viernes, julio 12, 2024

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

La pasarela morenista, reflejo de una competencia a ultranza.

Ha levantado críticas la vehemencia que muestran por ganar popularidad los actores politicos llamados “corcholatas” en la anticipada carrera por la sucesión presidencial, en la cual el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador los ha involucrado desde hace 18 meses. El afán por no quedarse atrás en la competencia por la candidatura presidencial de MORENA, ha llevado a la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard y el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, a intensificar sus apariciones públicas, aprovechando cualquier ocasión como pretexto para mostrarse ante la ciudadanía y tratar de congraciarse con el mayor número posible de electores.

Así, cada quien a su manera continúa irrumpiendo en el escaparate público sin desaprovechar la oportunidad para intentar elevar sus bonos políticos. Marcelo Ebrard pintado de calavera se tomó fotografías con personas de la capital del país que festejaban las celebraciones previas al día de muertos; Claudia Sheinbaum, por su parte participó recientemente en una serie de ejercicios colectivos en trampolín realizados en el zócalo de la ciudad que ella gobierna, mientas que Adán Augusto López se ha venido presentando en diversos lugares del país haciendo declaraciones incendiarias ya sea para descalificar la capacidad intelectual de los mexicanos de los estados del norte, o para responsabilizar de la inseguridad al ex presidente Felipe Calderón, o para dejar entrever la posibilidad de que la sucesión presidencial recaiga en un miembro del ejército.

Tales actitudes y posturas han sido cuestionadas por algunos analistas, quienes advierten actitudes de chabacanería, desdoro e impertinencia en el comportamiento de los citados actores políticos integrantes del círculo inmediato del presidente. No ha faltado quien, como el politólogo Leo Zuckermann, califique como desfiguros las recientes actitudes de Ebrard y Sheinbaum. Quizá para las “corcholatas” sea válida la frase que reza que el fin justifica los medios, y por ello están dispuestos a obtener a ultranza la ansiada candidatura, sin embargo, muchos mexicanos piensan diferente y esperan una conducta pública discreta por parte de quienes hoy ocupan los puestos más importantes de la administración pública. Es evidente que la pasarela morenista es reflejo de una competencia a ultranza.