5 diciembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

La Cantina, donde la palabra se humedece

2 min read
La Cantina.

 Tristeza.

¿Quién no tiene fantasías, ilusiones y miedos? ¿Quién no ha estado triste alguna vez en la vida?

“Pues todos”- me responde un interlocutor- “Pero hoy, quizás estemos frente a un repunte de motivos que tiene a mucha gente triste al mismo tiempo. Los casi 9 mil muertos por la pandemia, las 4 381 desapariciones forzadas, los 282 crímenes de mujeres, la alza en la canasta básica y un largo etcétera conducen a depresión, angustia y tristeza”.

Su punto de vista hace que me pregunte: ¿Nos enfrentamos a una de las penas más grande de todas cuantas el mundo ha conocido? Posiblemente así sea porque no hace muchos años la tristeza consistía en la pérdida de algo, una despedida íntima, desoladora e individual. Residía en la merma de certezas y, pero de pronto, perdimos todo eso de golpe, sin escapatoria, acaso con manifestaciones de ira que no es otra cosa que el eco tosco de la tristeza.

“Hoy pareciera que no hay lugar donde mirar. Que ya no es posible imaginar una sola esquina libre de amenaza.” Replica mi amigo.

La pregunta entonces es ¿cómo salimos de aquí?, ¿Alguien tiene un antídoto para la tristeza? Difícil porque sería necesario revolucionar nuestra educación, nuestro sentido de la solidaridad y nuestra idea misma de progreso. También una revisión profunda sobre las cosas que nos salvan de las fantasías, las ilusiones y los miedos.

Sin embargo, estamos obligados a intentarlo y existe quien propone que sobrellevar la tristeza implica resiliencia y hacer emerger esa valiosa capacidad humana que consiste en amar las cosas por sí mismas. Hacerlo por su esencia y no por su utilidad e intereses y muy importante: sabernos mortales.

Esto exige no rehuir a la tristeza sino, más bien, a encararla desde la perspectiva de que hacerlo puede convertirse en el inicio de otra cosa, con rebeldía, con amor por nuestra propia existencia para encontrar una razón por la cual vivir, un sentido en lo que hacemos una dirección hacia la cual dirigirnos.

Mi amigo, que es un gran lector sentencia: “Pues frente a esta oleada de tristeza releo a Albert Camus y me contagio de su rebeldía, su libertad y su pasión. Trato, en lo posible, de asumir alguna de estas posturas frente a la existencia y no me va mal. Intento empoderar su declaración de que en las profundidades del invierno se aprende que en mi interior habita un verano invencible”

Y reflexiono sobre su frase: “Los tristes tienen dos motivos para estarlo: ignoran y desesperan”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Devenir. Derechos reservados 2021 | Newsphere by AF themes.