20 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

La Cantina, donde la palabra se humedece

2 min read
Fray Fernando.

Delato o aguanto.

Poco antes del asalto al Cuartel de Madera en septiembre 23 de 1965, la policía enviada por el general Giner detuvo e interrogó al profesor Raúl Gómez Ramírez acerca de las actividades de su hermano Pablo. El maestro respondió con aplomo: “No sé lo que está haciendo, pero lo que hizo y haga lo apruebo”

La valiente respuesta del profesor Raúl fue una respuesta de hermano carnal y de lucha comprometida frente a un asedio infame de parte de quien representaba el poder político y económico de la época. Fue una afirmación extraordinaria, no tanto por el coraje que al fin y al cabo se le presupone a un hermano sino por la aprobación de aquello que sea lo que estuviese haciendo su hermano lo aprobaba sin titubeo o concesión.

A don Raúl también se le cuestionó desde otra pregunta ¿Está enterado de la actividad criminal de Pablo Gómez Ramírez? Contestó: “ni es criminal ni nada, lo que deben preguntar es por qué hace lo que hace y a quién está perjudicando”.

Estas afirmaciones las escuche durante muchas horas de conversación con el maestro Raúl y en el tema acotaba: “Suena interesante saber cuántas personas interrogadas por el asunto de mi hermano o la guerrilla contestarían: “No sé lo que está haciendo, pero haría lo mismo”. O cuantos responderían: “No sé lo que está haciendo, pero le doy la dirección en la que se esconde porque sabe Dios en que anda metido”. Luego explotaba una contagiosa carcajada.

Sin duda estar en manos de alguien, suena desagradable, pero tiene su atractivo. Esto último quizás presupone a quien confía en su buen Dios, pero hay otras realidades menos digeribles que llevan al dilema de a quien tenerle fe en dirección única ¿A familiares y amigos? ¿A correligionarios de partido o grupo?

Difícil respuesta, pero con el profesor Raúl Gómez Ramírez entendí que la sabiduría no debe escasear en momentos difíciles sobre todo uno de sus ingredientes, el amor, que es también eso: sacrificar un poco de ti para que el otro no sacrifique más de lo que debe.

La vida o libertad, en el caso de los guerrilleros de septiembre 23, o los activistas que desde varios espacios se solidarizaron con las acciones de armas para don Raúl valían mucho, También se puede optar por la solución que dio don Salvador Gaytán, juzgado ilegalmente y torturado por los esbirros de la oligarquía. Sometido por tres cobardes, violentamente golpeado en presencia de su mujer y sus hijas: “No diré nada, ustedes no son de fiar”

Lo de don Raúl, lo de don Salvador confirma una cosa: “El amor también es eso: sacrificar un poco de ti para que el otro no sacrifique más de lo que debe”

El Devenir. Derechos reservados 2021 | Newsphere by AF themes.