miércoles, julio 24, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

La dictadura de Ortega en Nicaragua

Perfil humano.

Nicaragua fue noticia al expulsar su gobierno a 222 prisioneros políticos, a los cuales se les canceló su nacionalidad nicaragüense. 

Los extraditados son opositores al régimen dictatorial de Daniel Ortega, el cual ha gobernado Nicaragua desde el año 2007. Declarados como “traidores a la patria”, los desterrados viajaron a Estados Unidos para reunirse con sus familiares. 

Los excarcelados son dirigentes políticos, estudiantes, empresarios, activistas de organizaciones civiles e incluso sacerdotes. 

El obispo Rolando Álvarez se negó a dejar el país por lo que fue sentenciado a 26 años de prisión y se le canceló su nacionalidad. 

Daniel Ortega se ha impuesto por la fuerza junto con su esposa Rosario Murillo, su vicepresidenta, a la que ahora nombrará como “copresidenta”. 

El ex guerrillero se ha convertido en un dictador desde que ocupó su cargo por segunda vez como presidente y en su última elección en el 2021 mandó encarcelar a sus siete principales opositores a los cuales acusó de ser “traidores a la patria”. 

El escritor Sergio Ramírez se salvó de ir a prisión pues vive en el extranjero y mejor no se animó a buscar la presidencia debido al trato que se les da a los opositores en su país. 

El endurecimiento del régimen sandinista se dio a partir de las protestas masivas que se dieron en el 2018 debido a que se pretendió reducir las pensiones de los jubilados. 

El enfrentamiento con la policía dejó un saldo de más de trescientos muertos y cientos de opositores aprehendidos. 

Entre los encarcelados están ex guerrilleros que fueron compañeros de Ortega cuando este formó parte de la dirigencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional que combatió a la dictadura de Somoza en la década de los setenta del siglo pasado. 

En la actualidad Ortega se ha convertido en un nuevo Somoza y se ha olvidado de los ideales democráticos. 

La estrategia del dictador ha sido eliminar a sus contrincantes sin importarle que se violen los derechos humanos o se denuncien sus ilegalidades en el extranjero. 

La OEA descalificó la última elección de Daniel Ortega por el cúmulo de irregularidades que se dieron como el encarcelamiento de los candidatos opositores y la respuesta del gobierno nicaragüense fue salirse de este organismo de forma inmediata. 

En su quinto mandato el dictador ha continuado deslegalizando a las organizaciones no gubernamentales, por lo que ya son 758 las ONG que han perdido su calidad de personas jurídicas, entre ellas la Academia Nicaragüense de la Lengua. 

Además la Asamblea Nacional, controlada por los sandinistas, les retiró los permisos para funcionar a cinco universidades el año pasado por lo que ya son unas 18 instituciones de estudios superiores las que han perdido su legalidad. 

Lo anterior se debe en buena parte a que en las protestas del 2018 fueron los estudiantes los que las encabezaron por lo que existe una política adversa a las casas de estudio. 

El gobierno de Ortega no respeta a la oposición pues además de deslegalizar a varios partidos la policía ha tomado cinco alcaldías que estaban en manos de opositores. 

Nicaragua es un país pobre que está privado de libertades y derechos por un régimen que es igual (si no es que peor) que el de Somoza. 

Este país es, por lo tanto, junto a Venezuela y Cuba uno de los más cuestionados por su gobierno autoritario y despótico en América Latina. 

Al menos 222 nicaragüenses han recuperado su libertad, pero cientos más continúan encarcelados por una dictadura que es una aberración para los seguidores de la democracia y la libertad.