viernes, abril 12, 2024

Fray Fernando, Opinión

La Cantina, dónde la palabra se humedece. Jubilados y estaciones de ferrocarril

En la colonia Industrial, concretamente en la Avenida Hidalgo, columna vertebral del barrio, los ferrocarrileros jubilados de la plaza “Jesús García” recordando sus días activos han bautizado con nombres pertinentes a su añorada profesión sitios de esta Avenida.

De ese modo de norte a sur refieren diversas “estaciones” como: la Bugarini, Estación Pacheco, Plaza central con espuelas hacia Paletería y Sitio de Autos. Luego distinguen a Estación Bolería para terminar en Estación Cine Alejandría en remembranza a una sala a la que en el pasado acudían las familias a divertirse con interesantes películas.

A estas alturas son unos cuantos ferrocarrileros jubilados los que se reúnen en cada “estación” y desde su nostalgia por las vías, las máquinas, las estaciones, los silbatazos, y mucho más forman parte de la historia de los sin voz, no obstante que son hombres y mujeres que protagonizaron un momento o un hecho relevante de la historia más reciente, en este caso de una empresa, los Ferrocarriles Nacionales de México, que marcó por décadas la vida social, económica y cultural de nuestro estado.

Estos sobrevivientes señalados frecuentemente como “gente común”, al posicionar lugares de su colonia como “estaciones” en el fondo están reconstruyendo la vida de una profesión con su vocación de guardianes de la memoria histórica ferrocarrilera. Reflejan las alternativas y estrategias sociales que como obreros rieleros desplegaron para conocer, apropiarse y transformar el entorno en que desarrollaron su trabajo, y el cómo los garroteros, maquinistas y conductores entendieron las diversas poblaciones por las que transitaron y que, en el caso de los trenes de pasajeros, identificaban con fuerte voz: “El Sauz”, “Samalayuca”, “El Sueco” y otras. Y no solo voceaban las poblaciones: convivieron con su gente, conocieron diversa mercancía, y a donde arribaban siempre buscaban identificarse y reconocerse socialmente como ferrocarrileros.

Estos viejos trabajadores con sus “estaciones” reconstruyen una rica vida cotidiana desde perspectivas de sectores mucho más diversificados que los que trata la historia más clásica. Son actores generalmente no tenidos en cuenta como grupos marginales u opositores a los sectores que tradicionalmente detentan el poder y por ello, los jubilados con sus recreaciones invitan a nuevos campos de estudio para provocar la revaloración de los testimonios y documentos verbales, prestándose una mayor atención a los recuerdos, experiencias y puntos de vista de los testigos y actores del acontecer contemporáneo.

Por todo esto un gran reconocimiento a los jubilados de la Plaza Jesús García por su resistencia y aportación a la cultura del trabajo en Chihuahua.