

“Gómez Villanueva concluye la entrevista y advierte de dos condicionantes indispensables para mantener la soberanía, y las deja muy claras: ‘una, la austeridad; la otra, la anticorrupción’”. (Miguel Ángel Velázquez, La Jornada, lunes 8 de noviembre de 2021).

He ahí los posicionamientos de dos experimentados políticos de indudable militancia priísta. En tanto que  Alejandro Moreno, presidente nacional del PRI y Rubén Moreira, coordinador del mismo partido en la Cámara de Diputados  –ambos ahora evidente y orgullosamente prianistas–, en conferencia de prensa de la coalición Va por México, en la ciudad de México, el martes 8 de noviembre de 2021, advirtieron que:

“Por la soberbia y torpeza de Morena, la iniciativa presidencial para reducir la participación del sector privado en el mercado eléctrico se abordaría después de las elecciones. ‘¡Tengan con su reforma energética!’, exclamó el presidente priísta Alejandro Moreno Cárdenas.

“Insistió que ‘para nada’ el proyecto se discutirá en diciembre y mucho menos en abril, sino concluidas las elecciones en seis estados, ‘si quieren que el PRI participe’”. (Forbes Política, martes 8 de noviembre, 2021).

¡Juzgue usted, apreciable lector! México requiere de nuestro juicioso análisis para bien de todos los mexicanos. 

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