miércoles, junio 19, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

La distancia entre México y Dinamarca es cada vez más grande

Hace cuatro años el presidente López Obrador aseguró que, en dos años, México tendría un sistema de salud como el de Dinamarca, pero eso -evidentemente- no sucedió.

Fue a inicios del 2019 cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió (entre muchas cosas más) a garantizar la atención médica universal y medicamentos gratuitos, a que, para el segundo año de su administración, México tendría un sistema de salud como el de Dinamarca. Fue entonces que puso en marcha su “genial” idea de extinguir el Seguro Popular para dar paso al INSABI.

Meses después, ya con el INSABI en funciones y en plena crisis de salud pública causada por la COVID-19 y por las -literalmente- fatales decisiones de su gobierno, quedó clarísimo que en materia de salud pública (y en muchas otras) México estaba muy lejos -mucho más que antes- de Dinamarca.

Y sí, es cierto que por derecho constitucional la atención médica y los medicamentos son gratuitos, el detalle es que -por lo general- el tiempo de espera para acceder a ellos pueden ser de varias semanas o varios meses (nada oportuno), provocando así que los mexicanos recurran a la atención médica privada y a la compra de medicamentos.

El caso es que, ya sea por la burocracia desmedida, por el estado en que se encuentra la infraestructura y equipamiento para los servicios públicos de salud, por el déficit de médicos (generales y especialistas) o por el desabasto de medicamentos, en términos reales, el sistema de salud de la 4T ni es público, ni es gratuito, ni es universal, ni -por obvias razones- estilo danés.

Y claro, como era de esperarse, el presidente López Obrador niega el rotundo fracaso de su sistema de salud culpando a otros de sus errores, errores que -en este caso- comenzaron cuando decidió eliminar el Seguro Popular (en lugar de renovarlo y fortalecerlo) para improvisar con el INSABI al que, después de dos años de inoperancia e ineficacia, se vio obligado a extinguir para , con ello, dar entrada a otra de sus “geniales” ideas: dejar el sistema de salud pública en manos del IMSS-Bienestar (cosa que, en definitiva, no va por buen camino).

Total que ya pasaron 4 años desde que el presidente López Obrador se comprometió a construir y mantener un sistema de salud como el de Dinamarca, y la distancia para llegar a ese punto es cada vez más grande, resultado de la nula toma de decisiones responsable y asertiva, como debería de ser, y de la toma de decisiones viscerales y a capricho presidencial, como es usual con la 4T.

Por eso, y mientras que la 4T siga su curso (aunque el presidente López Obrador insista en que antes de que termine su administración México tendrá un sistema de salud como el Dinamarca o incluso mejor), la distancia entre México y el país danés es cada vez más grande.

A modo de resumen explicativo del porqué México está cada vez más lejos de alcanzar el nivel de salud pública como el de Dinamarca, concluyo citando lo dicho por el antropólogo médico y médico de salud global, Paul Farmer: No se puede tener salud pública sin un sistema de salud pública -así de simple-.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com