domingo, mayo 26, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

La justicia cercana al pueblo

En las noticias, redes sociales y cualquier otro medio de comunicación se les olvida que pasa en los Tribunales del Fuero Comun los Estados de la República. No solo existe la Suprema Corte de Justicia.

No debe pasar desapersivido que los juecez de primera instacia y magistrados del fueron, son los que tienen la primera puerta para atender a los ciudadanos que reclaman justicia, o cuando menos la apliciación de las normas. Estos enfretan grandes carencias, de todo tipo. Motivo por el cual es necesario que la Federación voltee a verlos y tambien los protegan de envestidas de las modificaciones que se pretenden realizar en cuanto a su actuar de fondo y forma, sin entrar en más detalle.

¿Qué pasaría si las reformas impulsadas por el presidente de la República fueran aprobados por el Congreso de la Unión? ¿Nadie nos hemos preguntado cual seria el efecto de los Tribunales del Fuero Común? Esto no esta en debate en la agenda de niguna fuerza política, solo concentrados en la Corte, pero relación a los actos y efectos juridicos del ambate entre los poderes de la Unión, los partidos político y ONG.

Considero necesario que el Estado de Chihuahua, los poderes del Estado, se den a la tarea de cuales son los efectos que tendria una posible reforma al Poder Judicial, a los Tribunales del Fuero Común. No esta en su agende. La Gobernadora del Estado, Congreso del Estado y el mismo Tribunal Superior de Justicia comienza a este tema que pueda tener repercusios a corto y mediano plazo.

Sin temor a equivocarme la mayoria de los jueces, magistrados y demás funcionarios públicos que integran el Poder Judicial del Estado hacen su trabajo. Gran parte capacitados,  conocimientos, los cuales estan sin alarde alguno, buscando como resolver controversias entre los justiciables, es decir tienen una gran capacidad para resolver conflictos y como lo he dicho con humanidad.

Los mismos funcionario judiciables deben reconocer que los pocos se entronan, casí semidioses, que no tienen humanidad hacia las personas que buscan justicia. Entre los mismos juzgadores se afirma que algunos de ellos llegaron por “palancas” o “recomendados”, y que además de que  no tienen una carrera judidicial. Luego también; “yo tengo mi librito y si quieren”.

En un juzgado salude a una funcionario del Poder Judicial, en la convesación me manisfesto que comentar sobre la labor de los que hacen su trabajo, en haras de la administración de justicia. Siendo esta muy reconocida en su labor, debemos reconocer la capacidad para dar a quien lo que lo que corresponda.

Enseguida toco un tema que pueda sere un tanto romantico que lo pongo en las manos de los juzgadores del fuero común en el Estado de Chihuahua. De su lectura pueda leerse como un tema espitual, pero también es necesario compartir elementos de convergencia.

Cuando empecé a pensar acerca de la justicia, siendo estudiante, me pareció muy difícil llegar a una buena comprensión de la definición de justicia.

Al principio creía saber cómo era la justicia, al igual que creía saber cómo era la injusticia, pero ¿qué es la justicia y cómo se articula? Me preguntaba si lo que yo pensaba de la justicia sería aceptable para los demás.

Así que leí un poco sobre el tema, y parecía que muchos otros tenían problemas similares para llegar a una comprensión fundamental de lo que constituye la justicia. El diccionario me pareció un buen punto de partida:

justicia: s. 1. ser justo 2. equidad 3. rectitud 4. recompensa o castigo según lo merecido 5. ser equitativo con todas las personas 6. rectitud moral 7. la administración de la ley.

Esta definición polifacética abarca mucho terreno. También aprendí que varios filósofos tienen diferentes maneras de ver este tema, con poco acuerdo general entre ellos, por lo que una comprensión satisfactoria y completa parecía esquiva.

Tal vez una comprensión satisfactoria de la justicia siga siendo esquiva por dos razones: en primer lugar, porque la comprensión humana de cualquier cosa es limitada, las mentes son variadas y las opiniones son diversas, por lo que una definición universalmente aceptada es poco realista; y en segundo lugar, la justicia es de hecho una realidad espiritual.

Si pensamos en la justicia de este modo -como realidad espiritual, una creación sagrada de Dios, uno de los atributos del Creador, y una emanación espiritual para la creación y la humanidad- su esencia y realidad trasciende nuestra capacidad de comprensión. Después de todo, lo que es eterno e ilimitado y pertenece a Dios, no puede ser comprendido por lo que es limitado, como la mente humana. Así que la justicia sigue siendo esquiva a nuestra plena comprensión.

Sin embargo, las enseñanzas  bahá’s infieren que podemos comprender la justicia basándonos en lo que Dios define como su significado y cualidades. Bahá’l, el profeta y fundador de la fe bahá’í, escribió:

Pon ante tus ojos la infalible Balanza de Dios, y como si estuvieras en su Presencia, pesa en esa Balanza tus acciones cada día, cada momento de tu vida. Haz un examen de conciencia antes que seas llamado a rendir cuenta, en el Día en que ningún hombre tendrá fuerza para sostenerse por temor a Dios, en que se hará estremecer los corazones de los desatentos.

En otro de sus escritos, «Las palabras ocultas», Bahá’u’lláh dijo:

¡Oh opresores de la tierra! Apartad vuestras manos de la tiranía, pues Me he comprometido a no perdonar la injusticia de ningún hombre. Este es Mi convenio que he decretado irrevocablemente en la tabla preservada y he sellado con Mi sello de gloria.

Bahá’u’lláh nos informó que la esencia de la justicia es conocible si estudiamos la revelación de Dios:

Sabed, ciertamente, que la esencia de la justicia y su fuente están incorporadas en las ordenanzas prescritas por Aquel quien es la Manifestación de la Persona de Dios entre los hombres, si sois de aquellos que reconocen esta verdad. Él, por cierto, encarna la altísima, la infalible norma de justicia para toda la creación… Si los hombres descubrieran el propósito que motiva la Revelación de Dios, seguramente desecharían sus temores y con el corazón lleno de gratitud se regocijarían con gran alegría.

En sus «Palabras ocultas», Bahá’u’lláh también escribió  que la justicia es amada por Dios:

Lo más amado de todo ante Mi vista es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que Yo pueda confiar en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi ofrenda a ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos.

Esto define la visión bahá’í de la justicia: como un regalo del Creador y una forma de orientar cada vida humana.

Salud y larga vida

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH.

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