domingo, mayo 26, 2024

Buzón, Fray Fernando

La Cantina, donde la palaba se humedece. Real Academia de la Lengua Española

Leo con asombro que este año 2021 la Real Academia Española (RAE) nos deja 3,836 palabras y acepciones nuevas. En este proceso simplemente se normaliza lo que la gente a diario construye lingüísticamente, o como alguien dirá: “Primero se actualiza la vida y después, el Diccionario”

Me encuentro con varios conocidos y uno de ellos comenta:

Oye, vi en Internet que la RAE acepta propuestas para incorporar nuevas palabras y acepciones al diccionario. Tu que andas para arriba y para abajo ¿Tendrías algunas propuestas?

Su pregunta me impacta porque efectivamente a lo largo de mi no tan corta vida he lidiado con: borrachos, colonos, profesores, periodistas, ferrocarrileros, “revolucionarios”, políticos y muchas categorías más, y creo, que con su ayuda se podrían incorporar algunos nuevos términos.

Elaboro una especie de muestreo y hablo con varios integrantes de tan excelsos grupos y encuentro propuestas relevantes:

Entre los maestros surge la de chasquiya, equivalente a poner orden en lo desordenado o movimiento brusco y sonoro de un látigo; entre los ferrocarrileros: meter al cambio, y no de vías, sino poner los cuernos. Los periodistas proponen: neta camioneta o acción de respeto a la verdad. Los políticos coinciden en que su acepción o palabra a incorporar sea caimanear, o sea estafar, timar, quitar, hurtar, afanar, mangar, atracar, sisar, despojar, desvalijar, defraudar, usurpar, malversar, sustraer, expoliar, limpiar, no propio de ellos.

Los “revolucionarios” contentos estarán si se agrega saltontín, inclinación a dar saltos mortales a veces con red, a veces sin ella. Entre los colonos rifa los lados laterales de los lados o premisa a considerar al edificar un cuarto o casa completa. Y los borrachos, parece que fueron los más cuerdos al proponer:

¿Crees que acepten inconoz? Estas pero inconoz, nos decía la abuela cuando nos portábamos mal.

O mengambrea, para designar cosas sin orden.

Tal vez- dice otro- pocilgas, o sea niños pequeños desatendidos, o anda bichi. Pequeño encuerado.

No debe faltar ari o machihuez, mezclas diversas para curar feas crudas

Hombre, que no falte la de crudipedo, transición entre la embriaguez y la resaca.

Faltaría que una vez enviadas estas y otras sugerencias a la RAE los académicos las debatan. Los sabios de esta noble institución rechazarán modas efímeras y sobrevivirán solo aquellos vocablos que apunten a perdurar.  

Visto así, buen espacio de oportunidad se abre para que los grupos señalados cuenten con su palabra y acepción propia.

Eso y más se merecen.