martes, julio 16, 2024

Benito Abraham Orozco, Opinión

La noble vocación sacerdotal: una oportunidad para los jóvenes 

Actualmente, estamos viviendo tiempos de grandes confusiones, de paradigmas que se nos quieren imponer —y se nos imponen—, de supuestos derechos que contrarían un sinnúmero de valores positivos para el individuo, la familia y la sociedad, y es indispensable no ceder y fomentar la formación de personas que contribuyan a un mejor mundo. 

Se hace necesaria una reorientación del rumbo de egoísmos, insolidaridad, indiferencia e indolencia que desafortunadamente está siguiendo la humanidad, acogiendo decididamente a los desamparados, discriminados y relegados en general. 

En distintos ámbitos existen profesiones, oficios o vocaciones para efectuar determinadas actividades, con la expectativa de obtener los mejores resultados en el ejercicio de las mismas. La del sacerdocio no es distinta en esos aspectos, pero tiene la peculiaridad de que son “…tres palabras que definen la vida de un sacerdote, de un cristiano también, que proceden del estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura” (Discurso del Papa Francisco en el simposio “Para una teología fundamental del sacerdocio”, Vaticano, 17 de febrero de 2022). 

Asimismo, el Papa Francisco nos habla de cuatro cercanías en la vida sacerdotal: cercanía a Dios, cercanía al Obispo, cercanía entre los sacerdotes y cercanía al pueblo. “Pienso que cada construcción, para mantenerse en pie, necesita unos cimientos sólidos; por eso quiero compartir las actitudes que dan solidez a la persona del sacerdote, quiero compartir las cuatro columnas constitutivas, cuatro columnas constitutivas de nuestra vida sacerdotal y que llamaremos las ´cuatro cercanías´, porque siguen el estilo de Dios, que fundamentalmente es un estilo de cercanía (cf. Dt 4,7)” (Ídem).  

En cuanto a la cercanía con Dios, el Sumo Pontífice menciona que “un sacerdote es invitado ante todo a cultivar esta cercanía, la llaman intimidad con Dios, y de esta relación podrá́ obtener todas las fuerzas necesarias para su ministerio. La relación con Dios es, por decirlo así́, el injerto que nos mantiene dentro de un vínculo fecundo” (Ibidem).  

Respecto de la cercanía con el Obispo, el Papa refiere que “…durante mucho tiempo solo se leía en forma unilateral. Como Iglesia con demasiada frecuencia, e incluso hoy, hemos dado a la obediencia una interpretación lejana al sentir del Evangelio. La obediencia no es un atributo disciplinar sino la característica más profunda de los vínculos que nos unen en comunión. Obedecer, en este caso al Obispo, significaaprender a escuchar y recordar que nadie puede pretender ser el poseedor de la voluntad de Dios, y que ésta solo puede entenderse a través del discernimiento. La obediencia, por tanto, es escuchar la voluntad de Dios, que se discierne precisamente en un vínculo. Esta actitud de escucha permite madurar la idea de que cada uno no es el principio y fundamento de la vida, sino que necesariamente debe confrontarse con otros. Esta lógica de las cercanías -en este caso con el Obispo, pero que también rige para las otras- posibilita romper toda tentación de encierro, de autojustificación y de llevar una vida ´de soltero o de solteros´.  

“Cuando los sacerdotes se encierran, se encierran, y terminan ´solterones´, con todas las manías, las cosas de los ´solterones’, no es bonito eso. Y esta cercanía invita, por el contrario, a apelar a otras instancias para encontrar el camino que conduce a la verdad y a la vida” (Ídem). 

Por lo que hace a la cercanía entre los sacerdotes, el Santo Padre señala que “es precisamente a partir de la comunión con el obispo que se abre la tercera cercanía, que es la de la fraternidad. Jesús se manifiesta allí́ donde hay hermanos dispuestos a amarse: «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy allí́ en medio de ellos» (Mt 18,20). También la fraternidad como la obediencia no puede ser una imposición moral externa a nosotros. La fraternidad es escoger deliberadamente, ser santos con los demás y no en soledad, santos con los demás” (Ibidem).  

En alusión a la cercanía con el pueblo, el Papa refiere “muchas veces he señalado como la relación con el Pueblo Santo de Dios no es un deber para cada uno de nosotros un deber sino una gracia. «El amor a la gente es una fuerza espiritual que facilita el encuentro pleno con Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 272). Es por eso que el lugar de todo sacerdote está en medio de la gente, en una relación de cercanía con el pueblo. He señalado en la Evangelii gaudium que «para ser evangelizadores de alma también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo… 

“Una cercanía que, enriquecida con las ´otras cercanías’, invita y en cierta medida exige desarrollar el estilo del Señor, que es estilo de cercanía, de compasión y de ternura porque capaz de caminar no como un juez sino como el Buen Samaritano que reconoce las heridas de su pueblo, el sufrimiento vivido en silencio, la abnegación y sacrificios de tantos padres y madres por llevar adelante sus familias, y también las consecuencias de la violencia, la corrupción y de la indiferencia que a su paso intenta silenciar toda esperanza. Cercanía que permite ungir las heridas y proclamar un año de gracia en el Señor (cf. Is 61,2)” (Ídem).  

Indudablemente, de acuerdo con lo expresado por el Papa Francisco —quien en sus discursos y en su actuar denota una gran sencillez—, la vocación sacerdotal, por su servicio a Dios y a los demás, es de una alta nobleza que indefectiblemente ha de ser recompensada con una alta satisfacción espiritual, por encima de cualquier retribución material. 

Para aquellos jóvenes que consideren que cuentan con esa vocación sacerdotal, la pastoral Vocacional del Seminario Arquidiocesano de Chihuahua está convocando al próximo preseminario en su primera etapa, que se llevará a cabo los días 20, 21 y 22 de enero en las instalaciones del Campus Sagrado Corazón. (Seminario menor, Sección Filosofía, C. Ernesto Talavera # 1201 Col. Linss) para lo cual deberán llevar lo siguiente: 1.- ropa de cama (sábanas, almohada y una cobija); 2.- ropa de uso cotidiano; 3.- ropa deportiva; 4.- Biblia; 5.- cuaderno, pluma; 6.- Rosario; 7.- objetos de aseo personal; 8.- carta del párroco, y; 9.- cooperación de 250 pesos. 

Con el favor de Dios, esperemos que sean muchos los jóvenes que atiendan el llamado.