viernes, abril 12, 2024

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

  • El futbol une al mundo. 
  • Reforma electoral: entre la desaprobación, la terquedad y la desesperación.   

El futbol se sitúa más allá de ideologías políticas; está por encima de las diferencias entre democracias y dictaduras. Al futbol no le afectan las posturas de los populistas, los liberales o los conservadores, los conformistas o  los aspiracionistas, los lopezobradoristas o los opositores. La popularidad y el poder del futbol son de tal magnitud que este deporte logra captar la atención de las personas en todos los países, sin distinciones raciales, económicas, culturales, religiosas o políticas.  

Hoy, a unos días de que se definan los contendientes que disputaran el juego final del Campeonato Mundial de Futbol Qatar 2022, en todos los países se habla del balompié, y particularmente de los acontecimientos y sorpresas ocurridos en esa magna competición internacional, en la que potencias como Argentina, Alemania, España, Brasil y Portugal no han estado exentas de tropiezos ante rivales de menor jerarquía que han mostrado su buen desempeño, como Arabia Saudita, Japón, Croacia o Marruecos. El futbol hoy como cada cuatro años une al mundo en torno a un objetivo: testificar la hazaña deportiva de la selección de campeona que logra coronarse e inmortalizar su nombre en la historia futbolística. 

Sobradas y justas críticas ha recibido el llamado Plan B de la reforma electoral propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador a las cámaras de diputados y senadores, luego de que el bloque de diputados de la alianza opositora Va por México (PRI-PAN-PRD) rechazara la iniciativa original planteada para reformar la Constitución y efectuar cambios sustanciales a la legislación electoral. En virtud de ser de menor calado que el proyecto de reforma original, al denominado Plan B le bastó la aprobación precipitada por los legisladores de MORENA y sus partidos aliados (PT y PVEM) en la Cámara de Diputados, para pasar al Senado, siendo esta última instancia donde se detectaron graves errores de legalidad e inconstitucionalidad en la minuta.  

A raíz del hallazgo de tales irregularidades el gobierno morenista tuvo que reconocer las equivocaciones cometidas. El Secretario de Gobernación, Adán Augusto López, dijo que debido a un descuido el documento que “aprobaron” los diputados morenistas y comparsas no era el definitivo, sino un “borrador” o preliminar. Por su parte, el presidente López Obrador, fiel a su estilo simplista con el que suele esquivar los asuntos que le son incómodos, trató de minimizar los yerros diciendo que “los duendes hicieron sus travesuras”. Lo sucedido con el supuesto Plan B puede arrojar varias lecturas, sin embargo, es innegable que ante la desaprobación del proyecto original cuyo propósito era dejar el control de las elecciones en manos del gobierno y MORENA, el erróneo Plan B es producto de la desesperación del presidente por imponer a ultranza una “reforma electoral” por mínima que ésta sea.