sábado, julio 20, 2024

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo 

Pacto de AMLO con el PRI: un alcance aún no revelado. La migración hacia EU, y el colapso socioeconómico y político de América Latina. 

Recientemente el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, dio a conocer que el ejército será mantenido hasta el año 2028 como encargado de las tareas de vigilancia de las calles, ciudades y resto del territorio nacional, gracias al consenso conformado entre MORENA y el PRI con la anuencia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Dicho acuerdo permitió al partido en el poder y sus aliados contar con los votos suficientes en la cámara de Diputados para avalar la propuesta de permanencia militar. Luego de la aprobación, y quizá imbuido de euforia por lo que constituye un triunfo político para el lopezobradorismo, el titular de la SEGOB anunció que dicha adhesión del PRI podría abrir posibilidades para la aprobación de las reformas energética y electoral que el presidente López ha venido impulsando, sin embargo, Alejandro Moreno, dirigente nacional del priismo aclaró y Rubén Moreira, Coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados, expresaron que su partido no respaldará éstas pretensiones. 

Los apoyos políticos que como en el presente caso -del PRI-  el actual gobierno de México ha venido obteniendo, han sido reiteradamente cuestionados por la forma de lograrlos, ya que durante el ejercio gubernamental del Presidente López Obrador ha sido común el empleo de la amenaza, la persecución, la coacción y la extorsión como mecanismos de presión política y jurídica para someter a sus opositores, y obligarlos así a sumarse a las iniciativas presidenciales. Por ello, el reciente respaldo otorgado por el PRI al presidente de la república y a los morenistas surgió en medio de inocultables suspicacias. El hecho de que Adán Augusto López haya vaticinado que se obtendrá la adhesión priista respecto a otros proyectos del primer mandatario no significa que necesariamente el PRI haya de continuar sujetándose al los designios del presidente. Lo cierto es que aún es temprano para conocer la dimensión total del pacto de AMLO con el PRI, cuyos verdaderos alcances aún no han sido revelados. 

La migración masiva de personas de países centro y sudamericanos continua siendo un dolor de cabeza para los Estados Unidos, así como para su vecino México. Recientemente ambos países colindantes se han visto obligados -y más el segundo de ellos, por la supremacía de la nación del norte- a entablar una serie de negociaciones y acciones conjuntas para contener la nueva oleada de migrantes venezolanos que ha venido a sumarse a los ya conocidos intentos desplegados en los últimos años por miles de guatemaltecos, hondureños, nicaragüenses, salvadoreños, costarricenses, haitianos y panameños, quienes han emprendido recurrentes aventuras migratorias pretendiendo ingresar a través de México al poderoso país norteamericano. 

Este tema ha despertado enorme preocupación en el gobierno estadounidense, el cual se ha visto en la necesidad de presionar a México, quien también sufre las repercusiones del problema. La adversidad que actualmente enfrenta el entorno económico internacional, y en particular Estados Unidos, cuya inflación actual ha rebasado los límites normales alcanzando una cifra cercana al nueve por ciento no vista en dicha nación en muchos años, constituye una de las principales razones que explican la reacción de la Casa Blanca ante el desbordado flujo migratorio.  

Por supuesto que los criterios de seguridad nacional y salud pública también se encuentran presentes en la actual postura adoptada por las autoridades estadounidenses en materia de política migratoria. Independientemente de la evidente incertidumbre económica que ahora prevalece a nivel mundial, es innegable que el considerable incremento registrado durante los últimos años en el flujo migratorio de personas centro y sudamericanas hacia Estados Unidos tiene una clara interpretación: es reflejo indiscutible del colapso socioeconómico y político en el que se hallan inmersos algunos países de América Latina.