domingo, junio 23, 2024

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

El desaire de AMLO a los otros dos poderes en el aniversario de la Constitución. 

Lo ocurrido el 5 de febrero de 2023 en Querétaro, durante la ceremonia oficial conmemorativa del 106 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de 1917, constituye un signo evidente que aviva aún más la polarización que sufre México. El presidente Andrés Manuel López Obrados, personaje central y organizador del evento, desdeñó de manera sutil a los titulares de los poderes judicial y legislativo, la ministra Norma Lucía Piña Hernández, y el diputado Santiago Creel Miranda, quienes en sus respectivos caracteres de presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y de la Cámara de Diputados, fueron relegados en el presídium, al darles asientos en el extremo de éste, cuando el protocolo acostumbrado indica que estos altos funcionarios integrantes de los poderes Judicial y Legislativo deben situarse a los costados inmediatos del titular del Poder Ejecutivo. 

Sonoras críticas e variadas interpretaciones ha levantado en los medios periodísticos el desaire del presidente López Obrador hacia los representantes de los otros dos poderes, pues en política las formas son fondo, y detrás de éstas se asoma la verdad. Tal verdad es cada vez más evidente, el actual presidente de México se aleja de la humildad y el protocolo para afianzar y demostrar fobias y aversiones personales, en este caso, a los titulares de los otros dos poderes y a las investiduras que ellos representan. Con su actitud el mandatario no solo demostró su desacuerdo hacia las posturas de autonomía e independencia que en modo digno y con toda razón ética, política y jurídica han mantenido Norma Piña y Santiago Creel respecto al Poder Ejecutivo, sino que a la vez desdeñó a las instituciones que éstos representan. 

Malo, sin duda, así como contrario a las buenas formas, resultó el cuestionado gesto de desprecio del presidente hacia los otros poderes representativos de institucionalidad de la vida política, jurídica y legislativa que deriva precisamente de la Constitución. Y peor aún resulta que dicho desaire se haya cometido en el mismísimo acto solemne de conmemoración del origen de la actual Constitución. Quizá tal agravio fue lo que infundió en la ministra Piña el arresto suficiente para no ponerse de pie cuando el presidente López Obrador pasó a saludarla. Asimismo, y seguramente por las múltiples denostaciones vertidas por el presidente López Obrador durante su sexenio contra jueces y magistrados del poder judicial, así como contra las diputadas y los diputados de oposición integrantes del poder legislativo, Piña y Creel pronunciaron sendos discursos señalándole al presidente el respeto que les debe a los poderes que ellos representan. 

Al pronunciar su mensaje, la ministra Norma Piña expresó que la independencia de los jueces es condición fundamental de la vida democrática. Por su parte, en su turno el diputado Creel, reiteró que se deben respetar las diferencias de opinión y pensamiento, así como privilegiar el dialogo como mecanismo de interacción política. Sin duda, el aniversario 106 de la Constitución polarizó aún más a México, dejando claro quienes están dispuestos a respetarla, y quien al contrario considera que puede transgredirla sin miramientos.