domingo, junio 23, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

La crisis humanitaria migratoria

Perfil humano.

Con la cancelación del Título 42 se incrementó la oleada de inmigrantes a los Estados Unidos, aunque también continúan las condiciones estrictas para ser aceptados por las autoridades norteamericanas. 

El Título 42 fue establecido por Trump cuando era presidente para expulsar de forma inmediata a cualquier extranjero ilegal debido al riesgo de la pandemia. 

Este artículo duró hasta el once de mayo de este año por lo que ahora se les aplica a los indocumentados el Título 8 con medidas más severas para quienes ingresan ilegalmente a este país. 

Los inmigrantes tienen que solicitar una entrevista por internet utilizando una app que usualmente no funciona y tiene un límite de 30 mil solicitudes al mes. 

Si no se cumplen las condiciones para ser asilados son regresados inmediatamente. En caso de ser aceptada la solicitud pueden permanecer en territorio estadounidense hasta dos años para que su caso sea resuelto. 

Lo anterior ha ocasionado que miles de migrantes vaguen por las ciudades fronterizas norteamericanas como es el caso de El Paso, Texas, 

Esta población luce igual que Ciudad Juárez con una gran cantidad de inmigrantes durmiendo en sus calles pues los refugios ya están saturados. 

Algunos de ellos obtienen algún trabajo eventual para sobrevivir mientras que el resto lo hacen con la ayuda de los habitantes o de asociaciones civiles. 

La oleada de migrantes aumenta pese a las crecientes condiciones adversas pues buena parte son convencidos por las bandas de traficantes o de conocidos de que pueden ingresar sin problemas al vecino país. 

La realidad es distinta pues el Título 8 establece que si alguien entra de forma ilegal a los Estados Unidos será detenido, fichado, castigado por cinco años sin poder realizar trámites y expulsado de forma inmediata. 

Si esta persona indocumentada reincide podría ir a la cárcel por un buen tiempo y luego ser expulsado a otro país. 

Para lo anterior México ya acordó con el gobierno estadounidense de recibir a 30 mil inmigrantes cada mes, los cuales pueden ser venezolanos, haitianos, cubanos o nicaragüenses. 

Los países de estos ciudadanos viven una severa crisis económica y política que ha motivado que buena parte de su población opte por salir para intentar llegar a los Estados Unidos. 

El problema es que son gente con escasos recursos que venden sus propiedades para poder viajar a otro país y ahí es donde empieza su largo transitar en condiciones deplorables y peligrosas. 

Para los suramericanos el Darién es no solo una selva panameña casi intransitable sino también un riesgo para sus vidas debido a los maleantes que los asaltan, vejan y matan. 

Una vez en territorio mexicano y ya casi sin dinero los migrantes batallan para que el gobierno federal les dé un permiso temporal para poder viajar a la frontera norte sufriendo la extorsión de agentes migratorios, guardias nacionales, policías y militares. 

Una buena parte de ellos son familias pobres con niños pequeños y embarazadas que pretenden ser recibidas en Estados Unidos para mejorar sus precarias condiciones de vida. 

Mientras logran pasar la frontera deambulan por las calles de las ciudades logrando sobrevivir con la ayuda de los mexicanos. 

Algunos migrantes tienen suerte y son aceptados, pero no cambian sus malas condiciones pues en las ciudades norteamericanas tienen que vivir en la calle si los refugios están llenos. 

La crisis humanitaria migratoria es global y continuará debido a la inestabilidad de los países que no garantizan la seguridad y bienestar de sus habitantes, como es el caso de Venezuela de donde han emigrado ya 7 millones, casi la cuarta parte de su población.