miércoles, abril 17, 2024

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

Séptimo helicóptero de la Marina caído en el sexenio: ¿falta de mantenimiento o atentados?. Venta de armas en el extranjero con destino a México: factor de inseguridad nacional.

Nuevamente la Secretaría de Marina de México ha sufrido bajas humanas y la pérdida de otra de sus aeronaves, esto al desplomarse otro de sus helicópteros mientras realizaba operaciones en Tabasco, con saldo de tres personas muertas y dos heridas. Con este accidente suman siete tragedias de esta índole ocurridas a dicha institución durante el actual sexenio, lo cual levanta dudas respecto al mantenimiento que reciben esos aparatos. Resulta poco creíble que las causas de todos esos desplomes se deban a impericia de los pilotos o falta de combustible. ¿Acaso la Secretaría de Marina está descuidando el mantenimiento de sus aparatos o éstos están siendo derribados?.

El reciente rechazo de un juez norteamericano a la demanda interpuesta por el gobierno de México contra varias empresas estadounidenses fabricantes de armas constituye un tema que tiene mucho fondo. Ante la resolución judicial adversa México ha dicho que a través de la SRE apelará con argumentos jurídicos para intentar contravenir tal decisión, e insistir en la práctica de un comercio de armas bajo criterios de responsabilidad, transparencia y rendición de cuentas. Es evidente que detrás de esta cuestión se encuentra la seria y justa preocupación del gobierno mexicano ante la inseguridad derivada de la proliferación en México de armas que son compradas en Estados Unidos y fabricadas en ese país vecino.

Es necesario que el gobierno estadounidense establezca un mecanismo de control, transparencia y rendición de cuentas para evitar la venta de armas destinadas a la realización de actividades ilícitas en México. De no obtenerse tal colaboración por parte de Estados Unidos serán infructuosos los decomisos de armas que pudieran efectuar las corporaciones de seguridad mexicanas, ya que continuarían ingresando a nuestro país miles de armas, y con ello seguiría siendo muy difícil abatir los altos niveles de inseguridad y violencia que padece México. Por supuesto que un control de la naturaleza del que México propone a su vecino del norte, sería también deseable que se aplicara por otras naciones fabricantes de armas, como Rusia. La proliferación de armas de procedencia extranjera y el constante flujo de éstas hacia nuestro país se han convertido en verdaderos problemas para la seguridad pública interior, y para la