viernes, marzo 01, 2024

Buzón, Fray Fernando

La Cantina, donde la palabra se humedece. Futbol y violencia

En La cantina quedamos un puñado de viejos con nuestras añoranzas de los grandes Dorados de Chihuahua en basquetbol y de un beisbol amateur pleno de astros locales. Ahora predominan jóvenes fanáticos del deporte socialmente más arraigado: el futbol.

Por eso, el tema en el espacio cultural de brindis continuo es lo sucedido en un estadio futbolero de Querétaro.

“Ya ni chingan- dice con coraje un “analista” del bar- “Años y años de engaños en nuestro futbol. Lo que pasó en Querétaro lo vimos todos y su gravedad no puede ser disimulada. Ya estuvo suave de la méndiga ineptitud en la operación el manejo del negocio deportivo más visto”

Las opiniones se decantan y se coincide en que: existe un negocio que se relaciona con manejos balines para “apoyar” a porras que se convierten en instrumentos de violencia contra los seguidores de equipos contrarios Y un perverso afán de lucro de empresas dueñas de equipos, sobre todo Televisa, históricamente adueñada del mando de la Federación Mexicana de Futbol. Luego las casas apostadoras y la ineptitud de autoridades estatales y municipales.

“Nombre, te quedas corto, échale:  lavado de dinero, presencia del crimen organizado con sus grupos privados en el estadio, componendas en cuanto a las concesiones en general.

¿Entonces el crimen llegó al futbol? Pregunta un ingenuo parroquiano-

“Claro pendejo”- le replica otro analista- “Lo ocurrido en el estadio Corregidora, en Querétaro, comprueba que no es solo un evento más de la diaria violencia, sino una muestra de la pinchi penetración de los grupos del crimen organizado en la economía y la sociedad”.

“Entonces ¿los “grupos de animación” son en realidad, grupos controlados por organizaciones criminales?”.

“Ah, que la tía de las muchachas. No todos, pero la mayoría se maneja con hilitos finamente elaborados y desde ahí se cooptan integrantes para los grupos criminales, se controla el narcomenudeo, se roba y se extorsiona, y también se ejerce la violencia”.

Pues sí, “está gacho”, porque el futbol es parte de nuestra sociedad, pero también es una ramificación del crimen diario de cada día en nuestras calles, barrios y hasta hogares.  Y es bien gacho” porque ahora el crimen, no conforme con controlar un buen número de actividades sociales y económicas, ahora amenaza al más popular de nuestros deportes.

¿Retornará aquella época en la que asistíamos a los estadios para convivir con familia y amigos, en donde las rivalidades de la cancha llegaban a las gradas y palcos en forma de burlas ingeniosas, gritos (de Puto ya no) y encuentros verbales talentosos?

El problema es de todos, pero las autoridades tienen mano. Ojalá no abusen de la represión, del cero tolerancia porque el querido futbol no es el directamente responsable de la violencia sino el de una democracia que no encuentra el cómo salvar las faltas de su gente.

Entre tanto, ¡Salud, aunque la familia sufra! (otra forma de violencia)